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Se desplomó la venta de naftas por primera vez en 6 años

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Cayó el consumo del gasoil y las líneas premium, un indicador de la recesión y el encarecimiento de los combustibles. YPF aumentó un 4% en julio.

La menor actividad económica ya se ve reflejada en uno de sus más importantes termómetros: el consumo de combustibles. Según lo que manejan extraoficialmente los estacioneros, la demanda de gasoil bajó 10 por ciento en mayo.

En simultáneo, el consumo total de las naftas se deprimió un 3,8 por ciento, informó hoy el diario La Nación. La cifra pone de manifiesto un fenómeno infrecuente en la economía, ya que incluso en épocas de vacas flacas el indicador suele crecer. La conclusión es elocuente: los números negativos reflejan que no se transita por una circunstancia similar desde 2008.

Asimismo, los automovilistas optaron por opciones más baratas en las estaciones de servicio, como las naftas Súper. La decisión obedece principalmente al encarecimiento general de los combustibles, cuyos precios promediaron un alza superior al 30% anual.

En el caso de YPF, hubo incrementos en todos los meses – con excepción de junio-, que acumularon un alza de 37% a lo largo de 2014. La última suba ocurrió a comienzos de julio, al disponer de un aumento de 4% en las bocas expendedoras del país.

Según pudo relevar Infobae, el litro de Súper pasó de $11,01 a $11,45 desde este martes. La nafta Premium subió un 4,03% hasta los $12,89 por litro. En el caso de Diesel Euro, el incremento fue de 3,81% -al pasar de $11,54 a $11,98-, mientras que el litro de Diesel 500 ya supera la barrera de los 10 pesos: aumentó un 4,2 por ciento, desde los $9,98 hasta los 10,40 pesos.

El gasoil, también definido como “el combustible del trabajo”, suele ser utilizado en el transporte de pasajeros, de carga y en el campo. Por eso, los empresarios del sector entienden que la causa de la caída obedece a la menor actividad económica.

“Sí, se está vendiendo mucha menos nafta”, observó en el matutino Rosario Sica, presidenta de Fecra, la entidad que aglutina a las estaciones de servicio en casi todo el país. De acuerdo a su análisis, la demanda en los grandes centros urbanos oscila en torno al 6%, pero en las regiones más alejadas puede superar el 20 por ciento.

Pese a la curva negativa que registran los combustibles, todo parece indicar que el producto continuará subiendo al ritmo de la devaluación del peso, debido a sus componentes importados. No obstante, de ahora en más deberán evaluar con sumo cuidado los ajustes tarifarios. El riesgo es profundizar la tendencia recesiva.

Infobae

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