Arte y Cultura, Música

Un mapa hecho canción

Voz y barba. Con su figura inconfundible, Larralde hade ha construido una carrera singular.
Voz y barba. Con su figura inconfundible, Larralde hade ha construido una carrera singular.

Presencia inconfundible: profusa barba blanca que se funde en un tupido pelo del mismo tono, una voz profunda, como queriendo alcanzar esos orígenes a los que le viene cantando desde hace más de cuarenta años. José Larralde es puro físico, una presencia tan dura y áspera que su música, bien argentina, puede entenderse más allá de las fronteras: se ha presentado con igual éxito en Chile y Colombia, como en Alemania y Australia.

Tal vez como haciéndose cargo de ese cuerpo entendido como geografía, el cantautor ha querido verse como una extensión de esa tierra a la que le canta. “Nunca hay que olvidarse de sus orígenes, siempre uno está pensando en regresar, puedo andar por los caminos pero tengo un cordón umbilical pegado en un cascote o en un arbolito de mi pago”, grafica.

Su carrera comenzó en 1967 y desde entonces, 28 discos lo han confirmado como un artesano de la palabra y defensor de las cosas nuestras, no desde la demagogia y la buena conciencia, sino desde canciones no le hacen asco a la autocrítica y a la mirada hosca sobre el contexto. Cosas nomás…, Como quien mira una espera, Trayendo ayeres serán algunas de las composiciones que se escucharán este martes a las 21:30, cuando se presente en la sala Astor Piazzolla (Boulevard Marítimo 2280).

Desde su primera grabación, el popular músico lleva vendidos más de 12 millones de discos y en el caso de su obra más popular, Herencia pa’un hijo gaucho, vendió más de cinco millones de unidades. Como decíamos, su escenario no se resume al país que lo abriga sino al resto del mundo: en España, por ejemplo, hubo ocasiones en las que vendió más que en la Argentina.

Las palabras huelgan a la hora de definirlo. Con semejante carrera se hace difícil decir algo novedoso, por eso mejor que retomar sus palabras cuando se asume como un cantor orillero: “me crié en las orillas de un pueblo, trabajé en el campo, trabajé en el ferrocarril, trabajé en el pueblo como albañil, fui operador de cine y trabajé de pocero”. Esas orillas a las que le canta son los márgenes del pueblo, es que lo ha ayudado además a construir una obra firme.

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