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No cesará la búsqueda de andinistas marplatenses perdidos

Por el afán de “hacer algo” para ayudar, Javier y Leonardo (dos de sus amigos), que no son montañistas, hasta compraron camperas equipadas con un detector en caso de avalanchas.“Pero llegamos a este lugar, que es impresionante, y nos dimos cuenta dónde estaban los chicos, ahí nos cayó la ficha”, admite Leonardo, según la nota que publica Clarín a través de un enviado especial al lugar del accidente. (NdR. Lamentablemente no lo hizo ningún multimedios de la ciudad, como corresponde en estos casos, donde se privilegia la información y la suerte corrida por coterráneos)

Nadie va a parar de buscar en el valle del cerro Cocinero hasta que aparezca una certeza. Ese es el espíritu que se respira aquí en Villa Futalaufquen a pesar de que los trabajos en la zona de la avalancha llevan ya nueve días y aún no hay indicios de Facundo García, Leonardo Smirnoff y Leonardo Palomba, los andinistas desaparecidos. La intensidad de búsqueda seguirá al menos durante un mes. Eso fue lo que le anunció ayer a Clarín el intendente del Parque Nacional Los Alerces, Ricardo Pereyra. “Como mínimo vamos a mantenernos durante 30 días.

No vamos a parar bajo ninguna circunstancia, tenemos recursos como para seguir todo ese tiempo y más”, comentó.

De hecho, ayer fue la jornada de búsqueda con más gente en la zona del refugio. Volvieron los momentos de sol a la alta montaña después de dos días de lluvia, barro, nieve y mucho frío. Un equipo de 40 rescatistas, con la inclusión, por primera vez, de una mujer, cubrió tanto la “zona alta”, donde estaba la casita, como la del “depósito de la avalancha”, el sector bajo el despeñadero, donde se supone que el alud de nieve frenó su embestida, con todo lo que arrastró desde la cima. “Ahora es más metódica la búsqueda, los primeros días fue una situación desesperante”, reconoció el intendente de Los Alerces.

El grupo de trabajo se renovó ayer. Se sumaron 12 expertos del Ejército, que intensificaron la búsqueda en el área donde estaba el refugio y que no bajarán del cerro durante los próximos cinco días. La hipótesis más fuerte sobre cómo fue el alud les indica a los expertos que la planta baja del refugio, al estar rodeada de un metro de nieve antes de la avalancha, no fue arrastrada demasiado lejos. Allí esperan encontrar objetos que estaban en la cabaña, como la salamandra de 45 kilos y otros elementos. Pero la situación es complicada: los montañistas del Ejército hicieron pozos y calcularon unos 15 metros de nieve. Y por ahora ni siquiera hay rastros del techo, dos chapones de tres metros por dos, cada paño.

En la parte baja, a una hora de caminata del refugio, otro grupo de montañistas trabajó con las palas y las sondas con la ayuda del perro rescatista “Pucho”, traído de Bariloche. Por ahora sin novedades importantes más que el hallazgo de pequeños trozos de material aislante del refugio, este animal intensificó la búsqueda bajo el despeñadero.

Allí es donde se espera encontrar restos del altillo del refugio (donde estaba ubicado el dormitorio) que, suponen, salió despedido por el impulso de la onda expansiva de la avalancha, con una velocidad de entre 300 y 500 kilómetros por hora.

“El alud arrasó con el bosque, se hace difícil palear porque aún abajo de los tres metros de nieve hay muchos troncos y ramas de árboles destruidos ”, comentó uno de los montañistas. “Donde metés la pala te encontrás con el bosque”, contó Pereyra, quien hoy recibirá a cuatro integrantes del Club Andino de Bariloche, entre los que está el especialista en el estudio de la nieve Patricio Graciosi.

Por lo que pudieron reconstruir los expertos, se cree que la avalancha ocurrió “entre las dos y las tres de la madrugada del viernes”, según los testimonios de pobladores que escucharon el estrépito.

Los familiares y novias de los andinistas desaparecidos todavía están en Villa Futalaufquen a la espera de novedades. Algunos de ellos hablaron con Clarín simplemente para agradecer el esfuerzo de los rescatistas y aclarar que “los chicos subieron con todo el equipamiento que correspondía”.

“Los estamos esperando todo el tiempo”

El bellísimo paisaje que los rodea agrega más desconcierto en el ánimo de Javier Mustapich y Leonardo Ducombs Rueda. Llegaron hace dos días en auto desde Mar del Plata porque, dicen, no soportaban la incertidumbre de desconocer qué era de su amigo “de toda la vida”, Leonardo Smirnoff. “El sentimiento de ‘desaparecido’ es complejísimo. Los estamos esperando todo el tiempo”, explica Leonardo. Javier lo escucha, se refriega la cara y completa: “Lo que pasa es que estamos esperando un llamado que a la vez no queremos escuchar”.

Según cuentan, Smirnoff era un apasionado de la montaña. “Siempre andaba juntando francos en su trabajo para tomarse una semanita y salir hacia algún lado. Tenía muchas ganas de subir al Cocinero. De hecho, en verano vino a ver cómo era todo y nos contó que era un lugar hermoso”, relata Javier.

Ninguno de los dos pierde las esperanzas de que los andinistas aparezcan vivos. “Si creyerámos otra cosa no estaríamos acá, no vinimos a buscar sus cuerpos. Este (por Smirnoff) tiene que aparecer, aunque es cierto que el tiempo pasa”, parece convencerse a sí mismo Leonardo.

Javier descarta imprudencia en su amigo. “Fue un accidente, qué se le va a hacer. No eran tres boludos que se fueron de camping. Sabían lo que hacían. Si los agarró la avalancha, fue en el lugar donde querían estar. Eso nos deja más tranquilos”, suspira, conmovido.

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