Política

Para el Indec bajó el desempleo en el primer trimestre a 7,1 por ciento

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En lo que fue el peor primer trimestre para la economía en su conjunto, con tasas de caída de actividad intermensual que no se veían desde la crisis de 2002, el Indec registró sendas disminuciones de las tasas de participación de los trabajadores en el mercado de trabajo y de la proporción de habitantes que se encontraban ocupados. El resultado neto de esos movimientos fue una reducción de la tasa de desempleo de 7,9% a 7,1% de la población económicamente activa.

Respecto del último trimestre se observó un aumento de la desocupación de 0,7 puntos porcentuales de la población económicamente activa, forzada exclusivamente por factores estacionales: un año antes ese efecto había determinado un salto de un punto porcentual.

El informe oficial correspondiente a 31 aglomerados urbanos dio cuenta de que sobre una población de 26,3 millones de personas, 11,8 millones habían concurrido entre enero y marzo último al mercado de trabajo, de los cuales 11 millones se encontraban ocupados y 843 mil revistaban como desempleados.

Esos valores representaron subas de 3,2% en la población total, varios puntos más que el crecimiento del total de habitantes en el país y de 1,35% en la PEA y 2,23% en el empleo, que explican la disminución del total de desocupados en 8,86 por ciento.

Sin embargo, esas variaciones cambian sustancialmente cuando se proyectan los datos de los 31 aglomerados al total nacional, donde la población crece a un rtimo de apenas 0,93% por año, mientras que la oferta de trabajadores se contrajo 1,09%, a 18,8 millones de personas y la cantidad de ocupados se redujo en 0,71%, a 17,4 millones, es decir se asistió a una destrucción neta de 125.000 puestos de trabajo. El saldo fue que la cantidad de desocupados se redujo en 81.000 personas, totalizando 1,36 millones.

Estos valores lucen más compatibles con el escenario de descontento social que se observó en el trimestre como consecuencia de la drástica contracción del mercado automotor, disminución de las ventas reales en los supermercados, caída de la construcción y de la actividad industrial, así como la virtual parálisis que mantiene el mercado inmobiliario, entre otros diversos indicadores.

Además, de los empleados en los 31 aglomerados urbanos, 956 mil lo hacían a tiempo parcial, es decir que se declaraban subocupados, porque trabajaron menos de 35 horas semanales, pese a que querían hacerlo por más tiempo.

Nuevamente, la extrapolación al total nacional elevó la cantidad de subocupados a poco más de 1,5 millones de personas.

Sin embargo, el Indec informó que en Gran Resistencia se mantuvo el estado de cero desempleo o pleno empleo, seguido de cerca por Santa Rosa con 1,2% de desocupados, San Luis 1,5% y Formosa 2,1 por ciento.

Claramente, el factor determinante de ese estadio casi óptimo tiene su origen en las mínimas oportunidades laborales que ofrecen esos aglomerados, donde la tasa de empleo se ubica en los mínimos del país con una proporción de entre 31 y 35% de la población, mientras que en San Luis fue de 39,1%, en contraste con el promedio nacional de 41,8% y 49,1% que registra la Ciudad de Buenos Aires.

Si en esas jurisdicciones se hubiera registrado una tasa de participación similar al promedio nacional de 45% de la población, el desempleo hubiera alcanzado a 13% en San Luis y Santa Rosa; 16% en Jujuy; 21% en Santiago del Estero; 24% en Formosa y 31% en Gran Resistencia.

Infobae

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