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¿Por qué River siempre es mala noticia?

Con preocupación, con una dosis de impotencia y con mucha expectativa, el día a día de River, sigue haciendo foco en las próximas elecciones.

Por qué preocupación?

Por el mal momento deportivo, sobre el cual han influido sin dudas, los arbitrajes que han incidido sobre los resultados. Hoy River (antes de Tigre) tendría que haber sumado siete puntos.

Porque quien transmite es el entrenador. La voz de River es el entrenador, no es hábil con el mensaje y en un año político resulta clave. Genera sensaciones de duda, no es confiable ni coherente, lo cual induce a la presunción de engaño. Tal vez, como dicen, pueda soportar la presión, y devolver la paz a River, como se dijo en el momento de su regreso.

n78734Hoy el mundo River descarga sus frustraciones con la conducción del club. Es ametrallamiento mediático, y que ante la ausencia de defensa se cede la iniciativa. Por ejemplo, en una misma audición deportiva nocturna por Radio Mitre se dijo: que había un juicio del Villarreal, que era inminente una convocatoria de acreedores, que no se dejaría jugar a Francescoli el partido de despedida a Ariel Ortega y que Teo Gutiérrez iba a ser habilitado en la séptima fecha. Nada fue verdad.

Si aplicamos un efecto multiplicador, es sólo pegarle a las autoridades, en especial al presidente de la institución, es devastador sufrir estos ataques generados por la usina de la oposición. Hay un ciego empeño en esperar que a River le vaya mal, esperando recoger un rédito político, para acceder al poder: el objetivo es destruir a Passarella, sin observar que también se destruye a River.

Por qué con impotencia?

Porque es injusto que la política provoque una implosión. River se ha revalorizado, jerarquizado, sus divisiones inferiores están de pie nuevamente. Los derechos deportivos de Lamela, Falcao e Higuaín, han compensado casi sin vender, la incorporación de refuerzos de jerarquía. El hincha River sufre como ningún otro club, esta prohibición de ingreso de hinchas visitantes.

Por el aporte de su hinchada en cualquier escenario del país y por el perjuicio económico que provoca. River no está cobrando los derechos de televisación, nadie lo dice porque hay miedo al manejo del Futbol Para Todos, ergo al gobierno nacional.

River ha logrado salir de la peor situación de su historia en un año. River estaba en cesación de pagos, al borde de la quiebra. La comisión anterior dejó la caja fuerte vacía, las arcas desvalijadas, no es fácil volver de ese quebranto. No debe perderse de vista lo que está ocurriendo con Independiente, y lo que puede continuar con otros clubes de los denominados grandes. El período Aguilar ha sido nefasto para River, y constituye un error garrafal cargar la responsabilidad sobre la actual gestión.

Ha sido reparado el daño causado. Cualquiera bajo un foco objetivamente riguroso, puede dejar de observar que River, se ha encausado en todos los órdenes. Hay mucha versión, demasiado rumor que se lanzan irresponsablemente, con una tendencia inequívoca: debilitar a Passarella.

Pero es toda la entidad la que recibe este fusilamiento que no sabe de excepciones. Hay demasiada gente de la política que sigue la actualidad de River. No hay que dejar que el club se convierta en el trampolín de intereses personales y económicos de nadie. Hay que privilegiar a quienes han demostrado saber hacerse cargo del timón de un barco a la deriva. River ha superado sus instancias más difíciles, las peores de su historia, es de un egoísmo sin par no dar chances a esta gestión de ejercer su defensa. Conspira contra los genuinos intereses de la institución.

¿Por qué River es siempre mala noticia?

Sucede hasta en los programas partidarios. Es necesario, imprescindible saber que hay programas radiales, televisivos y publicaciones gráficas que son sostenidas por la propaganda opositora, detrás de la cual se alinean los relatos de los comunicadores. Es un ejercicio indigno de la profesión, porque detrás de estas maniobras se actúa con la mala fe y la clara intencionalidad de arrastrar al socio mal informado o al hincha que termina comprando los términos de una campaña sucia. Afortunadamente existen periodistas que con rigor profesional y exactitud descontaminan la información, siendo ecuánimes con el producto que llevan al mundo millonario.

River necesita conseguir el 90 % de los puntos para pelear el campeonato, de los partidos que restan sólo puede perder de 4 a 6 puntos. Si no pasaba a San Lorenzo en la Copa Sudamericana, era un semestre perdido. Todo rodeado de una mala onda que tiende a marcar una tendencia hacia la proximidad de las elecciones. Futbolísticamente River no ha entregado la prestación que se le requiere. No ha conformado ni con el juego ni con los resultados. El margen de error de mínimo, aunque resulta inconcebible que desde el interior del club se precipiten etapas que deben cumplir su desarrollo sin irregularidades. Lo dirige Ramón Díaz a quien quería el 99 % de los riverplatenses. Ahora hay que hacerse cargo, sino es fácil.

Mientras las autoridades hacen gestión, la oposición hace política, pero deben pensar en una tregua. No es legítimo hacerlo con un claro ánimo desestabilizador. No hay magia ni con las promesas. Hubo una operación de rescate de la entidad, de excesivo riesgo muy complicada, sin recursos, con las divisiones inferiores desmanteladas, con créditos comprometidos, con pagos adelantados. Hoy se ha recuperado el orgullo. Los que no quieren bien a River, los que escarban un pasado reciente, en un contexto parcializado, sin aportes, con excesivo oportunismo y sin escrúpulos, deben esperar el momento oportuno y no adelantar los relojes.

 

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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