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Ochocientos jóvenes católicos se congregaron en Villa Gesell

Como desde hace más de 40 años, se realizó el pasado fin de semana el encuentro anual “Invasión de Pueblos”, donde, durante tres días, se reúnen los jóvenes católicos de la diócesis de Mar del Plata para reflexionar sobre una temática, rezar y misionar. Este año Villa Gesell se vio “invadido” por los jóvenes que pusieron alegría, color y un espíritu fresco a las calles gesellinas.

Los “invasores” llegaron de todos las ciudades de la diócesis: Mar del Plata, Necochea, Quequén, Miramar, Lobería, Balcarce, Mar Chiquita, Pinamar y General Madariaga. La temática este año fue “la Iglesia” y como siempre hubo espacios de trabajos por edades, un nivel para los menores de 17 años –animado por el profesor Mauricio Gildemuro- y otro para los mayores de esa edad –guiado por el Obispo auxiliar de Santiago del Estero, Monseñor Torrado Mosconi-.

Por su parte Monseñor Antonio Marino, Obispo de Mar del Plata, participó durante los tres días del encuentro junto a la juventud de la Iglesia, presidió las misas del sábado y la de clausura, caminó en la extensa marcha por la ciudad, bendijo una imagen de Stella Maris frente a la costa –el recuerdo de este encuentro para la ciudad, y siguió atentamente el trabajo en niveles y la reflexión de los jóvenes. También pudo conversar con ellos, y escuchar sus inquietudes, así como también posar en las fotos grupales y acompañarlos en esta instancia eclesial masiva pero significativa para cada uno de ellos.

 

“Estamos contentos porque realmente fue una fiesta, una expresión maravillosa de la Iglesia joven de Mar del Plata. Este año el tema fue la Iglesia, y el lema fue ‘Creemos, Celebramos y Vivimos’, fueron muy buenas las charlas. En toda la reflexión renovamos nuestro amor a la Iglesia, que es madre y maestra que tiene como desafío llevar a Cristo a todos los hombres, especialmente en la cultura juvenil. Me quedé muy sorprendido por los jóvenes, por esa alegría, el entusiasmo y esas ganas de llevar a Cristo a todos los hombres”, manifestó el Presbítero Ariel Sueiro, delegado de la Pastoral Juvenil quien organizó junto al Presbítero Gabriel Mestre, párroco de Villa Gesell y con la comunidad local, la Invasión de Pueblos.

El Obispo manifestó su alegría de ver a tantos jóvenes reunidos por la fe

 “Con alegría de padre que contempla la generosa respuesta de sus hijos al ser convocados, expreso mi felicidad ante la presencia numerosa y festiva de ustedes, en un ambiente profundamente religioso y formativo, que luego se convertirá en testimonio de vida para la gente del lugar”, inició su homilía el Obispo de Mar del Plata, en la misa que presidió el sábado en el Santuario Santiago Apóstol de la balnearia localidad. “Su presencia numerosa es para mí la mejor demostración de que el Espíritu de Jesús está presente en nuestra Iglesia y quiere renovarla” les manifestó el pastor de la Iglesia Católica.

Luego Monseñor Marino, recordó a los jóvenes la invitación del Papa a comenzar este próximo 11 de octubre un “Año de la fe” y expresó “hoy día se ha difundido una mentalidad que prescinde de Dios en la vida social. La fe en Dios que se nos reveló en Jesucristo parece, en algunos sectores de la cultura, cosa del pasado. Por eso, el Papa nos invita a redescubrir nosotros el camino de la fe para poder iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”.

Finalmente reflexionó en torno al lema del encuentro “Creemos, celebramos y vivimos”. “La vida es el don primero de Dios. Él nos llamó a la existencia y nos dio los bienes que poseemos. Nos dotó de inteligencia y de voluntad libre. Por eso, buscamos la verdad y tendemos a la felicidad. Esta búsqueda es al mismo tiempo una búsqueda de Dios, aunque no siempre seamos conscientes de ello. En esta tendencia hacia la verdad y el bien, con frecuencia nos encontramos con la oscuridad, con la tentación, con el sufrimiento y el mal que contradicen nuestra tendencia espontánea”. “Los cristianos miramos la vida y sus realidades desde las certezas de nuestra fe en Jesucristo. Por eso mismo, estamos llenos de esperanza y celebramos. Nuestra mayor celebración y fiesta se llama Eucaristía” puntualizó el Obispo.

“Queridos jóvenes, ruego mucho por ustedes, para que sean fieles. Encomiendo al Señor, por medio de la Virgen María, sus necesidades y problemas más urgentes. Los abrazo y los bendigo a todos con afecto de padre” concluyó Monseñor Marino.

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