Política

Alberto, el “resultadista”: un caso de profanación política

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El ingreso de sectores identificados con el alfonsinismo a la fórmula  Fernández – Fernández dio lugar a un mitin político que tuvo como escenario al restaurante Lalín, un ícono de la campaña de la UCR, que llevó a Raúl Ricardo Alfonsín a la presidencia de la Nación en 1983. En el mismo, y propio de la efervescencia del momento, el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández envuelto en el vaho del triunfalismo se autoproclamó como “Yo soy un resultado de Alfonsín”, sembrado una perplejidad que llama a la reflexión, y necesaria para evitar confundir quinotos con mandarinas.

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Alberto Fernández adhirió en 1983 a la fórmula Luder – Bittel que no contemplaba el juicio a las juntas de Comandantes que a partir de 1976 sumieron al país en la mayor tragedia nacional tras el combate de las FF.AA con guerrilleros y terroristas, que dejó un saldo de muertos y personas desaparecidas, que nunca podrá ser reparado. Mucho menos, asumiendo protagonismos inexactos y desmedidos, con el excluyente objetivo de ir a la pesca de votos a cualquier precio.

Un exceso que no viene a cuento precisamente, porque ensalzarse y solazarse en una campaña política, incurriendo en la profanación política de la memoria, de quien nada menos devolvió a la Argentina, de la mano de la ley y la justicia, la recuperación de la democracia y devolviendo el funcionamiento de las instituciones. No hay registros de ningún tipo, que se conozcan de Alberto Fernández, por ejemplo al lado de Antonio Cafiero, cuando se debió enfrentar el levantamiento carapintada de Semana Santa en 1987.

La ruta de la militancia política  hasta el 2003    

1985 se incorporó al Ministerio de Economía a cargo de Juan Vital Sourrouille, como extrapartidario y proveniente del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires. Fue también asesor de la HCD de CABA y HCD de la Nación

1989 a 1995, durante el gobierno de Carlos Menem, fue  titular de la Superintendencia de Seguros de la Nación.

Fue presidente de la Asociación de Superintendentes de Seguros de América Latina entre 1989 y 1992, siempre en el gobierno de Menem,  cofundador de la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros, negociador por Argentina en la Ronda Uruguay del  GATT y en el Grupo de Servicios Financieros del  Mercosur  y experto en Seguros del ALADI.

En 1996 fue funcionario designado bajo la gobernación de Eduardo Duhalde, presidente de Gerenciar Proyectos y Administración Sociedad Anónima, una compañía dependiente del  Banco Provincia de Buenos Aires, que ofrece servicios de transparencia en los negocios. En 1997 las empresas donde el accionista y gerenciador era el Banco Provincia y se organizaron en el denominado Grupo Bapro, siendo su primer presidente el ex titular del banco Rodolfo Frigeri. Fernández ejerció entre el 11 de diciembre de 1997 y el 22 de diciembre de 1999 como vicepresidente, y hasta su renuncia el 1 de julio de 2000 como uno de los directores.

En 1998 fue designado tesorero de la campaña presidencial de Eduardo Duhalde para las elecciones de 1989, donde lo derrotaría el candidato de la Alianza, Fernando de la Rúa. Durante ese periodo formó el grupo Calafate junto a Cristina Fernández de Kirchner, Esteban Righi, Eduardo Vádez, Carlos Tomada y Julio Bárbaro, entre otros,  autodenominados progresistas en contra de la re-reelección del entonces presidente Carlos Menem que apoyó primero la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde y luego la de Néstor Kirchner, quien lo designó jefe de campaña. En 1999 fue designado director del Programa de Transparencia en las organizaciones Públicas y Privadas de la Universidad de Buenos Aires.

En 1999 fue precandidato a vicejefe de Gobierno, secundando a  Jorge Argüello, en ese entonces legislador porteño, perdiendo la candidatura del Partido Justicialista frente al ex ministro de Justicia Raúl Granillo Ocampo. En las elecciones porteñas de 2000 fue electo legislador de la Ciudad de Buenos Aires por la alianza  Encuentro Por la Ciudad, liderada por Domingo Cavallo como candidato a  jefe de Gobierno quien salió segundo con el 33,20 % de los votos, ocupando el onceavo lugar de la lista.

Al asumir Néstor Kirchner la presidencia de la Nación, el 25 de mayo de 2003, Fernández fue convocado como jefe de gabinete  y su banca en la Legislatura porteña quedó para la actriz Elena Cruz  que apoyaba con sus declaraciones al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Fue impugnada por algunos sectores políticos que pidieron no fuera admitida en el cuerpo pero la impugnación fue rechazada por 21 votos negativos, 10 positivos y 13 abstenciones, por lo que el 18 de septiembre de 2003 prestó juramento para asumir el cargo.

2 Comentarios

  1. ESTE TERMINA COMO LA ERA DE HERMINIO IGLESIAS QUE PRENDIÓ FUEGO UN CAJÓN

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