Opinión

Nuevos desafíos de Mariotto al proyecto político de Daniel Scioli

La crisis policial fue sólo el comienzo. Con estilos de conducción, estrategias de construcción y prioridades divergentes, la relación entre Daniel Scioli y Gabriel Mariotto promete nuevos y mayores roces en 2012. Esas diferencias tendrán su anticipo este verano, cuando el vicegobernador evite mostrarse bajo la ola naranja que Scioli volverá a imprimir en las playas bonaerenses. Pero sobre todo afectarán el proyecto que el gobernador desea convertir en su legado: la regionalización provincial, que quedará paralizada en el Senado que controla Mariotto.

El vicegobernador prefiere hablar de fuerzas “complementarias que enriquecen el debate” cuando define su vínculo con Scioli. Pero el primer capítulo de esas diferencias desencadenó un acuartelamiento policial y un enfrentamiento público con la mano derecha del gobernador , el jefe de Gabinete, Alberto Pérez. La importancia que Scioli asigna al plan de regionalización anticipa un foco de mayor tensión: Mariotto prepara un profundo debate para ese proyecto, con foros de discusión por toda la provincia, lo que podría demorar durante meses su ejecución.

Promocionado como “el nuevo modelo de gestión gubernamental”, el plan de regionalización apunta a crear entre ocho y doce jurisdicciones autárquicas en la provincia -a partir de sus afinidades territoriales, productivas y sociales-, que tengan a su cargo la gestión descentralizada de las políticas de salud, educación, seguridad, industria e inversiones.

El gobernador no sólo convirtió al plan en el eje de su campaña electoral. Hace más de un año asignó un equipo específico, a cargo del ex titular de la agencia de recaudación Arba y actual presidente del Grupo Bapro, Santiago Montoya, para que desarrolle la estrategia; alineó a todo su gabinete en pos del proyecto, y consiguió que la Legislatura aprobara un endeudamiento de 1100 millones de pesos para acondicionar la ruta 6, considerada la “columna vertebral” de esa iniciativa.

A fines de noviembre, Scioli logró que los diputados provinciales aprobaran el proyecto de la ley marco de regionalización, que pasó al Senado para tratarse en una sesión extraordinaria. Sin el apoyo de la Comisión de Legislación General (presidida por la esposa del diputado nacional ultrakirchnerista Carlos Kunkel, la senadora Cristina Fioramonti) la norma no llegó a ser sancionada antes del recambio legislativo, como esperaba Scioli. Y llegó Mariotto a hacerse cargo del Senado.

El vicegobernador elegido por la Casa Rosada arribó a La Plata con un mandato preciso: alinear la provincia con el proyecto nacional. ¿Cómo? “Con política.” Esa es la consigna que el ex titular del Comfer repite tanto para explicar el estilo de su gestión como sus diferencias con Scioli. “Las respuestas van a venir de la mano de la política”, repiten en el edificio anexo del Senado provincial, donde Mariotto se ubicó junto a su tropa.

En el caso de la regionalización, Mariotto planea utilizar la misma fórmula que practicó con la ley de radiodifusión: crear foros de debate por toda la provincia, para que opinen académicos, organizaciones civiles y actores sociales.

“Esos debates demorarán el tiempo que sea necesario”, sentencian cerca de Mariotto, incluso para proyectos avalados por la Casa Rosada, como las reformas policiales. También dejaron en claro que las votaciones sobre tablas son “cosa del pasado” en la Legislatura. Esa sentencia se vuelve más drástica ante sus íntimos: “Se acabaron las leyes con tarifero”, desafían.

En los hechos, el debate que propone Mariotto demorará durante meses la ley de regionalización. Por caso, los foros de discusión recién serían convocados en marzo, cuando se reanuden las sesiones. Todo esto sin perjuicio de los cambios que los propios senadores impongan a la ley, que deberán volver a Diputados para ser ratificados.

Ante el planteo de la “falta de debate” de la ley, la primera reacción del sciolismo fue recordar que la elaboración del proyecto incluyó visitas a 50 municipios y consultas a un centenar de intendentes, tres foros regionales y dos seminarios internacionales. “Podría decirse que fue un trabajo mariottista”, ironizaron desde La Plata.

La postura actual de la Gobernación pasa por aplaudir y adoptar como propias las intenciones del vicegobernador: así lo dejó en claro Montoya cuando consideró que los debates exigidos por Mariotto permitirán fundamentar y acelerar el tratamiento de otras normas posteriores a la ley marco de regionalización.

Sucede que para Scioli y su equipo el plan de regionalización ya está vigente. Con o sin ley.

La alternativa sería acusar a Mariotto de querer condicionar el gobierno provincial. Pero los ultrakirchneristas con despacho en La Plata saben que la “victimización” le sumó puntos a Scioli cuando del otro lado estaba Néstor Kirchner, porque le acercaba la simpatía del electorado opositor. El vicegobernador sabe que no tiene la talla del ex presidente. “Victimizarse ante Mariotto es distinto. Scioli daría una señal de extrema debilidad a sus votantes y, sobre todo, a los intendentes”, reflexionan desde el anexo del Senado provincial.

“Desnaranjizar” a Scioli

Ni siquiera la temporada veraniega en la costa servirá para relajar posiciones en la cima del poder bonaerense. Sucede que en los planes de Mariotto no figura ni por asomo la idea de participar en la agenda del plan Vamos a la Playa, con el que Scioli reeditará la ola de shows “anaranjados” del verano pasado.

La Casa Rosada -no sólo Mariotto- siempre receló de las campañas “naranjas” del gobernador, que consideraba demasiado “tibias” frente al fervor militante que propone el relato oficial. Para los kirchneristas más desconfiados, la “ola naranja” representa el preámbulo de un lanzamiento presidencial de Scioli. Hasta acuñaron un término para otra de las misiones encargadas a Mariotto: “desnaranjizar” al gobernador.

Scioli captó el mensaje: además de los shows gratuitos (que este verano se harán los lunes, para no irritar a los productores teatrales), sumará charlas con “contenido” sobre salud, medio ambiente o alimentación, indicaron en La Plata.

Lejos de las playas y cerca de la tercera sección electoral, Mariotto apelará a su propia fórmula: más “encuentros militantes” de la mano de La Cámpora, para seguir llevando “política” a la provincia.

Los intendentes del PJ, que saben de luchas por el control bonaerense, eligieron -por el momento- quedarse fuera del ring en el que se moverán Scioli y Mariotto. Y observar, según definió un jefe de la primera sección, “hasta que quemen llantas”.

PUNTOS DE CONFLICTO

  • La ola Naranja irrita a Mariotto , que se mantendrá alejado de los espectáculos que Scioli repetirá este verano en las playas bonaerenses. El kirchnerismo ve en esos shows un preludio de la campaña presidencial del gobernador.
  • La regionalización que Scioli ambiciona para la provincia será cuestionada (y demorada) por propios y extraños en los foros de debate que Mariotto planea desplegar por toda la provincia.
  • El control de la policía continuará siendo eje de enfrentamientos entre Mariotto y el sciolismo. La represión policial a La Cámpora adelantó esa puja.

El juego de los espejos

Diferencias de estilo y estrategias entre Scioli y Mariotto

Scioli

“No flaqueo en las malas ni me la creo en las buenas. La coherencia se prueba en la adversidad”

SEGURIDAD

Férreo respaldo a la Bonaerense

El gobernador apostó a una estrecha convivencia con la policía bonaerense, a la que respalda férreamente en cada operativo, así como a su ministro de Seguridad, Ricardo Casal. La Casa Rosada lo acusa de haber entregado el control de la estructura de seguridad más importante del país a los propios policías. Scioli impulsa cambios para acomodarse a las críticas.

PERFIL

Trabajo, lealtad y optimismo

La gestión para Scioli implica trabajar -y mostrarse- cada día en cada rincón de la provincia, con raides maratónicos que lo ubican junto a las buenas y malas noticias. Con vínculos que exceden e irritan al kirchnerismo, soporta en silencio cada desplante de la Casa Rosada y cumple sus mandatos. Su filosofía lo lleva a esperar mejores oportunidades luego de cada crisis

OBJETIVOS

Eficiencia sin roces con la Casa Rosada

Scioli apostó a un gabinete de leales, con un perfil más técnico que político, con la intención de mostrar más gestión y optimizar recursos ante la crisis, a la vez que evitar roces con la Presidenta. Esta última intención fracasó rotundamente en las dos primeras semanas de gobierno, por el conflicto que generó el choque entre la policía bonaerense y La Cámpora.

ALIADOS

  • Kirchneristas y extrapartidarios: Scioli conserva un buen trato con kirchneristas moderados, opositores y antiguos referentes del oficialismo.
  • Facundo Moyano: Scioli forjó un sólido vínculo con el hijo de Hugo Moyano
  • Territorio: Ante los embates de Mariotto, intendentes y movimientos sociales peronistas podrían buscar refugio en Scioli

Mariotto

“No hay tensión, hay militancia, hay debate, profundidad, opiniones. Eso es el peronismo”

SEGURIDAD

Con los postulados de Garré

El vicegobernador ha hecho propias los críticas hacia Casal de la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, y del periodista y titular del CELS, Horacio Verbitsky. Exige que se conozca el responsable político de la represión a los militantes de La Cámpora en la asunción de Scioli y su primera decisión como presidente del Senado fue desafectar la custodia policial de la Cámara alta.

PERFIL

El hombre que trae “la política”

Con el blindaje de la Casa Rosada, Mariotto busca construir una corriente netamente kirchnerista en la provincia, para lo cual articula con La Cámpora, funcionarios nacionales e intendentes peronistas de todas las procedencias. Como método de construcción replicará la fórmula de los “encuentros militantes” y los foros de debate empleados en la ley de radiodifusión.

OBJETIVOS

Marcar la hoja de ruta kirchnerista

El objetivo inicial del vicegobernador era marcar con acciones políticas proactivas el rumbo deseado por la Casa Rosada, sin cruzar directamente al sciolismo. Lo logró al desafectar la custodia policial en el Senado y enviar al Renar un conjunto de armas halladas en el edificio legislativo, pero terminó confrontando con la mano derecha de Scioli, el jefe de Gabinete, Alberto Pérez.

ALIADOS

  • La Cámpora: Mariotto busca comandar la Legislatura junto a José Ottavis, vicepresidente de la Cámara baja.
  • Amado Boudou: Juega en tándem con Mariotto, pero busca equilibrio en su buena relación con Scioli.
  • Territorio: Mariotto busca construir con los jefes comunales que recelan de Scioli. Prioriza la tercera sección electoral y los intendentes sin aspiraciones para 2015

DIAS CRITICOS

Lunes 12 de diciembre
El peor comienzo

La Infantería choca con La Cámpora en la jura de Scioli y deja dos heridos. Primeras críticas a Scioli.

Viernes 23 de diciembre
Tregua, desde la trinchera

Mariotto rechaza diferencias con Scioli. Lo hace desde un acto organizado por una funcionaria de Garré, rival de Casal.

Miércoles 14 de diciembre
Piden la renuncia de Casal

Policías bonaerenses se autoacuartelan. Aliados del kirchnerismo piden la cabeza del ministro de Seguridad.

Viernes 16 de diciembre
Señales de Mariotto y Garré

El vicegobernador ordena retirar la custodia policial del Senado. La ministra Nilda Garré se muestra con Sabbatella.

Martes 20 de diciembre
“Que digan quién dio la orden”

Mariotto exige a los policías investigados que denuncien al funcionario que dio la orden de reprimir a La Cámpora.

Miércoles 21 diciembre
Reacción y reunión con Mariotto

Scioli se queja de las críticas contra la policía y Casal. Lo visita Mariotto, pero no se difunde el contenido del encuentro..

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