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River y el desafío de la sintonía fina

Sin el indio (ver videos de los goles que le hicieron en la B) en el arco y sin fallar penales, podemos ir de menor a mayor, aunque el margen de error es casi nulo. Después de la primera fecha, parecíamos el “Boulevard de los sueños rotos”. Y no fue para menos, fundamentalmente porque hay tanto sentimiento y pasión con la banda roja que nos cruza el pecho.

Cuando dominan el sentimiento y la pasión, dejamos de ser objetivos y ecuánimes, y si nos mandan señales cambiadas es peor. Por eso a River hay que blindarlo de la política y como dijo el “Pelado”  a la cancha hay que ir alentar y si no, no son hinchas de River, mejor que no vayan.

Pero sobre lo que dijo Almeyda, hay que detenerse un poquito, porque incursionó en la arena política tan convulsionada, ahí en el Monumental. Y uso un término tal vez desafortunado, aunque hay descontaminación, lo cual es indudable. Pero también hay una generación de contagio que para le vaya a bien al equipo, que supera ampliamente el clima de contaminación. La verdad que cuando lo escuché (luego de no hablar tras el partido con Belgrano) me sentí muy desorientado. Era como que había perdido el control de la situación, aunque tal vez haya sentido mucha presión en el debut.

Al nuevo arquero no le hubieran convertido ninguno de los goles de la primera fecha, aunque a seguro se lo llevaron preso. Definitivamente el “Pelado” respetó al ahora guardavallas suplente, por haber participado de la recuperación de la categoría. Pero fue un exceso que corrigió rápidamente. Con la misma y correcta decisión que adoptó para cortar a dos de lo más emblemáticos, debió haber actuado para dejar en el banco de los suplentes, y por qué no más allá, y darle ese lugar a Chichizola, un hombre del club. Pero bueno, nadie como Almeyda, quiere tanto que este barco salga adelante, así que no se merece ni un reproche.

River va a ser blanco de objetivos políticos. Ya se han adelantado los relojes y apuestan al fracaso. A River hay que descontaminarlo urgentemente, pero no es Almeyda quien debe jugar en ese terreno. Es absolutamente claro, que todo estará atado a los resultados, porque no hay engañarse, ni jugar bien ni la entrega bloquearán la campaña opositora, que sólo tiene la posibilidad de acceder a la presidencia si al equipo le va mal. Ya ha quedado demostrado, que están incentivando comportamientos desestabilizadores, en los cuales no debe entrar el entrenador.

También ha sido claro que el confort del sillón de Almeyda, no es precisamente el de Guardiola. En 363 días y pico, el “Pelado” se fue al descenso como jugador, debutó como técnico, fue campeón y se calzó el buzo de DT en primera división. Estas transformaciones van acumulando experiencias,  alterando la tranquilidad y los ánimos. Hay que poner bajo la lupa el nivel del campeonato, es pobre siendo generoso en el calificativo, por lo cual para River puede ser una ventaja, si ha logrado desprenderse de la pesada mochila de volver, como le tocó ahora. No había otra opción. Y para la política de la oposición, tampoco hay otra opción, es excluyente que River pierda o le vaya mal, ese es el pasaporte que necesitan los egoístas y mezquinos intereses, que no están genuinamente identificados con la historia, la gloria y el cariño a la institución.

Entiendo que el Estadio Único de la Ciudad de La Plata, es más cómodo que el Antonio Vespucio Liberti. Le sentó bien el partido que resolvió Funes Moris a pura potencia, y habrá que coincidir que los centrales pinchas estaban bastante lentos, pero bueno River no fue apremiado, resolvió con autoridad en un escenario siempre complicado. Ser visitante, por lo menos esta vez, pareció la medida adecuada, y estos trámites son importantes resolverlos así, aunque en el debut River no mereció perder.

Esta todo el crédito abierto, pero hubo momentos difíciles, mezcla de frustración y decepción, luego de la primera fecha, de lo cual ya se salió, pero no se puede vivir con el Jesús en la boca, y mucho más después de los que nos pasó en 2011-2012. Vamos a hacer un ejercicio de simulacro, si River perdía en La Plata, hubiéramos quedado a 6 (seis) puntos de los líderes. Falta mucho pero  recuperar confianza y autoridad, para River es ayer. Todo estará despejado con los resultados y los hinchas debemos ir a alentar no a desalentar, es la mayor y mejor ayuda que se le puede brindar al equipo. Lejos de la mala onda y del veneno que se destila desde algunos grupos bien identificados.

Jorge Elías Gómez

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