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Particulares en comisarías: ¿Cuál será el objetivo verdadero?

Y no se trata solamente de una aclaración sin importancia, muy por el contrario hace a la esencia de la condición de policía en nuestro país, donde no existen fuerzas policiales militarizadas, solamente fuerzas armadas, fuerzas de seguridad y fuerzas policiales teniendo como principal característica estas últimas la condición de “Institución Civil Armada”, como lo establecen las respectivas leyes orgánicas de las distintas agencias policiales, siendo precisamente de suma importancia esta realidad para, a partir de allí, reclamar que le sean reconocidos a sus integrantes los derechos y garantías previstos en nuestra Constitución Nacional, en las leyes laborales e incluso en los convenios internacionales respectivos, no estando demás aclarar que precisamente la insistencia en esta “equivocación” se centra la negación por parte de los gobiernos argentinos a otorgárselos.

 Dejado en claro que todos los policías argentinos somos “civiles”, y a quién no lo es resulta necesario que nos acostumbremos a denominarlo como “particular”, como recuerdo se hacía hace muchos años, solamente a los fines de diferenciarlo en su condición de “no-policía”, nuevamente nos llena de sorpresa la iniciativa del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el que según los diarios, habría dispuesto la incorporación de alrededor de 2.000 “civiles”, a la fuerza policial, con el fin de desempeñar tareas administrativas. Es decir incorporar “no policías”, ya que se deja en claro que no recibirán instrucción ni capacitación alguna, para desempeñar en definitiva “tareas policiales” porque lo harán dentro de las comisarías supuestamente en trabajos que allí se necesitaría realizar, es decir policial, por más que se califique como administrativo.

 Mas extraño todavía resulta que se proceda de esa forma con la excusa de que se puede sacar de las comisarías personal de seguridad afectado a tareas administrativas y destinarlo al servicio de calle, con la sana intención de mejorar el deteriorado sistema de seguridad pública actual.

 Y por si no alcanzara a terminar de sorprendernos este anuncio el hecho de completarlo con la información de que de acuerdo a la escala de sueldos anunciada pero aún no percibida del personal policial uniformado tomando como ejemplo en caso de un oficial de policía percibiría solamente una diferencia salarial insignificante, cabe la pegunta de cual sería el incentivo para aquel que arriesgando su vida, con la responsabilidad de portar un arma, habiendo realizado los cursos de capacitación correspondientes y trabajando con horario excesivo, de noche, domingos, feriados y demás se encuentra en casi iguales de quién no tendría ninguna de esas obligaciones.

La excusa de “sacar más personal a la calle porque están en las comisarías realizando tareas administrativas”, ya ha sido gastada incluso cuando se propuso tomar estudiantes universitarios como pasantes. Salvo el posible rédito político, la realidad indica que no dieron el resultado esperado y el titular de la dependencia debió seguir procurando realizar su trabajo con la cada vez mas acotada dotación que le toco en suerte conducir. ¿No hubiera sido más práctico el ingreso de igual números de “policías de verdad”.

 No debe ser ya desconocido para nadie que el trabajo administrativo en las comisarías a partir de que pasara al ámbito municipal las denuncias por choques, certificados de domicilio, y exposiciones civiles, es poco y la experiencia nos indica que para el mismo se destina a personal afectado a “tareas no operativas”, o situaciones similares, aunque por supuesto la guardia está y debe estar integrada por personal en cantidad suficiente para hacer frente a situaciones imprevistas, por lo que la explicación resulta poco creíble pero por otra parte lo más peligroso pasa precisamente por otra cuestión que desconocemos si ha sido analizada o no antes de adoptar medida tan cuestionable.        

 La comisaría como oficina pública es algo más que un ente administrativo, allí se alojan detenidos, allí existe armamento, allí se encuentran causas judiciales muchas veces de importancia, secuestros de valor, allí ingresan y egresan permanentemente peligrosos delincuentes, drogadictos, ebrios, personas desequilibradas y también público en general que dado las características del motivo que los lleva a dicho lugar, muy distante del mero trámite tanto por ser imputado o víctima o familiar de víctima puede descontrolarse en su conducta resultando necesaria la presencia y actuación de personal policial de seguridad. ¿Quién realizaría esa tarea si todos los uniformados están en la calle?, ¿Quién recibiría o entregaría los detenidos?, ¿Quién los identificaría y realizaría todo el movimiento necesario de los mismos incluyendo su vigilancia en el sector de calabozos?,  y por último y más grave de todo ¿Qué se opondría a que un grupo de delincuentes, como ya ha ocurrido, decidiera tomar una comisaría para liberar detenidos, o simplemente robar el armamento, radios y equipos que allí sabrían seguro encontrar desguarnecido?, ¿Cómo se podrá explicar a quién solicite en la guardia ayuda inmediata por algo que ocurra frente a la dependencia que no se puede enviar a quienes ve y supone policías, pero que en realidad no lo son?, ¿o todo eso es demasiado difícil de comprender a pesar de que ya lo hemos explicado desde APROPOBA hasta el cansancio?

 A los policía nos preocupa y mucho también que estos futuros policías-no policías se avengan a nuestro sistema previsional que ayudamos a soportar con fuertes aportes para que al final de una carrera difícil adquirimos el derecho a un retiro medianamente digno y en definitiva se beneficien con algo que fue creado con la sana intención de reconocer el sacrificio del trabajo policial, su incorporación a nuestra Caja de Retiros será una burla para quienes se esfuerzan día a día para ganar ese derecho.

 Pero mucho más nos preocupa el silencio que desde la oposición política se ha instalado respecto al tema, ya que salvo alguna tímida crítica al respecto, más que nada para su utilización en procura de fundar propios proyectos, no advierten los serios peligros que esto implica, aunque en definitiva, quizás sea menor esa preocupación a la más grande y fundamental que nos desvela: ¿Cuál será el oculto motivo de esa incorporación y a quienes se intenta de esta forma introducir en las comisarías, principal componente y corazón del sistema de seguridad público?.

 APROPOBA, 25 de abril de 2011.

 MIGUEL ANGEL REYNOSO

Secretario General

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