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Neem, el árbol de los milagros

Todo se transforma. La principal virtud que tiene el árbol es que las hojas, las ramas, las semillas, la corteza, todo, es aprovechable.
Todo se transforma. La principal virtud que tiene el árbol es que las hojas, las ramas, las semillas, la corteza, todo, es aprovechable.

El célebre Mahatma Gandhi mezclaba una salsa picante con sus hojas para combinar todas sus comidas. El Premio Nobel Alternativo, Vandana Shiva, se ha opuesto a que las multinacionales patenten sus componentes activos y hasta los prestigiosos divulgadores de las medicinas naturales, como Deepak Chopra o Andrew Weil, lo utilizan habitualmente.

El nombre específico es azadirachta índica, aunque también se lo conoce como margosa, que como la caoba, pertenece a la familia de las meliáceas. Pero es popularmente conocido en el mundo entero como el árbol del neem. En su tronco y follaje queda atrapado un excelente ejemplo donde la milenaria sabiduría popular ha sido validada científicamente.

Por sus propiedades intrínsecas es un tesoro biológico al que los entendidos califican como “milagroso” y en sí mismo constituye una auténtica y completísima farmacia. Tales son sus beneficios que las Naciones Unidas lo ha declarado como “el árbol del siglo XXI”. “Si hubiera que salvar a una única planta de una hipotética catástrofe mundial, no habría ninguna duda sobre la elección: el árbol del neem”, dijo un investigador de la Academia Americana de Ciencia.

En este informe le contamos más detalles de esta especie que va camino a revolucionar al mundo de la medicina y atender las urgencias de los sectores marginales del globo. Como forma de contribuir al conocimiento general de la gran mayoría de los argentinos, detallamos la experiencia de su cultivo en el norte salteño.

El neem puede convertirse en un freno a la invasión del dengue, enfermedad que ha quedado postergada en la agenda mediática por la irrupción desenfrenada del virus de la gripe A, pero que sigue latente en varias franjas de nuestro país.

Sus propiedades quedaron certificadas luego de un estudio realizado entre 1994 y 1997 en Europa. Allí se desarrolló el “Proyecto Aztec” (Azadiraschtin Technology) subvencionado por la Dirección General XIII de la Comisión Europea. El objetivo fue explorar el potencial del neem como biopesticida.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que la azadiractina es un biopesticida natural “presente” en el árbol del neem que ha demostrado constituir una “alternativa válida” frente a la utilización de pesticidas sintéticos más agresivos para el medioambiente.

Determinaron que el neem contiene 4 compuestos biocidas principales y 20 bioactivos menores, cuya originalidad reside en que actúan de diferentes maneras bajo circunstancias diversas, y no tienen ningún parentesco químico con los pesticidas de síntesis.

Complejo y versátil

Esteban Cabal en un artículo publicado por la revista “Natural, Salud y Ecología” brinda una síntesis de las bondades de esta especie. “El árbol de neem posee alcaloides como la margosina y otras sustancias activas, capaces de combatir eficazmente más de 60 enfermedades y dolencias comunes”, señala en la nota.

Entre ellas se destaca la tuberculosis, el sarampión, la lepra, la malaria, la diabetes, la bronquitis, los parásitos intestinales, la hipertensión, la artritis, la piorrea, la sinusitis, la sífilis, las hemorroides, la psoriasis, la tiña, úlceras, tumores y un largísimo etcétera.

“Difícilmente encontraremos otro recurso vegetal tan completo y versátil, con tantas aplicaciones terapéuticas”, define el autor. “Ninguna otra especie vegetal ofrece tal variedad de productos y subproductos útiles y explotables”, completa.

En un informe titulado “El neem aporta soluciones a problemas globales”, el Consejo de Investigación Nacional de los Estados Unidos (NRC) considera este árbol como “la más prometedora de todas las especies vegetales por el hecho de que puede beneficiar eventualmente a todos los habitantes del planeta.

La principal virtud que tiene el árbol es que todas sus partes son aprovechables: las hojas, las ramas, las semillas, la corteza… Cada una de las partes de este árbol contiene potentes sustancias muy activas contra múltiples patógenos.

En el terreno de la salud, pocas cosas hay para las que el neem, sus extractos y sus aceites, no sean un buen remedio. En uso externo, para la piel, el cuero cabelludo y las articulaciones. En uso interno, para la boca y el estómago, los pulmones, los riñones, el corazón.

El neem tiene, entre otros, efectos bactericidas, antiinflamatorios, antivirales, antipiréticos, insecticidas y fungicidas. En la cultura y la medicina ayurvédica el neem se conoce y viene siendo utilizado desde hace más de 5000 años.

Pero el neem no sólo es útil para la salud humana. La madera es muy apreciada en la fabricación de muebles. También sirve como alimento para hombres y animales, se utiliza en medicina veterinaria, en la elaboración de cosméticos y sobre todo en la moderna industria de los fitosanitarios ecológicos. A partir del neem se elaboran insecticidas, fungicidas y fertilizantes de extraordinario valor para la agricultura y la jardinería integral o biológica.

Actualmente existen en el mundo 18 millones de árboles del neem. La mayoría se encuentran ubicados en el subcontinente indio de donde son originarios, pero también son numerosos en Oriente Medio y en Asia suroriental, Africa subsahariana, Australia, Centroamérica y Sudamérica (sobre todo en el área del Caribe) y en algunas islas del Indico, el Pacífico y el Atlántico como Mauricio, Fiji o Haití respectivamente.

El neem es además un árbol muy apreciado por los ambientalistas y ecologistas. Purifica el aire, ayuda a combatir la contaminación ambiental y enriquece los suelos, ayudando a restaurar áreas degradadas por la erosión o por el abuso de pesticidas químicos.

En la India, muchas familias cuelgan ramitas del neem en la puerta de sus hogares como escudo protector contra la contaminación ambiental. También es habitual plantar el neem en el jardín familiar para mantener limpio el aire de la vivienda y de paso, ahuyentar a los insectos.

El neem crece tan rápido que en 6 años puede alcanzar 10 metros de altura y desarrollar un volumen, ramas incluidas, de 12 metros de diámetro. Sin embargo, goza de una larga vida; puede sobrevivir hasta 200 ó 300 años. Por su robustez y sus especiales características, es una especie muy valiosa para la selvicultura de las zonas cálidas, ideal para programas de repoblación forestal, para rehabilitar suelos semiáridos y restaurar áreas degradadas, amenazadas por la desertificación.

Un comentario

  1. mauricio martinez mesa

    me gustaria saber si es posible conseguir semillas, ya que estamos cultivando,vegetale`,hortalizas y frutos,segun lo poco que he leido que sirve tambien para controlar muchos insectos.
    gracias de antemano.

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