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Russak advierte sobre el refulado

En muy pocas líneas, el ex intendente Russak, formula las experiencias vividas en torno a esta problemática. Pulti ha abrazado ahora, el refulado de la arena de las playas como una solución, que tampoco es compartida por especialistas en la materia, con los cuales integró la misma comisión en la década de los ´90, y asesoraba al gobierno municipal.

La siguiente es una nota firmada por  el doctor Mario Russak,  y titulada “Playas Marplatenses”, publicada en el diario La Nación, el 25 de febrero de 2011.

“Señor Director. Durante mis gestiones en Mar del Plata me acercaron varios proyectos de protección costera de la arena en las playas, lo que me permite evaluar que el refulado anunciado no es el más indicado, porque acelera erosión. Se hizo ya y duró un año. La explicación del fenómeno es sencilla: la arena de playa tiene una suerte de “piel” que la estabiliza, mientras que la que produce el refulado carece de ella y es devuelta al mar por las corrientes”.

“Mar del Plata necesita varias escolleras cortas pero seguidas para mejorar el perfil de sus playas”

Mario Russak

– ex intendente –

Lo curioso es que el actual intendente Gustavo Pulti, cuando era concejal de Russak (1991 – ¡995), iba por otro tipo de soluciones, que no era precisamente el refulado, que auspicia ahora junto a Daniel Scioli y Eduardo Pezzatti.

A la luz de lo acontecido y experimentado, en primera instancia surge que Russak tiene razón el refulado no duró, es de alto costo de mantenimiento, y tampoco hay equipamiento específico en el mundo, ya que se halla contratado por los puertos más grandes del mundo donde cobran fortunas en euros o en dólares.

También el refulado volvió más peligrosas las playas, según los guardavidas, permitió la formación de canaletas que no se observan a simple vista muy cerca de dónde rompen las olas, convirtiéndose en una trampa mortal para los bañistas.

Sin embargo a ahora a Pulti le conviene militar en el refulado, a instancias de Scioli,  el mismo que dejó una barranca de dos metros de profundidad en el medio de la playa, produciendo peligrosos desniveles.

Para conocer los antecedentes mdphoy.com ha recuperado una excelente nota de nuestro colega Santiago Fioriti, que tuvo como procedencia la corresponsalía de Clarín.

Dice el artículo:

“La fuerza erosiva del mar puede convertir las rutas en trampas y las playas en recuerdos. Tramos de la Interbalnearia 11 se encuentran a menos de 20 metros del borde del acantilado y hay balnearios que antes tenían más de 100 metros de playa y ahora casi no tienen lugar para poner sombrillas”.

“El proceso es constante y el nivel de erosión a lo largo de la costa atlántica es desparejo. Uno de los puntos más afectados es El Marquesado, barrio ubicado a 25 kilómetros al sur del centro de la ciudad. En tres años, el mar avanzó sobre la playa unos 14 metros. Muy cerca, en las playas San Jacinto, La Serena y Barranca de los Lobos (camino a Miramar) se pierde en extensión de arena un promedio de un metro anual”.

“Las mediciones se realizan en las zonas más perjudicadas por la erosión marítima: al norte de Parque Camet y al sur del faro de Punta Mogotes. El ingeniero Roberto Sciarrone, a cargo del Departamento de Obras Marítimas (un estamento de la Dirección de Hidráulica bonaerense) mantiene un registro de mediciones realizadas con posicionadores satelitales”.

“Uno de los últimos informes al que tuvo acceso Clarín revela que en el tramo de costa comprendido entre Mar del Plata y Santa Clara del Mar —unos 15 kilómetros— existen “grandes socavones que hacen presumir importantes derrumbes“, y recomienda hacer obras de defensa de acantilados”.

“Sciarrone asegura que con los piedraplenes (cientos de rocas apoyados sobre la pared del acantilado) se consiguió contener el avance al norte de Mar del Plata. Pero nunca, explica, será posible decir que la situación está controlada: “El mar no se detiene y se requiere de un trabajo permanente, tanto para nuevas obras como para las de mantenimiento”.

“Con el tiempo, y sin atención, la erosión tiene sus consecuencias. Por ejemplo, la actual traza de la ruta interbalnearia 11 es la tercera que se hace; las otras dos se hallaban donde hoy rompe el oleaje. La situación de los balnearios del sur, como Costa Hermosa y Los Acantilados, da la pauta de lo que puede hacer el mar si no se controla su avance. “Prácticamente no se puede bajar a la arena porque el agua llega hasta la base de la barranca”, dice Esteban Galera, concesionario de Acantilados Playa. Los vecinos cuentan que hace 3 años la playa tenía unos 50 metros de arena y que en la última temporada sólo tenía 15 metros. En este sector, la ruta 11 se halla más cerca del borde del acantilado, a 17,5 metros, según la Dirección de Hidráulica”.

“La denuncia llegó al Concejo Deliberante en julio de este año. El concejal Gustavo Pulti, de Acción Marplatense, elaboró un proyecto para que se declare en estado de emergencia ambiental ese sector de playas del sur, que ocupa 1.500 metros de costa. “Es necesaria la inversión para obras de defensa costera”, reclamó Pulti.

“El concejal fue quien impulsó, en febrero de 1994, la creación de la Comisión Mixta para la Recuperación del Puerto y las Playas, que participó en las gestiones que derivaron en el dragado de la boca del puerto, en 1998. Los casi dos millones de metros cúbicos de arena que se extrajeron de allí (la obra se conoce como refulado) fueron volcados a las playas Grande, Varese y Bristol. El mantenimiento de esas playas, sugerido por los técnicos, no se llevó adelante y en cinco años sólo Playa Grande perdió más del 30% de su extensión”.

“El ingeniero Alberto Lagrange, experto en ingeniería oceánica y costera, advierte sobre un fenómeno evidente: la deriva del litoral, que transporta la arena de sur a norte. “Trae menos elementos cada vez y se rompe el equilibrio entre lo que el mar trae y saca”.

“Las barreras de contención usuales son las escolleras en forma de T, los piedraplenes y líneas de roca paralelas a la costa. El geólogo Jorge Alvarez entiende que antes de ejecutar alguna obra debe hacerse un estudio de los efectos contraproducentes. “Las escolleras a veces son obstáculos que impiden a la arena llegar a las playas del norte”, explica”.

“El proceso de erosión es lento, tanto que el hombre no se da cuenta. Pero lo que tarda cien años puede ocurrir en tres días si se comete un error”, dijo Alvarez a Clarín, y, para ejemplificar, mencionó el muelle de unos 200 metros que Carlos Menem hizo construir en la residencia presidencial de Chapadmalal: “Actúa como un brazo que no deja pasar la arena y pone algunas playas al borde de la extinción”.

“Ajenos a estos problemas, son muchos los que ya hicieron reservas y preparan sus vacaciones rumbo a la Costa. Según operadores turísticos de Mar del Plata, este verano será mejor que el 2002. Y dieron un ejemplo: durante el último fin de semana largo viajaron unas 150 mil personas, un 36% más que el año pasado”.

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