Ciudad, Política

Sin política ferroviaria

Respecto de las informaciones periodísticas sobre el descabezamiento de Ferrobaires y el tratamiento de agentes contratados, por parte de Scioli, el diputado socialista Carlos Nivio, planteó que la recuperación esperable de los ferrocarriles para la provincia requiere de una respuesta mucho más profunda y amplia, dada la complejidad y gravedad de la situación de este medio de transporte.

 

Nivio, quien es presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara de Diputados, expresó que la falta de datos ha tenido como corolario la renegociación de los contratos ferroviarios en términos predatorios para el Estado, la obsolescencia del material rodante y las vías, y la toma de decisiones apresuradas sin una visión global del sistema, evidenciando que la única política ferroviaria existente es -paradójicamente- la ausencia de política ferroviaria.

El legislador socialista, presentó una solicitud de informes antes de que ocurrieran los lamentables accidentes, que fuera aprobada por la Cámara, pero que aún no ha sido respondido por el Ejecutivo. Entre los puntos del exhaustivo informe  requerido, se indagaba sobre el estado de la infraestructura de las vías, del material rodante y de las estaciones, costos de reparación, servicios y frecuencias actuales, montos recibidos por  subsidios de la Nación y su destino, sumas pagadas en concepto de peaje, dotación de personal ferroviario y su situación contractual, causas de interrupción de numerosos servicio de interior bonaerense.

La situación –por lo que se sabe- no solo no ha cambiado a partir de la intervención, sino que tampoco se ha respondido, por ejemplo, a las denuncias periodísticas sobre las desapariciones de locomotoras, siendo que el convenio de 1993 obligaba a la provincia a restituir todos los bienes que hubiese recibido en concesión al inicio y los reemplazos a los inutilizados.

En el 2004 el Estado Nacional decide reasumir la prestación de los Servicios Interurbanos de Transporte Ferroviario de Pasajeros de largo recorrido, cuyo trazado fuese de carácter interjurisdiccional, y en el 2007 se convienen las condiciones de traspaso de los servicios concesionados. A pesar de que han pasado tres años se desconoce si la transferencia ha sido llevada a cabo y parecería que, salvo los servicios interurbanos entre Plaza Constitución y General Alvear, el resto seguiría en manos de Ferrobaires.

Respecto de los trenes y locomotoras comprados por la Nación, aún no han comenzado a correr, pero en publicaciones de medios ya se pudo leer que los técnicos enviados por TALGO sólo certificarían la utilización de las máquinas a una velocidad que no supere los 60 kilómetros por ahora dado el mal estado del tendido férreo donde fueron probados; es decir, una velocidad inferior a la de los trenes actuales (alrededor de 90 km/h).

Si bien en la década del 90 se transfirieron a la provincia 1.299 trabajadores, hoy hay 1.200 “contratados” que, según la Asociación de Trabajadores Ferroviarios de la Provincia, figuran como si fueran “tercerizados”, con un salario por debajo del Salario Mínimo Vital y Móvil, y por menos de la mitad de lo que cobra por la misma tarea un trabajador de Planta permanente. La Asociación ha denunciado también que los trabajadores carecen de herramientas y de material de recambio.

 

Respecto de este tema también la prensa ha informado sobre la incorporación de agentes contratados a partir de la intervención, con remuneraciones por sobre lo que establece la legislación bonaerense.

Plantea Nivio que, entre la falta de datos oficiales y la falta de respuesta a los que aporta la prensa, no hay certezas ni indicios de que las resoluciones que se estén tomando sean las que corresponden, ni que estén enmarcadas en una política integral de recuperación del sistema ferroviario para la provincia. Dada la importancia de este medio de transporte para los bonaerenses y para la recuperación del funcionamiento de muchas localidades del interior, es imperioso tener certezas que permitan aportar soluciones que no aparezcan como “parches” para aparentar que algo se está haciendo, en tiempos electorales.

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