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Un mentiroso impertérrito que se va al descenso, con el boleto picado

Salvo un milagro en pocos meses más, Independiente jugará con Aldosivi. Allí el hincha Gustavo Pulti, como intendente,  podrá oficialmente darle la bienvenida al mal momento del equipo de Avellaneda. Claro que también lo hará con el promedio de su descenso directo. Y ya no se trata de fantasmas, sino de hechos reales, sin eufemismos, el intendente deberá ganar todos los puntos en juego, como visitante, con lesionados, suspendidos y con pocos valores en alto rendimiento. Desmantelado.

Untitled-1El intendente Gustavo Pulti, ha decidido, una vez más, venderla cambiada a través a través de la gestión. A medida que avanza la misma, hay cada vez más evidencias que profundizan a su gobierno hacia un callejón sin salida. No tiene reservas ni respaldo político por estos lares. Sólo lo acompañan oportunistas de turno y rumiadores de fracasos políticos con cero de inserción política en la ciudad.

La ciudadanía y los marplatenses en general, deberían saber en relación a la reciente suspensión de la consulta popular, que la Junta Electoral fue vaciada por una implosión, incluso por aquellos presta nombres, que en principio lo abandonaron. Beatriz Arza quedó para explicarle al juez Simón Isach, los términos de la rendición. Fue su último acto de prestación de servicios al Departamento Ejecutivo. Ya habían desertado los representantes de los colegios de abogados e ingenieros, el vecinalista Calomarde, y quedaban para mantener la luz prendida, la soledad de Debora Marrero, que ya había sido tomada por Nicolás Maiorano y el representante del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.

El juez Simón Isach fue a la última instancia para salvar el acto previsto para el domingo. A través de Arza recibió las declaraciones bajo la figura de una arrepentida, pero convocada a dar explicaciones ¿Cuáles son las lecturas, políticas y jurídicas? Ahí corren por cuerda separadas distintas consideraciones, no exentas de intencionalidades, de parte de todos los bandos que intervinieron.

Era imposible legalmente, seguir adelante con un proceso plagado de vicios. El juez Isach, nunca debió firmar un fallo tan convencido de lo que hacía, no le asistió ninguna duda. Eran más que evidencias el cúmulo de irregularidades, la consulta popular estaba bastardeada en sus principios.

En primer lugar, hay una clara responsabilidad política y económica del intendente municipal Gustavo Pulti. Alcanza niveles de disparate a tal punto, que todo el mundo salió a despegarse de las desprolijidades. El juez Isach hubiera dado un salto al vacío si convalidaba que una elección de semejante importancia (por más que fuera no vinculante) se rompía con el espíritu de una elección transparente, lo cual explícitamente, era prestar una herramienta de la democracia para un uso indebido.

No hay que hilar demasiado fino, para saber que hay que tener inmunidad para encarar un proceso de esta naturaleza. La política la tiene. Las decisiones se definen por otras vías, cómo si se tratara de una casta con privilegios. No tienen cargo ni imputaciones.Toda la política, con sus protagonistas, son funcionales asimismo. Con nombramientos, con excepciones, con intercambio de favores, con cambios a la reglas de juego, sobreviven dentro de las estructuras rentadas, un objetivo excluyente en sus carreras, hasta profesionales de la activida, y algunos lo aceptan sin medias tintas.

No es el juez quien dio a través de su fallo, el que le dio la salida decorosa a Pulti. La aparición de una denuncia de un profesional con nombre y apellido, sus vínculos, sus antecedentes, su ausencia cuando fue requerida para más aportes, hablan objetivamente de un Plan B destinado a desmontar el monstruo, que como siempre el intendente Pulti, había creado y estaba a punto de devorarlo.

No existía sondeo, encuesta o muestreo que no diera una segura derrota del oficialismo. Pero además hubo señales inequívocas, que iba a ser traicionado aún por aquellos que habían prometido los votos a través de sus aparatos. Acompañado de sellos como la UCIP, la CGT, APYME, Federación de Sociedades de Fomento, etc.

La frondosa fantasía e impronta de la política, rápidamente leyó lo que adelantamos en mdphoy.com cuando hablamos, “de una derrota política o una victoria A lo Pirro”, una u otra, alternativa  dejaban al intendente muy mal parado electoralmente hablando, y seriamente amenazado, dentro del canibalismo del ambiente. “A Pulti lo salvó el fallo del juez Isach”, dicen los adversarios políticos del intendente. ¿Cuál fue la participación de un abogado con fuertes lazos a Acción Marplatense? ya es parte de la operación, que parece cosa juzgada: la consulta popular será muy difícil de ser remontada, ya tiene una cola de plomo el barrilete de la necesidad de Pulti.

Sin dudas el actual gobierno municipal puso en riesgo la gobernabilidad. Acción Marplatense no es autónoma, es dependiente, ya ha entregado políticamente a los marplatenses, es el principio de un corolario cuyo final es imprevisible e impredecible. No será gratuita esta audaz y riesgosa puesta en escena, que nació a través de un título para los diarios, como siempre lo hizo Acción Marplatense, que también tiene sus antecedentes. Con escasos miembros en la propia tropa, con militancia reducida, con muchos colaboradores de relativo compromiso y allegados rentados, Acción Marplatense ha comenzado a descomponerse.

La gestión ha quedado bajo la lupa. Hoy la exasperante irresponsabilidad del intendente, ha dejado a Mar del Plata un poco más vacía. La sinuosa conducción política, ha emprendido su tramo más errático, cuando todavía la película no entró en los cuadros de un dramático final. Sin plata, sin puertas que golpear, sin teléfonos que lo atiendan, la cuenta regresiva será inexorable. Aunque no debería descartarse una desesperada maniobra K que tiene que ver con la Quinta Sección Electoral y con la falta de candidatos propios, aunque surge una valla casi insalvable, el crédito nulo que el candidato tiene en una cuestión fundamental: la lealtad. Pulti ya tiene el boleto picado, sólo un S.O.S. puede salvarlo.

 

Jorge Elías Gómez

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