Ciudad, Política

Visto, oído y comentado en el H.C. Delirante

A galope tendido. El Hipódromo de Mar de Plata pasaría próximamente a manos privados. La decisión ya estaría tomada y el concesionario es un nuevo inversor, conocido en la ciudad últimamente y que ha despertado gran polémica, en torno a sus actitudes y decisiones en perjuicio del servicio que debe prestar.

¡¡¡ Y si !!!  tiene la vaca atada. O el caballo en este caso, se trata de Néstor Emilio Otero. Los vínculos con la política, y con Ricardo Jaime, en algunos casos, lo ponen en la línea de largada de cualquier competencia donde los negocios del Estado, se definen en la mesa chica. La concesión del hipódromo, incluye la explotación. Los equinos de pura sangre ya miran las jeringas con desconfianza.

Una escala comprometida. El largo viaje a San Petersburgo consume insoportables horas de vuelo. Los negocios vinculados a los astilleros y a la ingeniería naval, también son un poco densos, sólo gratificante para los beneficiarios. Por eso el regreso tuvo  una escala prevista, una recreación más cercana a nuestra cultura.

Y ahora hay que jugar. Mallorca fue el lugar elegido, allí se habría tomado contacto con un grupo empresario, interesado en invertir capital, antecedentes y trayectoria. El encuentro sirvió para ir conociéndose, y hubo aliento para ofrecer a nuestra ciudad, como escenario propicio para las inversiones.

Atrapado y ¿con salida? Ya en los pagos propios, empezaron las complicaciones, ante la tenaz y asfixiante presión de empresario multipropósito y propietario del multimedios de la cadena oficial informativa. Un híper calificado interlocutor, deslizó que “Esta va a ser una pelea muy brava” reconociendo, el delicado equilibrio que deberá mantenerse, para no caer en complicaciones políticas, que terminen dañando una relación explicita.

Aimé tocó y se fue. El ministro de Economía, cada vez que puede, hace un toque institucional entre su cargo y la administración pública, más allá de sus viajes de carácter personal. El funcionario que surfea el momento más bravo al frente de su ciclo, era habitual visita a la Privada durante el gobierno de Mario Roberto Russak, entre los años ´91 y ´95.

Eran del mismo palo. El intendente Russak (Clark Kent) por su parecido con quien encarnó a Superman, y Bodou eran como del mismo palo, por su afiliación en la UCeDé, partido político que Carlos Menem se cargó durante su presidencia. A Boudou le fascinaba pasar por la Privada y saludar a Susana Eguren, la secretaria del entonces intendente.

Entre expediente y expedientes. Aimé procuraba en los expedientes de Venturino Eshiur, empresa que durante años prestó el servicio de recolección de residuos. Los datos indican que finalmente Venturino fue perdiendo espacio frente al avance de la 9 de Julio, que finalmente se quedó con el negocio del servicio público más importante de la ciudad.

El rebautizó de la inflación. Boudou continúa con escaso margen de maniobra, hoy lo sostiene el canje de la deuda, luego del “moco” del Banco Central. Pero los dardos el apuntan desde varios sectores, no sólo de la oposición. Para ocultar lo indisimulable a la inflación, ya la ha denominado como reacomodamiento de precios, hace un mes, y ahora tensión de precios. Tendrá que tomarle la presión arterial a Hugo Moyano, otro socio del gobierno y “erudito” en economía, quien sostiene a rajatablas que el aumento salarial no desata la inflación.

El Zorro Uno y los cascos. Tras la tragedia ocurrida en Baradero y la conmoción que provocó ese hecho, debiera recordarse que en los ´90 el actual concejal Carlos Fernando Arroyo, había lanzado un operativo que el mismo controlaba, para concientizar a los jóvenes motociclistas sobre la necesidad de usar el casco protector.

Casi fue funcionario radical. Sus procedimientos eran muy criticados especialmente por la UCR. En ese momento modulaba desde su handie como “Zorro Uno”, y había logrado disciplinar a la tropa de inspectores motociclistas. Se comentó que el propio ex intendente Aprile, por sugerencia de uno de sus familiares, estuvo a punto de ofrecerle el mismo cargo, ante el fracaso de sus funcionarios, pero políticamente era inviable su designación.

Un paso imborrable. La Dirección de Transporte y Tránsito, durante su gestión dio las últimas muestras de funcionamiento al servicio de la comunidad. No estaba convertida en un relajo como sucede desde hace años y actualmente. Pero hay una curiosidad, tanto Pulti como Arroyo, formaban parte del mismo alineamiento político.

De la mano de Carlos Menem. En ese momento el doctor Russak,  se afilió al P.J. en recordado acto en la Quinta de Chapadmalal. Carlos Menem personalmente, le firmó la ficha de afiliación partidaria. En ese mismo momento comenzaron sus desventuras políticas. Pero Arroyo era funcionario del Departamento Ejecutivo y Gustavo Pulti era integrante del bloque oficialista junto a Fernando Alvarez y Juan Guiñazú, entre otros.

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