Política

Un millón de bonaerenses votó en blanco

El resultado de las primarias del pasado domingo volvió a dejar expuesta la decisión de ese núcleo de ciudadanos que se resiste a elegir alguna alternativa del menú electoral.

De la envergadura de este sufragio -que en algunas ocasiones fue calificado como “voto bronca”-, ofrece un panorama el escrutinio provisorio de la elección interna. En la categoría de gobernador, el voto en blanco se transformó en la tercera fuerza, detrás del Frente para la Victoria (Daniel Scioli-Gabriel Mariotto) y Udeso (Francisco De Narváez-Mónica López).

Es que mientras la fórmula encabezada por Scioli obtuvo 3.265.285 votos, la liderada por De Narváez cosechó 1.167.450 sufragios, mientras que los votos en blanco fueron 809.178, un caudal que representa el 10% del total de votos emitidos, y al que no llegó ningún otro candidato. Una performance aún más llamativa por el tenor de sus “derrotados”: superó a los candidatos a gobernador de Eduardo Duhalde (Eduardo Amadeo, 620.825 votos), de Hermes Binner (Margarita Stolbizer, 452.220) y Adolfo Rodríguez Saá (368.973).

Pero la categoría de gobernador no fue la única con fuerte nivel de voto en blanco. Para la selección de candidatos a legisladores nacionales por la Provincia, el caudal llegó a 843.721 votos (10,2%) en senadores y a 931.146 (11,3%) en senadores. Y para la elección de intendente y legisladores provinciales en La Plata -como en muchas otras comunas- sumó el 9,4% y el 11,5% respectivamente.

Sin embargo, no se trata, como se dijo, de un fenómeno exclusivo de este comicio atípico, en la medida que no se votaron gobernantes ni legisladores sino candidatos a serlo. Esa expresión de una extendida franja del electorado bonaerense aparece como una constante en la última década.

ANTECEDENTES

Un repaso histórico de los resultados de los comicios en la Provincia muestra, en efecto, la consolidación de esa particular forma de expresión ciudadana. En 2003, cuando los bonaerenses eligieron mayoritariamente a la fórmula Felipe Solá-Graciela Giannettasio, con 2,5 millones de votos, el sufragio en blanco fue de 1.014.755 votos.

Dos años después, en la elección legislativa, se mantuvo en esos guarismos aunque con leve tendencia a la baja: 941 mil. En 2007, con la irrupción de la candidatura de Daniel Scioli, el voto en blanco se redujo a 913 mil. Y en 2009, quizás producto de la fuerte movilización que generó esa elección legislativa que terminó con la derrota del kirchnerismo, la inclinación por no votar a ningún partido cayó a 741 mil votos.

Pero el domingo último, como se detalló, recuperó posiciones, superando los 900 mil votos, un nivel del que sólo se salvó la categoría presidencial, en la que “sólo” 458.000 bonaerenses se expresaron en blanco.

¿A qué puede atribuirse este comportamiento arraigado que se mantiene con el paso de las elecciones?. ¿Cuáles son los motivos que llevan a este sector de la ciudadanía a cumplir con el deber cívico de ir a votar pero, a la vez, a manifestarse a través del voto bronca?

Son sólo algunos de los interrogantes que surgen tras el análisis del resultado del último comicio. Y que toman aún más dimensión producto de que la dispersión opositora terminó dejando al voto en blanco en el podio, para envidia y reflexión de varios candidatos bonaerenses.

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