Ciudad

Primera experiencia, vivienda social con ladrillos ecológicos

Más económicos y más rápidos de producir, constituyen el resultado del trabajo de una cooperativa. La idea para el corto plazo es producir materiales al por mayor. La casa es “de lo más normal, comodísima”, dijo Lizariaga.

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Gustavo junto a su mujer Verónica y su hija Mia, en la casa construida con ladrillos ecológicos.

La familia Lizariaga, compuesta por Gustavo, su mujer Verónica y la pequeña Mia, habitan una casa construida con ladrillos ecológicos desde junio pasado, en lo que se constituyó la prueba piloto de la vivienda social “Suelo Cemento”. Más allá de sentirse felices por habitar su propia vivienda, y así prescindir de tener que pagar el alquiler todos los meses, describen a la propiedad como “muy cómoda” y aseguran que los ladrillos naturales aíslan de manera tal que durante el invierno apenas tuvieron que usar el calefactor y suponen que este verano no pasarán calor.

Los autos circulan casi incesantemente por la avenida Luro al 9800, a metros de donde se erige la escuela de formación profesional de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) y del jardín de la vivienda de la familia Lizariaga.

“Es una prueba piloto, resultado de la Cooperativa de Capacitación, Gestión y Trabajo, y la verdad es que funciona lo más bien”, señaló Gustavo. La vivienda fue construida con ladrillos de “suelo cemento, unos bloques constituidos por concreto y tierra colorada, armados en proporción”, detalló Gustavo que además de habitante fue uno de los constructores de la casa en cuestión.

La misma, de unos 60 metros cuadrados, cuenta con dos habitaciones, un baño y una cocina-comedor integrada. Para la realización de la misma se utilizaron unos 5.600 ladrillos, que cada uno de ellos mide 15 centímetros de alto por 24 de largo y 10 de ancho. Cada uno de los bloques pesa entre 10 y 12 kilos y para tener “la llave en mano tardamos unos 30 días”, deslizó el propietario.

La idea “se trajo de Brasil y la adaptamos, con el ingeniero José María Conte a la cabeza”, mientras que la propuesta a futuro es “poder fabricar en cantidad para ser proveedores para planes de vivienda, como los Procrear”. Actualmente, están trabajando en un galpón de Magallanes al 8100, donde se apilan los ladrillos ecológicos que se construyen con una máquina “cedida por Mingo Gramuglia y que produce unas 200 unidades por día. Pero la idea es generar unos mil ladrillos por día”, para lo cual necesitan que se agilicen los trámites para que se concrete la promesa de Vialidad Provincial de cederles un galpón ubicado atrás de Apand.

“Allí tenemos las condiciones -detalló Gustavo- para poder producir más y hacer el acopio necesario”.

La vida cotidiana en la casa es “de lo más normal, nosotros estamos felices, es comodísima y se pueden pintar los ladrillos o dejarlos al natural. También se le pueden pegar azulejos, como tenemos en la cocina”, contó Verónica.

La familia habita en la vivienda desde junio pasado, por lo que pueden dar fe del aislamiento que produce el material con que fue construida. “Pasamos el invierno sin frío -contó la mujer- ya que usamos solamente un calefactor chiquito”. Se supone que para el próximo verano podrán gozar el efecto contrario, es decir, que no pasaran calor.

Gustavo, además de agradecer a la cooperativa de la que forma parte y al gremio que les cedió el predio, consideró importante poder desarrollar el emprendimiento porque “estos materiales no vienen a reemplazar a otros, sino que se complementan. Y son más económicos y se puede construir la casa más rápido que con los materiales convencionales”.

Fuente: La Capital (MdP)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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