Carta de Lectores

¿Nena, qué hiciste?

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Noticia reciente: Los jugadores del Real Madrid han recibido, de regalo, sus nuevos vehículos Audi, marca auspiciante del equipo español.

¿Qué le hace acordar esta gratificación?

Sí, Ricardo Echegaray, hija, regalo, Audi. No era tan difícil, pero para el que no lo recuerda va una síntesis. En septiembre (no tan lejos), ante los 18 años de su hija, el titular de la Afip le regaló un Audi, valuado entre 35000 y 45000 dólares. Ella, agradecida, contenta y exultante, lo promocionó en las redes sociales.

Después las explicaciones de Echegaray: “no se cumplen 18 todos los años”; “cuando uno quiere a los hijos…”. Esto públicamente. En la intimidad que me figuro: “¿nena, que hiciste?”. ¿No habrá tenido ganas de sacarle la computadora?

Para evaluar esta acción veamos de quien viene. Ricardo Echegaray, autoridad máxima del ente recaudador del Tesoro Nacional, fiel al gobierno y al “modelo”. Pero para seguir analizando. También recientemente se dio a conocer que estos vehículos, en la Argentina, tendrán un recargo impositivo muy importante, con lo cual a partir de ahora esos regalitos resultarán mucho más caros. Aunque Echegaray tuvo suerte. Llegó a tiempo y, por un cachito, se salvó de este nuevo impuesto que él igualmente debe manejar. Pero atención, asimismo estos autos son importados, por eso la valuación en dólares. Este hombre es también el que decide quien puede y quien no puede comprar moneda extranjera, por ejemplo, para viajar afuera.

En consecuencia, el Audi parece un regalo bien pensado para la receptora, pero mal evaluado para la Argentina, precisamente por quien debe medir que se mantengan dólares en el país, luego de las fugas que se supieron motivar.

Es asimismo quien niega información que uno puede pedir como ciudadano y contribuyente, por lo cual tiene sus “Secretos de Estado”. A propósito ¿vieron que ahora también el gobierno se reserva información referida a la negociación con Repsol? Recordemos igualmente que los sueldos de las autoridades de Aerolíneas Argentinas, que se pagan gracias a los subsidios del Estado (nosotros), también son confidenciales. Todo lo que no tiene explicación, es secreto de Estado. Inconcebible en un modelo que se pinta como de “distribución de la riqueza” o “nacional y popular”, títulos con los cuales comulgo pero que no deberían tener estos secretos de Estado cuando lo correcto es estar abiertos a lo nacional y a lo popular. La nación necesita respuestas, si hay seriedad y transparencia, y lo popular no amerita secretos para el pueblo al que pretende llegar.

Pero, en la distribución de la riqueza ¿alguien puede defender este título cuándo los que levantan dichas banderas se han hecho más ricos en función de gobierno?

¿Alguno se anima a asegurar que los otros ricos, los de siempre, han perdido poder económico? No se vayan lejos, quédense en Mar del Plata, esto para tener una referencia más palpable.

¿De dónde viene la riqueza que aparentemente se distribuyó en nuevas jubilaciones, notebooks para las escuelas, créditos, etc.? Todo es con los aportes de quienes luego no logran lo que les corresponde por derecho propio, aunque la Justicia les dé la razón.

¿Dónde fueron a parar los millonarios subsidios para que los pobres no paguen más en los transportes, ya que luego aparecen beneficiarios privilegiados en el medio que no invirtieron lo necesario para dar mayores seguridades y comodidades? ¿Qué control hizo el gobierno de esos fondos del Estado?

¿Cómo es lo de la energía que en diez años tuvo que crecer en compra en el exterior, con números que asustan y con una familia (Eskenazi) que entró casi sin dinero en el negocio de Repsol, a instancias del propio gobierno? Y ahora, la compensación.

Quisiera que uno apareciera con respuestas que hagan variar mi pensamiento para creer, para sumar, y no visualizar que hay cotos cerrados de caza y pesca, con todas las armas, cañas y redes posibles.

Y entonces, los secretos de Estado y las impunidades que se buscan con normas que dejan fuera de acusaciones a funcionarios que no cumplan con sus obligaciones, ya sea por mediocres, inútiles, vivos, mentirosos o la calificación que se le antoje, eso sí, dejando a sus madres afuera, ya que ellas no lo hicieron, como tampoco la nena del título. Simplemente, quizás ella en su inocencia (y muchas gracias por avivarnos), mostró otro símbolo más de esta Argentina, que contrasta demasiado con aquellos que en la misma tienen “hambre de agua” y son muy desiguales a otros.

Para el final. Echegaray, no le diga nada a la nena, dígaselo al espejo cuando se mira ya que tiene una gran responsabilidad, igualmente para su hija y su propio futuro en sociedad. Todo lo que se hizo y lo que falta está asimismo en sus manos de administrador, ya que usted recauda nuestros dineros. Recuerde entonces que el mayor compromiso está con el que paga y también, por eso, sus acciones personales son tan simbólicas, aunque en realidad, piense ¿no merecemos mejores ejemplos?

 

MIGUEL TOSCANO

DNI 5.329.126  

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