Carta de Lectores, Opinión, Política

”Pensado para pocos”

Por las expresiones en los medios públicos de los funcionarios municipales, sobre el Plan Maestro de Transporte y Tránsito, queriendo emular a la ciudad de Curitiba (Brasil), más se nota la superficialidad con la que se encara esta empresa. Si partimos, y tal parece que es así, de querer utilizar como ejemplo práctico a la Ciudad de Curitiba, no se sabe, si por desconocimiento o por decisión política, se ha obviado lo más importante de este proyecto urbanístico, que es la planificación económica de la ciudad.
La administración Pulti pretende instalar el problema urbanístico como si fuera un problema abstracto, algo así como sentar a profesionales con algunos datos levantados en algún que otro barrio y frente a un mapa, trazar líneas, y listo.
Una óptica realista se preguntaría; ¿A dónde precisa ir la gente?, ¿qué recursos necesita para su supervivencia, ejemplo; agua, energía, educación, salud, etc.? , y las respuestas serian más que obvias, ya que la gente va hacia donde precisa ir, es decir, si la actividad económica, cultural, esparcimiento, dependencias gubernamentales y servicios se encuentran en una misma área, todos van a ir a ese lugar, generando entre otras complicaciones la saturación de los canales de tránsito. Claramente el problema abstracto, pasa a ser un problema práctico.
Por otra parte, el marco teórico con que se desarrolló la ciudad de Curitiba, está en las antípodas de lo que en la práctica lleva adelante el pultismo. El modelo a lo Curitiba precisa autonomía municipal, pero no solo la autonomía en relación con la Provincia y la Nación, también debe ser autónoma de los poderes fácticos que gobiernan la ciudad, que casualmente siempre aparecen favorecidos. Adivinan de antemano los proyectos u obras públicas para dirigir sus inversiones hacia allí y obtener fabulosas plusvalías.
La organización del transporte y el tránsito, es la consecuencia de resolver el problema político y económico de la ciudad, y para esto en lo político, la Municipalidad debe dejar de representar los intereses que hasta ahora ha representado y representar los intereses de toda la comunidad, y en lo económico debe presentar un plan que redistribuya la actividad económica de la ciudad creando NUEVOS CENTROS que lleven desarrollo a otras áreas.
Claramente hay dos posturas muy claras sobre la planificación urbana, una es la que sostenemos como ideal de una ciudad con desarrollo, con resguardo del medio ambiente, defensa del patrimonio arquitectónico, integrada en todos sus sectores, que resuelva los problemas de salud, educación, el acceso a los servicios fundamentales para el desarrollo de las personas; y la otra postura, la que siempre beneficia a los mismos sectores privilegiados del capitalismo de amigos, receta que propicia el Banco Mundial y la CEPAL (Comisión Económica para América Latina).

 

 

Pablo Aceto

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