Salud

¿Puede haber un brote de tos convulsa en la Argentina?

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La tos convulsa es una enfermedad difícil de controlar. Si bien el único escudo protector hasta ahora conocido y más eficaz es la vacunación en todas las edades y a lo largo de la vida, ni siquiera logra detenerla. La enfermedad es muy particular sobre todo porque no genera inmunidad de por vida. Uno puede haber sufrido tos convulsa y volver a enfermarse.

En la Argentina la enfermedad convive con nosotros a pesar de contar con un Calendario Nacional de Vacunación considerado uno de los más completos del mundo. Y se necesita reforzar algunos mensajes como la vacunación extendida, respetando las dosis y refuerzos en los niños y adultos jóvenes para crear escudos de protección e inmunidad contra la enfermedad que sobre todo protejan al segmento etario más vulnerable y con riesgo de muerte: los recién nacidos.

El brote actual en California, Estados Unidos, con más de 3.400 casos detectados entre enero y junio de 2014, enciende la luz de alerta pero no implica la posibilidad de un brote en la Argentina.

La situación de Argentina implica reforzar las estrategias de prevención sobre todo porque la enfermedad es cíclica y registra picos en lo que se conoce como la región de las Américas. Los números locales hoy la muestran distinta de la realidad de América del Norte. En la Argentina, desde enero de 2014 hasta el 8 de junio 2014 se han registrado 140 casos confirmados, pero el riesgo de brote es permanente.

Los grupos más vulnerables con riesgo de muerte son los bebés hasta los seis meses, porque la primera dosis de la vacuna se aplica recién a los 2 meses de vida, y los niños y adultos jóvenes que no hayan completado las dosis correspondientes. El escudo protector de la vacuna dura entre 7 y 10 años.

Carla Vizzotti, jefa del ProNaCEI (Programa Nacional Contra las Enfermedades Inmunoprevenibles) del Ministerio de Salud de la Nación explica a Infobae: “La tos convulsa no está erradicada en la Argentina, por lo tanto no se puede hablar de ‘importar’ la enfermedad respecto de un brote actual como el de California, ni de otro lado. Hubo un brote importante en nuestro país en el año 2011 donde se registraron 76 menores de un año fallecidos por tos convulsa, de los cuales el 93% eran menores de 4 meses”.

Vizzotti agrega que “a partir de allí se decidió impulsar la estrategia de vacunar a las embarazadas en la semana 20 con la triple bacteriana acelular, para ampliar y extender la protección al recién nacido que recibe recién a partir del segundo mes de vida la vacunación por el calendario nacional. Esto redujo considerablemente los casos: en 2013 se han registrado sólo 10 casos de coqueluche, un 87% menos”.

Crear escudos de protección

Julio Cukier, médico pediatra especialista en adolecentes y director médico de Ados, analiza para Infobae: “De la tos convulsa se habla poco, por eso es bueno reforzar la información. Se la cree una enfermedad menor, pero en los bebés menores de un año puede ser fatal o dejar secuelas muy complicadas. Hay que reforzar el hábito y la sugerencia médica de vacunar a los adolescentes, por ellos mismos y sobre todo para amplificar el escudo protector sobre los más chiquitos”.

“Antes las vacunas de calendario de la tos convulsa se daban hasta los 6 años porque había contraindicaciones en los jóvenes. A partir del 2012 se incorporó al calendario nacional obligatorio la vacuna hasta los 11, extendiendo así la protección. Pero luego quedan varios años para seguir prescribiendo la vacuna y mantener a los adolescentes protegidos”.

Puntualiza Vizzotti: “Se habla de una enfermedad ‘importada’ cuando está eliminada y un brote externo la hace volver a circular. Esto no ocurre con la tos convulsa, porque aún es endémica y circula en la Argentina de manera persistente. La bacteria circula en todas las edades, pero el segmento etario fundamental para generar todas las acciones son los bebés menores de seis meses, que son los que se mueren”.

Por eso se vuelve trascendente la vacunación en las embarazadas para extender el escudo de protección hacia el recién nacido, el grupo más crítico respecto de la enfermedad y con más riesgo de mortalidad y hospitalización.

Vacunas como sinónimo de salud

El calendario argentino contempla la primera dosis a los 2 meses (doble acelular), luego a los 4 y 6 meses de vida. Hay refuerzos a los 18 meses (séxtuple), a los 5 ó 6 años con el ingreso escolar (pentavalente) y otro a los 11 años.

El calendario contempla a los médicos y personal de la salud para que no la contagien; a los convivientes de bebés prematuros y desde 2012 a todas las embarazadas a partir de la semana 20.

Agrega Vizzotti: “Frente a la tos convulsa, uno de los mensajes más importantes para la sociedad es que hoy la vacunación es una cuestión de familia”.

Lilian Teston, médica infectóloga y coordinadora del departamento de epidemiología de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI) Daniel Stamboulian, analiza para Infobae: “La tos convulsa la produce una bacteria llamada Bordetella pertussis. También se la llama ‘coqueluche’ en la región de la Américas. Es una infección respiratoria en los pulmones y las vías respiratorias grave”.

“Lo característico en los niños en la primera etapa –que es la más contagiosa– es la tos violenta e incesante que puede llegar a poner al niño cianótico (con un tono azul por la falta de aire) y terminar con vómitos. Lo raro es que incluso en la etapa aguda no presenta fiebre”, describe Teston.

Los primeros síntomas de la tos ferina incluyen moqueo, estornudos, tos, congestión nasal, y, en los bebés, apneas. Después de una o dos semanas, comienza la tos, que puede ser aguda. Los niños y los bebés pueden toser muy fuerte y repetidas veces. El sonido de la tos es parecido al rugido de una fiera porque el niño necesita hacer inspiraciones profundas para tomar aire, por eso se la llama también tos ferina.

Detalla Teston: “Es posible que los bebés no tosan, ni hagan ese sonido. Los accesos de tos hacen que sea difícil respirar, comer, beber o dormir. Y ocurren más frecuentemente durante la noche. Los accesos de tos pueden durar hasta 10 semanas, y a veces reaparecen con la próxima enfermedad respiratoria”.

“La preocupación del brote en California es que sólo entre enero y junio de este año se registraron más de 3.400 casos, superando los números totales del 2013 . LLama la atención porque Estados Unidos tiene altas tasas de vacunación. Ahora tienen que ir por las medidas estratégicas que ya están en marcha en la Argentina, la búsqueda de las embarazadas para vacunarlas y los niños que no hayan sido vacunados”, observa.

“Uno de los problemas con la tos convulsa es que se propaga fácilmente: en general el contagio es de persona a persona y son los adultos los que contagian a los chiquitos, porque la protección se pierde con el tiempo. Una persona infectada puede contagiar a 15 sanas”, sentencia Teston.

En busca de la inmunidad

Liliana Bezrodnik, jefa de inmunología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, detalla a Infobae: “A diferencia de otras enfermedades prevenibles por vacunación, como el sarampión y como la polio, en el caso de la tos convulsa, ni la vacunación contra la enfermedad ni haberla padecido ofrecen inmunidad de por vida”.

“La vacunación sigue siendo la mejor defensa contra esta enfermedad potencialmente fatal. Y por eso es tan importante extender los márgenes de protección en las diferentes etapas de la vida. Hoy, con el calendario nacional de vacunación que posee la Argentina, los niños están resguardados”.

Agrega Bezrodnik: “La tos ferina es más peligrosa para los bebés y los niños pequeños. Aproximadamente uno de cada cuatro bebés hospitalizados con tos ferina presentará neumonía (una infección pulmonar grave). La tos ferina también puede causar convulsiones (sacudidas del cuerpo o fijación de la mirada) y daño cerebral.

El brote en California

Desde el 2000 hasta el 2012, hubo 255 muertes por tosferina notificadas en los EEUU. Casi todas las muertes (221 de las 255) fueron de bebés menores de 3 meses de edad. Alrededor de la mitad de los bebés menores de 1 año que contraen la enfermedad necesitan atención médica en el hospital.

La tos ferina es cíclica y presenta sus picos más altos cada tres o cinco años. En California, considerada parte de la región de las Américas, se presentó en 2010, por lo que parece que este año cumple su ciclo esta enfermedad que ha afectado en el pasado de manera muy agresiva a muchos niños hispanos.

Al 10 de junio de 2014 se han registrado 3.458 casos de tos ferina en el estado de California, una cifra muy superior a las 2.530 personas diagnosticadas con la enfermedad en todo el estado durante el año 2013. En lo que va de año, 119 pacientes han sido hospitalizados, la mayoría de ellos de menos de cuatro meses de edad, y uno, un bebé de 5 semanas de edad, ha fallecido.

Vacuna Triple Bacteriana o DTaP

La vacuna DTaP es una inyección que contiene la vacuna contra la tos ferina (tos convulsa) y la vacuna contra otras dos enfermedades graves: difteria y tétanos. La vacuna DTaP protege a los niños al preparar sus cuerpos para que luchen contra la bacteria.

Casi todos los niños (unos 89 de cada 100) que reciben todas las dosis de la vacuna DTaP estarán protegidos contra la tos ferina. Sin embargo, la protección que ofrece esta vacuna disminuye con el tiempo. Algunos niños vacunados contraen la enfermedad, pero de forma más leve.

Las vacunas, a pesar de ser actualmente materia de debate (crecen en el mundo los grupos antivacunas), en el caso de la tos convulsa salvan vidas, protegen a los niños de una enfermedad grave y mantienen sanos a los demás.

Infobae

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