Salud

Rescatando al colon, derrotando el cáncer

digestivo

“El cambio ha sido espectacular. Cuando yo empecé en oncología, el CCR era un tumor que se consideraba quimiorefractario y, sin embargo, hemos conseguido incrementar la supervivencia, mejorar la calidad de vida y hasta curar pacientes”, dijo Pilar García Alfonso, jefa de sección del Servicio de Oncología Médica y responsable de la Unidad de Tumores Digestivos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid.

El aparato digestivo está formado por el esófago, el estómago y los intestinos delgado y grueso. Al inicio del intestino grueso también se le llama el colon mientras que las últimas 6 pulgadas se denominan recto y conducto anal, que termina en el ano (apertura del colon a la parte exterior del cuerpo).

Por lo tanto, el colon forma parte del aparato digestivo, sistema que elimina y procesa nutrientes (como las vitaminas, los minerales, los carbohidratos, las grasas, las proteínas y el agua) de los alimentos y ayuda a eliminar los desechos del cuerpo.

Es importante que vuelva a considerar este concepto: la función del sistema digestivo no sólo es digerir los alimentos, sino también absorver sus nutrientes y eliminar los residuos.

Para que nuestro estómago y colon se mantengan sanos, hay que consumir alimentos que contengan fibra. 

También hay que tener buenos hábitos de alimentación.

Por ejemplo, comer despacio y masticar bien los alimentos: caerán menos pesados a su estómago, tendrá una buena digestión y absorberán mejor todos sus nutrientes.

Otro tip: consuma una dieta baja en grasas y rica en fibra y proteínas, evite las frituras & fritangas, prefiera aquellos alimentos a la plancha o al vapor. 

Si hay problemas de diarrea, evite los lácteos como: leche, queso, yogurt, helados, manteca, entre otros. También los condimentos, alcohol, sopas de sobres y chocolate.

Acerca de esto, un tip más: La fibra dietética que normalmente no es digerida por el intestino por falta de las enzimas capaces de digerirla, se absorbe en el colon por acción bacteriana que la transforma en ácidos grasos de cadena corta. Estos se usan como energía para el mantenimiento y proliferación bacteriana y también son absorbidos por las células del colon, aumentan la absorción de sodio. Por tal motivo, tienen un efecto antidiarréico.

Si Ud. tiene problemas ya concretos en el colon, deberá agregar a la ‘lista negra’ las gaseosas, col, coliflor, habas, garbanzos, lentejas, coles de Bruselas, cebollas, puerros, guisantes, frutos secos y en conserva: tienden a producir gases en mayor proporción, lo que podría incrementar los síntomas y el malestar estomacal.

Aumente el consumo de agua, en especial si predomina el estreñimiento: de 1,5 a 2 litros al día, o sea 8 de vasos de agua al día, aproximadamente.

Procure mantener un horario fijo para sus comidas e intente ir al baño siempre a la misma hora.

Haga ejercicio periódicamente: es bueno para su salud, ayudará a que los movimientos del intestino sean más fluidos y evitará irritación en su colon.

Evite el uso de laxantes, cuando se presente dolor abdominal se puede aliviar con calor suave.

Encare la vida con más calma, hay una fuerte conexión entre las tensiones y el intestino. El estrés es un enemigo público N°1 de su aparato digestivo, especialmente del colon, que es el que más sufre su angustia.

Utilice técnicas de relajación que pueden ir desde la meditación a la fe: todas son beneficiosas para tratar este síndrome.

Ideas para una dieta:

Pan o galletas en base a harina integral.
Quesos untables descremados.
Jugo natural de frutas.
Frutas como manzana, pera o banana.
Caldos y sopas que no sean de sobres.
Pollo sin piel, pescados o carnes hervidos o a la parrilla. No fritos.
Pastas, papas o arroz cocidos o al horno.
Utilice ajo en las comidas.
Verduras.
Huevo duro.
Avena.
Cruelas e higos secos.
Manzana cocida con endulzante y compotas.
Agua mineral sin gas o jugos naturales.
Infusión de té o café con endulzante.

Complementos:

2 cucharadas al día de aceite de oliva, girasol o de maíz.
Menos sal.
Queso mozzarella y tomate.

Recapitulemos: Es preferible eliminar los estimulantes gastrointestinales, como el café, chocolate y alcohol, los alimentos muy condimentados o salsas picantes y las bebidas gaseosas.

Su alimentación debe incluir:

> 5 porciones de frutas y vegetales al día.

> Utilice menos grasa en su dieta: dígale no a las frituras, salsas cremosas, grasas untadas, carnes grasosas, embutidos, quesos maduros, lácteos enteros, comidas rápidas y repostería.

El cáncer

Es probable que estos consejos le lleguen demasiado tarde. En ese caso, tiene que conocer otras informaciones.

El cáncer de colon, o colorrectal (CCR), es el que comienza en el intestino grueso (colon) o en el recto (parte final del colon).

En más del 80% de los casos, se produce primero un pólipo (un crecimiento anormal de las células de la pared interna del intestino grueso) denominado adenoma, que puede crecer lentamente durante más de 10 años y, si no se detecta y extirpa a tiempo, puede transformarse en CCR.

El 90% de los casos de CCR se producen en personas mayores de 50 años y tiene una incidencia levemente mayor en hombres que en mujeres.

Según el Instituto Nacional del Cáncer (INC), el CCR es el 3er. tipo de cáncer más frecuente en la Argentina, detrás del de mama y el de próstata. En 2012 fue el responsable de 6.958 muertes en el país (11% del total de las muertes por tumores malignos), ubicándose en el segundo lugar luego del cáncer de pulmón, con 9.230 muertes (15%) y precediendo al cáncer de mama, que produjo 5.590 defunciones (9%).

Otros tipos de cáncer pueden afectar el colon, como el linfoma, los tumores carcinoides, el melanoma y los sarcomas, los cuales son poco comunes.

Pero cuando los médicos hablan acerca de cáncer colorrectal, generalmente se están refiriendo a enfermedades que empiezan en el revestimiento del colon y el recto.

Lo que usted ingiera puede resultar decisivo. El cáncer de colon puede estar asociado con dietas ricas en grasas, bajas en fibra y una alta ingesta de carnes rojas.

Fumar tabaco y beber alcohol son otros factores de riesgo.

En el cáncer de colon también desempeña un importante papel la herencia familiar. Esa predisposición puede detectarse y así el cáncer tratarse de manera precoz.

Al respecto se ha demostrado que quienes tienen una mayor predisposición a padecer esta enfermedad son las personas que tienen o han tenido: pólipos (crecimiento benigno) de colon o recto; colitis ulcerosa (inflamación o ulceración del colon); cáncer como mama, útero u ovario.

Pero también predisponen la obesidad y la vida sedentaria.

Muchos casos de cáncer de colon no presentan síntomas. Si hay síntomas, lo siguiente puede ayudarle:

> Sensibilidad y dolor abdominal en la parte baja del abdomen.
> Sangre en las heces.
> Diarrea, estreñimiento u otros cambios en las deposiciones.
> Heces delgadas.
> Pérdida de peso sin ninguna razón conocida.

Los nuevos tratamientos

No obstante hay buenas noticias importantes al respecto.

Organizada por la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), el viernes 4 y sábado 5 de julio se realizó en la Ciudad de Buenos Aires la XXXIV Reunión de Trabajos y Actualización Post ASCO 2014, para repasar las novedades presentadas durante junio en Chicago (Illinois, USA), durante el congreso anual de la Asociación Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), el encuentro más importante sobre cáncer a nivel mundial.

Entre los disertantes internacionales estuvo la investigadora médica Pilar García Alfonso, jefa de sección del Servicio de Oncología Médica y responsable de la Unidad de Tumores Digestivos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, quien participó del simposio sobre Cáncer Colorrectal (CCR).

García Alfonso fue la encargada de difundir los alentadores resultados del estudio CALGB-80405, el ensayo clínico de fase III “cabeza–cabeza” más grande realizado hasta el momento.

“Cabeza-cabeza” significa que fue diseñado para comparar de forma directa la eficacia de 2 drogas; en el caso del CALGB, se buscó conocer si alguno de los 2 medicamentos biológicos más utilizados para tratar el CCR metastásico (bevacizumab y cetuximab) presentaba una mayor sobrevida global (SG) en un determinado subgrupo de pacientes que recibían uno u otro, en combinación con quimioterapia, como opción terapéutica N°1.

“El estudio CALGB ha sido tremendamente esperado porque desde hace muchos años nos hacemos la pregunta acerca de con qué biológico debemos acompañar nuestra primera línea de quimioterapia en el tratamiento del cáncer colorrectal”, señaló García Alfonso.

Según la especialista española, “a fecha de hoy, los resultados nos mostraron que en aquellas personas cuyos tumores son ‘RAS wild type’ no hay diferencias en la supervivencia cuando utilizamos uno u otro biológico. Esto ha sido un dato muy esperado, porque el año pasado (2013) se habían comunicado los resultados de otro estudio randomizado cabeza-cabeza, el ‘FIRE-3’, que había encontrado un incremento de supervivencia para el tratamiento con cetuximab. El CALGB tenía el objetivo de ver si se constataba este hallazgo y esto no ha sido así, de manera que hoy tenemos la tranquilidad de saber que cuando tenemos un paciente ‘RAS wild type’, cualquiera de los tratamientos biológicos va a conseguir la misma supervivencia”, aseguró.

Ella recordó que, en el caso del CCR metastásico, es esencial que antes de ofrecerle al paciente una terapia biológica, se determine el “estatus RAS” de su tumor. RAS es una proteína que ayuda a controlar la replicación y diferenciación celular y es codificada por el gen RAS, que puede mutar (algo que ocurre en aproximadamente el 50% de los pacientes) o permanecer en su estado salvaje (“wild type”), lo que sucede en aproximadamente el 50% de los pacientes con enfermedad avanzada.

“Por estudios anteriores sabemos que cuando un tumor es RAS mutado, el paciente no se va a beneficiar de los anti-EGFRs, con lo cual, en esos casos, el biológico por excelencia en primera línea es el bevacizumab”, aseguró García Alfonso. “Ahora, si el paciente tiene un RAS wild type hay otras opciones terapéuticas –abundó– y, entonces, en esa primera instancia podremos elegir un antiangiogénico o un anti-EGFR, según las características de la persona”. 

Para la oncóloga, lo importante es individualizar y adaptarse a las preferencias y necesidades de los pacientes, “y elegir la mejor opción terapéutica para cada uno con la tranquilidad de saber que ambas opciones consiguen la misma supervivencia”.

En la actualidad, el panorama en el CCR es alentador. 

“En los últimos años se ha producido un cambio importante en el pronóstico de los pacientes con cáncer colorrectal metastásico”, se entusiasmó García Alfonso.

“En 30 años hemos conseguido duplicar la mediana de supervivencia, que hoy está por encima de los 24 meses, y que en la mayoría de los estudios ya vemos que ronda los 30 meses”, dijo ella.

“Esto se ha conseguido paso a paso, gracias a la introducción de nuevos fármacos después de más de 40 años donde sólo teníamos fluorouracilo. La incorporación de los nuevos quimioterápicos, de los nuevos tratamientos biológicos, nos ha permitido estructurar distintas líneas terapéuticas a los pacientes y, además, hemos profundizado en el conocimiento de la biología molecular de este tipo de cáncer, lo que permite identificar mejor los subgrupos tumorales. Otra cosa que ha sido sumamente importante fue la creación de equipos multidisciplinarios para que los cirujanos pudieran operar las metástasis hepáticas y conseguir así larguísimas supervivencias e, incluso, la curación de nuestros pacientes metastásicos”, dijo la investigadora médica.

Para terminar, García Alfonso señaló: “El cambio ha sido espectacular. Cuando yo empecé en oncología, el CCR era un tumor que se consideraba quimiorefractario y, sin embargo, ahora mismo hemos conseguido cronificar la enfermedad, incrementar la supervivencia, mejorar su calidad de vida y hasta hemos conseguido curar pacientes”.

Urgente24

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