Opinión

Señores del Foro Municipal de Seguridad de MdP: Para que los malos sigan ganando

“Las personas malas no solo son los delincuentes que empuñan el arma, estos son los culpables de los hechos, pero los responsables son todos esos funcionarios que pudiendo hacer algo no lo han hecho y entre estos encontramos al intendente, al director del programa de protección ciudadana, fiscal general, jueces de menores, gobernador, etc. y una parte de la sociedad que se mantiene indiferente al dolor…”

Si bien es absolutamente cierto lo que expresa el vecino marplatense, a mi juicio y con todo respeto, creo que ha sido demasiado benévolo en lo atinente a la sociedad. La sociedad argentina últimamente, y si no me equivoco desde hace muchos años, es indiferente no solamente al dolor como se señala. Es indiferente y le resbala todo lo que ocurre con las instituciones fundamentales de la comunidad, como son la educación, la salud, la justicia y la seguridad. Y es a partir de este comentario que haré algunas sugerencias, conforme se me invitara en el facebook de aquel Foro, que obviamente no es la pócima mágica que dará solución integral al problema, pero por experiencias ya vividas sabemos que de llevarse a la práctica producirán un importante efecto positivo, verificable a corto plazo.

La seguridad es multidisciplinaria, y es el resultado del trabajo armónico y concatenado de una cadena de servicios públicos cuyo eslabón último son la Policía y el Servicio Penitenciario. Por consiguiente la inseguridad es el producto de incumplimientos o serias falencias en los eslabones anteriores. Cuando más trabajo y demanda registra el servicio policial, es porque en la misma proporción están incumpliendo o fracasando los servicios anteriores, llámense educación y formación ciudadana, salud, ocupación laboral, viviendas, justicia, legislación, distribución del ingreso, etc.

La situación que vivimos demuestra que todo viene fallando desde hace años, provocando al día de hoy un colapso del sistema. Entonces reclamamos que la policía, la misma que previamente fuera desguazada por la nefasta gestión del ex Ministro León Arslanián, y sus miembros desacreditados ante la comunidad, ahora actúe con la urgencia de un cuerpo de bomberos, a la que le pedimos que todos los días salga a apagar los focos de incendio que, inexorablemente, debimos imaginar y prevenir con suficiente antelación, tal cual lo venimos alertando sin ser escuchados, desde la Asociación Profesional de Policías de la Pcia de Bs As (APROPOBA).

Ahora la crisis se instaló y estamos en emergencia. No podemos darnos el lujo de esperar que nuestra clase dirigente se digne hacer realidad las promesas de inclusión social que repiten hasta el hartazgo en sus agobiantes discursos. Ahora los vecinos necesitamos, si no es la solución a todo, al menos un alivio para “el mientras tanto”, algo para que mañana a la mañana podamos salir a la calle con un poco de tranquilidad, con menos riesgo de perder la vida al que tenemos hoy. Mientras el poder sigue planificando las medidas políticas de inclusión social, que sin duda son imprescindibles pero sus resultados se verán recién a mediano y largo plazo…

Todo el tiempo escuchamos decir y repetimos como loros que la “seguridad la hacemos entre todos…”, lo que equivale a decir no la hacemos ninguno. Es tiempo que de verdad, como sociedad y mancomunadamente, hagamos algo por la seguridad colectiva. Lo primero que hay que hacer a mi entender, con urgencia, es poner a punto y en marcha a la fuerza policial más importante y numerosa que podamos tener a nuestro servicio los bonaerenses, partiendo de la base que la policía de la provincia de Buenos Aires es nuestra, de la comunidad. No es de ningún gobierno, no es de ningún partido político y no reconoce ideología, raza, religión ni condición social para brindar su servicio.

Para la emergencia, para el hoy excepcional, se justifica recurrir a la policía como si fueran bomberos, a extinguir este gran incendio que por sus dimensiones pareciera intencional; pero para ello es necesario rearmar moralmente a sus integrantes, y como todo a la vez es imposible solucionar, al menos tendríamos que empezar por dar señales que demuestren la voluntad de cambio también de nosotros, los vecinos, para con los empleados policías.

Dijimos que lo primero era poner a punto y en marcha la fuerza policial. Y ella está compuesta básicamente por seres humanos, mujeres y hombres, ciudadanos, que al día de hoy están agobiados por el empobrecimiento económico, el maltrato permanentemente de los gobiernos, de la prensa y parte de la sociedad que a la vez le reclama. A ellos tiene que estar dirigido el mensaje incitador para que la fuerza despierte de esa especie de letargo forzoso al que fue sometida mediante reformas nefastas y luego contrarreformas necesarias pero insuficientes e injustas; además menguada por una nueva legislación procesal penal ineficaz y permisiva, que acotó y encorsetó la actividad policial en todas sus formas, obteniendo como resultado que los buenos vivamos en libertad condicional, encerrados en nuestras casas enrejadas, y que los malos se paseen por las calles con total libertad, eligiendo la próxima víctima a someter.

En un supuesto dialogo, en una imaginaria reunión con vecinos, les diría a esos compatriotas que en lugar de proponerse hacer la seguridad “entre todos”, comiencen a pensar cada uno en como participar, sea desde el Foro o individualmente, que aporte concreto pueden hacer para que las mujeres y hombres de su policía se rearmen moralmente y puedan mejorar la performance, aún con todas las dificultades que presentan las normativas vigentes… 

Primera sugerencia:

1.- Interesarse en saber en saber cuantas horas de trabajo y cuantas de descanso tiene SU policía, como para poder cumplir eficientemente un servicio para el que debe estar lúcido, con sus reflejos a pleno…

2.- Preocúpese y averigüe el miserable sueldo que cobra SU policía para cuidar la vida suya y de su familia, sus derechos y sus bienes, aun a riesgo de la propia vida…que para poder llegar a fin de mes debe sacrificar su descanso en horas extras, cuyo pago es menor a la hora de una empleada domestica…

3.-Usted alguna vez escucho hablar de “policía gatillo fácil”. Interésese entonces en conocer cuantas prácticas de tiro al año le dan a SU policía para poder cuidarlo a usted y a su familia; defenderse y defenderlo sin cometer los errores trágicos que puede costar la vida de un inocente y llevarlo a la cárcel, o a convertirse en desocupado, degradado socialmente, cargando con la responsabilidad que debería atribuírsele al gobierno por incumplir la obligación de prepararlo adecuadamente…

4.- Por favor,  exija que se le explique en que condiciones  económicas quedaría SU policía luego de sufrir heridas graves, o discapacitado, por cumplir con lealtad y eficiencia el compromiso asumido con la sociedad. Hasta hoy la mayoría se encadenan a las rejas del Ministerio o de la gobernación, para que les paguen lo que por ley les corresponde… Si, una vergüenza!!

5.- Pregunte a uno de SUS policías, de esos que ve recorriendo alguna calle, que hizo durante las vacaciones. Si descansó, paseo con su familia, como todo trabajador… Seguramente le va a responde que paso las vacaciones en la garita de un banco…

6.- Pregúntele  a SU policía, a cualquiera que vea por su barrio, si con el armamento que tiene provisto se siente seguro y confiado para defenderse y defenderlo a usted y/o  su familia en caso de una situación límite…y de paso pregúntele también si con  las leyes actuales puede hacer un trabajo eficiente.

7.- Y por ultimo una pregunta a usted: ¿Fue, aunque más no sea un par de minutos, al velatorio de alguno de SUS  policías que haya muerto en la ciudad cumpliendo con su deber, a dar muestras de solidaridad con los familiares y compañeros del buen policía?

         La comunidad bonaerense tiene muchos más de 50.000 vecinos con vocación de servir, que se han incorporado a la policía provincial, para velar por la seguridad de todos. No son de otro planeta, son también vecinos, la mayoría padres de familia con proyectos y sueños como cualquier mortal y viven las mismas vicisitudes que ustedes. Por supuesto a cambio de una paga que les permita vivir decorosamente y con la condición de que la sociedad debe proveerles de leyes acorde a las necesidades de los tiempos que corren y que les permita desempeñarse eficientemente en un marco de seguridad jurídica; de entrenamiento adecuado para tan difícil y riesgosa misión; como así elementos modernos y suficientes para la defensa de su propia vida y la de sus semejantes con quienes se ha comprometido. Debemos recordar que el policía pone todo lo que tiene: la mano de obra. Y es absolutamente reglada por la sociedad. No puede correrse un milímetro de la línea que le fue trazada.

Los policías, a pesar de todo y como las circunstancias se lo permiten, cumplen con su parte. Todos los días y sus noches, acuden a su puesto de servicio; de ellos se podrá criticar mucho, pero son los únicos que de verdad hacen (no dicen) por la seguridad; la lista de muertos y heridos en servicio es alarmante por su cantidad anual, que no se registra en ninguno de los países vecinos. Debería reconocerse.

Los policías hoy más que nunca necesitan el mensaje claro de sus vecinos de que sí vale la pena ser buen policía; necesitan experimentar el reconocimiento de la comunidad y sentir la protección ciudadana de que, con la misma fuerza con que se recrimina a los malos, están dispuestos a defender y apoyar a los buenos.

Segunda sugerencia:

1.- Proponer desde el Foro de Seguridad o desde cualquier agrupación de vecinos, que los municipios y las distintas organizaciones de la comunidad local instituyan, por ejemplo, entrega de premios anuales a los policías que se destaquen en distintas acciones, como ser actos de arrojo, excelente atención al público, por el buen cuidado  de los bienes del estado, por actos destacados de solidaridad con el vecino, al buen chofer, etc. Podrían ser medallas y/o diplomas que se entregarían en coincidencia con las fechas fundacionales del pueblo o ciudad.

2.- Proponer a las autoridades municipales la asignación de un reconocimiento económico, por única vez, a los deudos del policía en actividad o retirado que sea muerto en la ciudad y en cumplimiento de su deber.

3.- Si el policía arriesga y pierde su vida sirviendo a la comunidad, esta debería rendirle honor ofreciendo el recinto de los representantes del pueblo o instalaciones del Palacio Municipal para el correspondiente velatorio. Solicitarlo desde el Foro u otras organizaciones al gobierno local.

4.- Sugerirle a la prensa local que con dedicarle a los buenos policías -que son inmensa mayoría- solo el 10% del tiempo, espacio y recursos que le dedican a los malos, harán un gran aporte a la seguridad. Esto no implica que se deba callar y mucho menos consentir ningún acto de inconducta por parte de los uniformados. Todo lo contrario, los malos deben ser denunciados y raleados de la institución, pero cuidando siempre de no afectar el buen nombre y honor de los buenos y de no comprometer la credibilidad que el ciudadano necesita tener de su policía, para poder producir, estudiar, trabajar, practicar deportes o divertirse con la tranquilidad de contar siempre con su protección. 

Tercera sugerencia:

Los Foros de Seguridad –aunque no está previsto en la ley de su creación- deberían encargarse de encontrar la forma de monitorear, y de ser necesario exigir, a los gobiernos, tanto provincial como local, el estricto y permanente cumplimiento de sus obligaciones, como ser el entrenamiento y prácticas de tiro adecuado del personal policial; el respeto y optimización de sus condiciones laborales incluida su asistencia social; la provisión de armamento y medios de comunicación modernos, como así de repuestos y combustible suficiente para los patrulleros. Y a los legisladores leyes acorde a los tiempos que se viven, partiendo de la base que una Ley es un servicio público; por lo tanto si ese servicio público no cumple eficientemente con su propósito, debería ser reformada o reforzada con otras nuevas leyes. Es decir reclamar donde corresponde. No tiene ningún sentido apedrear una Comisaría o insultar a los que trabajan por la seguridad.

Las cuestiones sugeridas son parte importante de la seguridad, por lo tanto no prestarle la debida atención, gravitará negativamente en la calidad del servicio público.

Muchas voces quizás se alcen para señalar que el descrédito y la pérdida de confianza en la policía se deben al involucramiento de muchos de sus integrantes en actividades delictivas. Es una verdad que reconocemos. Desde la Asociación Profesional de Policía (APROPOBA) además lo repudiamos permanentemente. La inconducta de una minoría cuando no la incursión directa en el delito, hace estragos en una institución como la policía. Y agrego un dato que poco se dice y casi no se conoce: El daño que estos hechos provoca hacia adentro de la fuerza, suele ser mucho más grave que el impacto en la sociedad. Ello depende -en parte- del uso que se haga de la información en los medios de prensa.

De todos modos no podemos seguir cayendo en el error de gastar las energías ocupándonos todo el tiempo a los malos policías. De los delincuentes que no superaron nunca, ni superan hoy el 1% de toda la fuerza y que han logrado infiltrarse y burlar los controles, que se ocupen los buenos bien tratados y la Justicia.

Los ciudadanos deberíamos ocuparnos alguna vez de reconocer y cuidar a los que no cometen delitos, a los policías que son más de 50.000 hombres y mujeres, que trabajan decentemente, muchos de los cuales a menudo mueren o son heridos graves, dando muestras de vocación y lealtad con el compromiso asumido.

Finalmente sostengo que si los malos van ganando, teniendo los bonaerenses la fuerza policial más importante y numerosa del país, es porque los buenos nos hemos resignado a perder…

Septiembre 14 de 2011.

Jesús Evaristo Scanavino
Comisario (ra)
Secretario de Organización APROPOBA
Presidente Delegación Bragado

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