Básquet, Deportes

Peñarol ganó y quedó sólo a un paso de ser campeón

En Mar del Plata, venció a Obras por 78 a 75 en otro duelo emocionante. El lunes es el quinto partido

 

Sufrido, peleado, discutido, picante. Así fue el cuarto partido de la final de la Liga Nacional, que culminó con la victoria de Peñarol de Mar del Plata 78-75 sobre Obras Sanitarias. Así, el Milrayitas dejó la serie 3-1 a su favor, quedó match point y si el lunes gana en Capital Federal, será tricampeón.

Hubo un momento especial en el partido, generado por Facundo Campazzo, una de las figuras de Peñarol. Fue en el final del primer cuarto, cuando el base metió lo que en el fútbol se denominaría golazo : encestó un triple desde atrás de mitad de cancha. Campazzo sacó un tiro con una precisión y una potencia asombrosas; con ese triple, Peñarol se fue al primer descanso 20-19 arriba tras un primer cuarto parejo.

Ese punto significó una inyección anímica para Peñarol y un golpe para Obras. Si no, no se entiende cómo el local sacó un parcial de 10-0 en el arranque del segundo cuarto. O sí hay que entenderlo a partir del crecimiento del juego de Campazzo, quien finalizó con 20 puntos (3 de 7 en triples; 3 de 4 en dobles y 5 de 8 en libres) y el aporte del banco del equipo marplatense, con Selem Safar, goleador del encuentro con 23 tantos y Franco Giorgetti (11).

Cuando parecía que Peñarol se encaminaba a llevarse el partido con tranquilidad, luego de sacar una ventaja de diez puntos antes de que se fueran al descanso largo, Obras le hizo recordar a todos que lo que está en juego es una final y que no se va a dar por vencido fácilmente en su búsqueda por conseguir su primer título en la Liga Nacional. Fue así que apareció nuevamente Martín Osimani (14 puntos) y, con él, reapareció también el juego del equipo de Julio Lamas. Y el Oso , para no ser menos que sus colegas de Peñarol, empezó a animarse con tiros de tres. Y a embocar, claro. Juan Gutiérrez (18 puntos) no se quedó atrás y ayudó a que Obras pasara al frente por seis a menos de cinco minutos del final. A esa altura, Sergio Hernández les decía a sus jugadores en una charla de un tiempo muerto : “¿Por qué tenemos que morir con la nuestra? Vivamos con la nuestra” . Y Peñarol sobrevivió pese a que Leo Gutiérrez no embocó triples (0 de 8). Recuperó la diferencia, sacó tres de ventaja con una penetración de Campazzo cuando quedaban 34 segundos. Y en la jugada siguiente, los árbitros no le cobraron una falta a Washam de Gutiérrez. A Peñarol poco le importó y terminó festejando. No es para menos: quedó a un paso del tricampeonato.

 

Clarín

 


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