Ciudad, Información General

Policía comunal: análisis profesional, experiencia y antecedentes

 

 

 

 

 

Un aporte de suma importancia frente a la iniciativa del Departamento Ejecutivo, que lanzó la creación de una nueva fuerza de seguridad. Lo hizo APROPOBA a través de Miguel Angel Reynoso Comisario Inspector (RA) – Secretario General e invita a revisar bibliografía sobre el tema, en un trabajo de invalorable contribución.

 

 

 

 

Resumen actualizado sobre el tema publicado entre 2003 por APROPOBA y como se hiciera saber a autoridades municipales, concejales y periodismo de Mar del Plata contiene un punto de vista netamente personal.

 

MUNICIPALIZACIÓN POLICIAL:

 

Enfoque Histórico:

La policía de la Provincia de Buenos Aires (primera del país), fue creada oficialmente por Ley del 24 de diciembre de 1821, siendo gobernador de la provincia el General Martín Rodríguez, gracias a la inspiración del entonces Ministro de Gobierno D. Bernardino Rivadavia, cuya influencia centralista se manifestó en la organización de la institución.

 

Por dicha Ley se establece el cargo de Jefe de Policía y de seis comisarios para la capital y ocho para la campaña, con jurisdicción en todo el territorio de la provincia, lo que ya le dio un carácter estatal, estableciendo el Reglamento General de Policía la creación de la Intendencia General de Alta Policía “que dependerá inmediatamente del Gobierno”, “La Intendencia de Policía no es una magistratura de pura dignidad, es la ejecución y el brazo activo del Gobierno y su subdelegado inmediato en este ramo…”, lo cual implica que la Policía es no solo esencialmente ejecutiva, sino también un órgano inmediato de la soberanía del Gobierno.

 

……… “La seguridad individual es el primer premio que recibe el hombre que renuncia de sus derechos naturales para vivir en sociedad, mengua el honor del Gobierno cuando no están seguros los que viven bajo su protección…”

 

Fdo.

Cornelio Saavedra, Presidente

Mariano Moreno, Secretario.

(Bando de la Primera Junta de Gobierno Patrio, 20 de junio de 1810)

 

La destrucción de la Policía de la Provincia de Buenos Aires por decisión del ex gobernador Duhalde pero con el apoyo de todas las bancadas legislativas, y de la mano del ex Ministro de Seguridad Arslanian, con las purgas en los cargos superiores, la anarquía en los escalafones, el cierre de los institutos de formación y la carencia del respaldo legal necesario significó tal retroceso de la institución como fuerza policial que a la fecha no la logrado recuperarse ni se presume que pueda llegar a hacerlo algún día, deviniendo precisamente de esta cuestión el avance incontralable de la inseguridad pública y la necesidad de la clase política, renuente a reconocer errores, a recurrir a verdaderos manotazos de ahogado ante el reclamo de la sociedad.

 

Al respecto de su municipalización debemos tener en cuenta dos consideraciones principales:

1. Aspecto legal

2. Aspecto práctico

Aspecto Legal

Con relación al aspecto legal es necesario recordar que conforme a lo que determina en primer término la Constitución Nacional en su artículo 5to. Corresponde a las provincias entre otras funciones asegurar la administración de justicia,  por cuyo motivo resulta deber inexcusable e intransferible de cada Estado Provincial el de organizar la justicia y por ende los organismos auxiliares de la misma como lo es la fuerza policial.

El Art. 128 de la misma Carta Magna establece que los gobernadores de provincia son agentes naturales del Gobierno Federal para hacer cumplir la Constitución y las Leyes de la Nación, de allí que necesariamente deban contar con una fuerza policial al efecto. (Refrendado por el Art. 15 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires)

El lo que respecta a esta última establece en su artículo 45 que los poderes públicos no podrán delegar las facultades que le han sido conferidas por dicha Constitución.

Asimismo en su artículo 144, inciso 2 otorga al Poder Ejecutivo la atribución de promulgar y hacer ejecutar las leyes de la Provincia, facilitando su ejecución por reglamentos y disposiciones especiales que no alteren su espíritu.

El régimen municipal establecido a partir del art. 190, deja muy en claro cuales son los alcances y responsabilidades de las municipalidades y las bases sobre las cuales deberán atender las mismas.

Aspecto práctico

La excusa de la propuesta de municipalizar a la fuerza policial, se centra mayoritariamente en la denominada “posibilidad de mejor control”, al respecto de lo cual conviene dejar asentado que actualmente las policías de la provincia de Buenos Aires, están sujetas a los siguientes controles:

Control político, de acuerdo a la organización del Estado

Control parlamentario, por la posibilidad de dichos órganos de formar comisiones específicas o por la facultad de interpelación o comúnmente en el estudio y aprobación del presupuesto.

Control administrativo, correspondiente a los diferentes niveles jerárquicos de la estructura administrativa del Estado, y de la institución policial en sí.

Control disciplinario: enfocado al comportamiento individual en base a los reglamentos en vigencia.

Control judicial: ejercido por el poder del cual la institución es auxiliar.

A estos controles debemos sumarle la existencia de los foros de seguridad, tanto seccionales, municipales y departamentales, establecidos por la Ley de Seguridad de la Provincia y que mucha ingerencia tienen en la tarea policial, a pesar de que constituidos por voluntariosos vecinos en su gran mayoría totalmente desconocedores del tema, pero con posibilidades de acercamiento con las altas autoridades políticas, constituyen de por sí una fuente de intranquilidad para los integrantes de la fuerza, ya que muchas veces apetencias de distintos tipos que pueden aspirar quienes constituyen dichos foros se traduce en la posibilidad cierta de riesgo para la carrera de los funcionarios policiales salvo condición de mostrarse dóciles con aquellos.

Defensor de la Seguridad, al igual que en el caso anterior el completo desconocimiento del tema por quienes asumen a estos cargos, que dicho sea de paso se encuentra vedado por Ley a profesionales como policías retirados, en una clara acción discriminatoria, solamente contribuyen a la confusión.

Si a pesar de que todos estos controles hoy en la práctica, la institución policial de la Provincia de Buenos Aires se encuentra seriamente cuestionada e imposibilitada de encontrar su rumbo, es claro deducir que existen otros factores que inciden en esta problemática y que de ninguna forma salvaguardaría la injerencia comunal en el tema, sino que por lo contrario contribuiría agravamiento de la situación.

Al respecto tampoco escapa a cualquier ciudadano que las administraciones municipales en su gran mayoría no han podido resolver las cuestiones que le son inherentes, como lo son por ejemplo: el transito, los residuos domiciliarios y cloacales, el transporte, la infraestructura urbana, entre otros, lo que hace sumamente dudoso que de involucrarse en el aspecto de la seguridad pública puedan arribar a un resultado satisfactorio.

Posiblemente la propuesta de municipalización puede haberse realizado por personas bien intencionadas pero seguramente con escasos conocimientos profesionales sobre el tema, que incluso llegado el caso podrían preocuparse de mantener la institución policial y su función al margen de la política partidaria, y no se podrá asegurar que en un futuro mas o menos cercano otros intereses por parte de quienes podrían acceder al poder municipal nos llevarían a que la policía sea “la policía del intendente”, muchas personas de avanzada edad recordaran los tiempos en que los comisarios salían de los comités políticos, nombrados por el caudillo de turno, y si las experiencias vividas no resultan suficiente argumento,  atengámonos a la tendencia mundial en materia policial.

El cierre de los institutos policiales realizado por Duhalde en la gestión del Ministro Arslanian fue desastroso como todos sabemos para la carrera policial de la provincia de Buenos Aires, y aunque después fueron reabiertos, se perdió completamente la formación regular, como también la posterior creación de pseudas escuelas de policía conforme a pedidos de intendentes sigue comprometiendo seriamente la profesionalidad policial, por la perdida del sentido de pertenencia y de la excelencia de un instituto que fue referente en el país y en el cual se recibían alumnos becados de otras policías provinciales, significándoles un gran mérito dicha cursada, una realidad incuestionable es que el servicio policial mejora con la capacitación de sus cuadros y una comuna difícilmente pueda conformar un instituto de excelencia, como no lo logran los “centros de formación” que se han creado bajo el pomposo nombre de Escuelas de Policía.

Esta desprofesionalización, junto a la ilegal purga realizada con miles de efectivos policiales la gran mayoría de los cuales ni siquiera tenían una causa judicial o administrativa, el descabezamiento de los cuadros superiores capacitados reemplazados por cuadros inferiores inexpertos contribuyó a la mayor decadencia de la fuerza de la cual no puede recuperarse.

La actual crisis económica provincial ha acelerado la decadencia en el desempeño de la fuerza policial provincial, la falta de expectativas en la carrera, la carencia de respaldo legal para actuar en la función policial y una legislación completamente contraria a los intereses de la sociedad son las causas principales del avance de la delincuencia, es por allí donde la clase política debe comenzar si quiere revertir la actual inseguridad, a partir del reconocimiento de los errores cometidos y la toma de los caminos que la experiencia no solo nacional sino también internacional indica.

“Una policía, en suma debe ser no solamente poderosa en su técnica, sino aséptica en su intención política”  (“Policía: de Maquiavelo a Fouché”, Dr. Gregorio Marañón, conferencista español)

“La organización interna y el grado de especialización de  las unidades policiales, cualquiera fuera la orgánica específica de la fuerza, dependen en gran medida de su importancia y tamaño”. (Tratado sobre la Seguridad Pública, Pag. 60, Adrián Pelachi, Editorial Policial, Policía Federal Argentina)

Bajo estos conceptos de por sí reconocidos mundialmente, las distintas fuerzas policiales de los diversos países a partir del último cuarto del siglo anterior han comenzado a procurar la unificación de la tarea policial, en lo posible a nivel nacional, regionalizando o achicando la cantidad de instituciones policiales, con el fin de presentar un frente unido y organizado frente al avance del delito, principalmente en lo que hace a la autoridad unificada, pudiendo citar ejemplos como Bélgica, Suecia, Irlanda, Dinamarca, Grecia, Francia y otros.

Tal como se cita humorísticamente la clase política argentina tradicional, no se marea con los consecutivos fracasos lo que motiva que continúen insistiendo en los errores o a contramano de las tendencias internacionales que aconsejan otra cosa, no escapando tal modalidad al tema de la seguridad pública como lo viene sufriendo la sociedad.

En los fundamentos esgrimidos por el Comisario General Dr. Enrique Fentanes de la Policía Federal en su trabajo Policía Judicial, Teoría y realidad, ha insertado un comentario que puede servir de ejemplo a lo que se pretende explicar y que a manera de ejemplo arroja luz a los legos sobre lo que se debe tener en cuenta al momento de proponer la creación de nuevas ramas en el sistema de seguridad pública y que desgraciadamente en el caso de la provincia de Buenos Aires el descuido hacia esas recomendaciones ha contribuido grandemente a la situación imperante, “La Creación de una Policía Judicial, desligada de la Policía y dependiente de la Justicia constituye una abstracción racionalista, carente de sentido doctrinario, antecedentes históricos válidos, actualidad y futuro, al igual que cualquier otra construcción jurídico institucional que pretenda con los mismos u otros argumentos transferir de la verdadera policía a otro organismo a la función de investigación criminal, policía criminal o policía judicial.” (Policía Judicial, Teoría y realidad, Dr. Fentanes).

Ejemplo clásico de la municipalización policial lo tenemos en Los Estados Unidos de Norteamérica, donde una profunda tradición de autonomía local ha descentralizado extremadamente la fuerza policial, constituyéndose en un modelo al respecto. No obstante lo cual es de señalar que a pesar del preponderante sentido sobre el cumplimiento de la Ley de esa sociedad y de la tendiente profesionalización de las estructuras, no se cumple con el precepto básico de asegurar su independencia de todo tipo de presión política.

Por diversas razones tales como mayor profesionalización y también mayor transparencia, este modelo policial necesita de permanente ajustes de sus mecanismos por lo que últimamente para ocupar los puestos de responsabilidad en la conducción de las fuerzas policiales, se está recurriendo a funcionarios de carrera, para lo que se debe, previamente, derogar el sistema electivo, mientras que por otro lado también debe tenerse en cuenta que la principal característica de la evolución contemporánea de la organización policial norteamericana es cierta centralización en beneficio de los estados y la federación, pese a ser contrario a la tradición, pero basado en el descontento esencialmente ocasionado por la corrupción y la incompetencia de los servicios policiales locales y por la convicción de que la excesiva multiplicación de los cuerpos policiales constituye un obstáculo importante para la acción eficaz de las fuerzas del orden.

Resulta curioso que actualmente algunos dirigentes sostienen la propuesta de la policía municipal con el ejemplo mexicano, sin haberse tomado siquiera el trabajo de indagar los resultados que esta experiencia viene arrojando en dicho país, mucho se podría decir desde el punto de vista profesional acerca de la verdad de lo que ocurre pero consideramos suficiente citar el avance incontenible del narcotráfico que ha visto las puertas abiertas para su accionar y las secuelas de violencia demostradas por los cadáveres que a docenas aparecen colgados de los puentes sin que la policía comunal pueda enfrentar ese flagelo.- Si es eso lo que se busca no hay dudas de que la “Policía Municipal” resulta necesaria.-

Como complemento insertamos a continuación un informe  publicado por el periodista y ex secretario del presidente Fox de ese país que textualmente se incluye a continuación:

El total de los policías del país ronda en los 432,000 que se  distribuyen en: 196,000 estatales, 166,000 municipales, 38,000 federales, 27,000 ministeriales y 3,500 ministeriales federales, de acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Las corporaciones estatales son 31 y con la del Distrito Federal hacen 32. De los 2,439 municipios que tiene el país 2,022 cuentan con policía (1,030 con menos de 20 elementos) y 417 no tienen. En total hay, pues, 2,054 corporaciones distintas.

En México existe un policía por cada 261 habitantes que supera la media internacional. La proporción es mejor, a manera de ejemplo, que en Bélgica (un policía por cada 283 habitantes), Austria (uno por 302); Hungría (uno por 338); Suecia (uno por 551); Japón (uno por 561); Alemania (uno por 590), Finlandia (uno por 654)  y Estados Unidos (uno por mil).

El 68% de los policías municipales sólo cuenta con educación básica, el 26.5% educación media, el 4.5% educación superior y el 2.0% (cuatro mil) carecen de instrucción o son analfabetas. El 43.0% tiene entre 35 y 55 años. La rotación anual es del 106%.

El 61.0% de los policías municipales recibe un ingreso menor al salario mínimo. De ellos, el 40.5% ganan entre mil y mil quinientos pesos mensuales y el 20.5% menos de mil pesos mensuales. Esta situación necesariamente conduce a la corrupción, plantea la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). La gran mayoría de los policías para “compensar” su sueldo recurre sistemáticamente a la corrupción que se estima en 1,277 millones de pesos mensuales (120 millones de dólares), según esa dependencia.

El secretario de la SSP, Genaro García Luna, estima que cada uno de esos policías recibe entre cuatro y cinco mil pesos mensuales  “extras” del crimen organizado o de las “mordidas”, y que eso también ocurre en todo el país.

Un policía, según cálculos de la SSP, debería recibir un salario mensual de $10,000.00 pesos, además del pago de los uniformes y los gastos para operar. Ahora, los policías pagan eso de su ya escaso bolsillo.

El 92.7% de los delitos que ocurren en el país son del fuero común y corresponde a los policías locales hacerles frente. Los efectivos municipales suman el 40.0% del total nacional y de acuerdo a García Luna no se dedican, en los hechos, a combatir los delitos y proteger a la ciudadanía.

Sólo ha sido certificado el 9.2% de los policías en los tres niveles de gobierno cuando el compromiso contraído por las autoridades hace cuatro años era que en enero del 2012 estaría certificado el 100% de los mismos.

Para poder combatir los delitos del fuero común, los propios del ámbito local, se requiere otro tipo de policía. Es evidente que los actuales no tienen condiciones y capacidad para cumplir su tarea. Urge acelerar el proceso de construcción de las policías estatales con mando único y plantearse en serio, al mediano plazo, la posibilidad de constituir la Policía Nacional Única.

La falta de madurez de nuestra clase política tradicional, y de la cual tenemos recientes ejemplos hacen poner en duda la posibilidad del funcionamiento de instituciones de ese tipo en nuestro país, ya que llevarían indudablemente al establecimiento de “parcelas” o “quintas”, con intereses difíciles de conciliar en perjuicio de la seguridad de las personas.

De por sí, ya la destrucción de la fuerza policial mas numerosa del país como lo fue la Policía de la Provincia de Buenos Aires, a través de la reforma última puede considerárselo como contrario a principios que emergen del realismo de la función policial, y cuyo fracaso a esta altura resulta indiscutible, con el gravísimo resultado que hoy sufre la sociedad, todas las teorías oportunamente esgrimidas por los ideólogos de la experiencia se han derrumbado una tras otra, ninguno de los objetivos fijados se ha cumplido ni se avizoran posibilidades de que se cumplan, es más ya tímidamente y en la reserva de sus despachos gran cantidad de legisladores que aprobaron este disparate reconocen su arrepentimiento, no obstante lo cual al parecer nadie todavía ha tenido el coraje suficiente como proponer las verdaderas soluciones.- Cabría pensar cual podría ser el resultado de esta nueva experiencia de municipalización policial que se propone y los altos costos en bienes y vida que nuevamente debería pagar una sociedad desprotegida.-

Si bien es cierto que muchos errores de la administración pública no acarrean otras consecuencias que la del dinero invertido y que en definitiva deberán aportar los contribuyentes, precisamente en el tema de la seguridad pública lo que esta en juego no solo son los bienes, sino también LAS VIDAS de los ciudadanos, motivo por demás valedero para que se piense muy bien en estos temas.

A la vista están las consecuencias que acarrea sobre el resultado del rendimiento policial, la división sufrida por la Policía de la provincia de Buenos Aires, la falta de coordinación entre las distintas jefaturas, en temas tan elementales como por ejemplo las comunicaciones, la disgregación de esfuerzos y las imposibilidades que el sistema implica hace pensar seriamente en los cuantiosos impedimentos que supondría dividir aún más la fuerza policial en el supuesto de la propuesta de municipalización.

Creo oportuno señalar los conceptos Inspector General  Marcel Sicot, de la Seguridad Nacional Francesa; ex Director de Interpol, citado en “Policía Judicial, Teoría y Realidad”, Dr. Fentanes, Editorial Policial, Policía Federal Argentina

“ La Verdadera función de la policía, la que consiste en proteger bienes, vida y libertad contra atentados graves, exige intrínsecamente que sea asegurada por un servicio, si no homogéneo, por lo menos perfectamente coordinado y centralizado. La unidad de la función postula la unidad de los servicios, La función de policía. Si es erróneo distinguir rigurosamente aspectos indivisibles de la función de policía, es con mayor razón incurrir en grave error el querer dispersar los servicios de policía en función de distinciones arbitrarias.”

CONCLUSIONES

Nunca fuerzas policiales débiles y circunscriptas a pequeñas jurisdicciones territoriales, como lo son los cuerpos municipales podrán hacer frente a los delitos de mayor cuantía que en definitiva son de los cuales se desprenden los demás: el narcotráfico, el lavado de dinero, el tráfico de armas, y otros delitos internacionales solo pueden combatirse con fuerzas centralizadas, potentes y profesionalizadas.

La municipalización de la fuerza policial en nuestro país  no solo no reportaría ningún tipo de beneficios práctico al servicio de seguridad que obligatoriamente debe prestar el estado, sino que además aparejaría un sinnúmero de inconvenientes que la más fértil de las imaginaciones actualmente puede llegar a suponer, por supuesto todo ello en desmedro de la cuestión más importante a tener en cuenta en este tema como lo es el asegurar el beneficio de la seguridad pública a todos los integrantes de la sociedad.

Desde nuestra entidad y desde hace unos cuantos años hemos elaborado y distribuido a cuantos quisieran escucharnos una propuesta que bien puede llenar el espacio que desean distintos municipios sin entrar en colisión con la Constitución y las leyes actuales y con probadas posibilidades de lograr una verdadera ayuda al sistema de seguridad actual y lo más importante formando parte del mismo sistema, sin dejar de ser municipal en lo operativo y en la conducción, incluso con un mínimo gasto, en lo que también estamos dispuestos a colaborar de considerarse de interés.

 

 

 

 

Bibliografía que se puede consultar:

            Tratado sobre Seguridad Pública, Adrián Pelachi, Editorial Policial PFA

            Tratado de Ciencia de la Policía, Dr. Enrique Fentanes, Edit. Policial PFA

            Compendio de Ciencia de la Policía, Dr. Enrique Fentanes, Edit. Policial PFA

            La Policía Judicial, Teoría y Realidad, Dr. Enrique Fentanes, Edit.Pol. PFA.

            Historia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, La Plata PPBA

            Policia Comunitaria, Crio. Mayor (ra). Rodolfo Perez Rejon, PPBA

            Policía, de Maquiavelo a Fouche, Dr. Gregorio Marañon.

Lo que quiso decir, Rubén Aguilar, periodista mexicano y ex  secretario del presidente Fox de ese pais.

Apuntes a tener en cuenta para la elaboración de una verdadera política de Seguridad, Miguel Angel Reynoso, 2001, Public. Pag. WEB, APROPOBA

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