Arte y Cultura, Música

Multitudinaria Zurich Gala del Mar

Confirmando una vez más que se trata de una de las propuestas artísticas que engalanan la temporada de verano en Mar del Plata, anoche una multitud de cerca de 20 mil personas disfrutaron de la undécima edición de Zurich Gala del Mar, el concierto lírico, sinfónico y solidario que se realizó en las escalinatas de Playa Grande, a orillas del mar, bajo una noche estrellada, en la que hasta la brisa marina se rindió ante semejante despliegue escénico y talento artístico.

Puntual, minutos después de las 21,e l espectáculo comenzó con los acordes de la Orquesta Infanto Juvenil de la ciudad, una criatura encantadora, promovida por la Secretaría de Cultura que demostró estar a la altura de una valla tan alta como la que todos los años edifica Zurich Gala del Mar, desde la batuta de Guillermo Sotelo.

A continuación las autoridades de Zurich, Alcides Ricardes, CEO de Seguros Generales, y Marcelo Castagna, CEO de Seguros de Vida, entregaron una placa destinada al Intendente Gustavo Pulti, como agradecimiento a la comunidad marplatense y sus autoridades por hacer posible esta fiesta durante once años, haciéndola parte de la agenda cultural de cada temporada. En su nombre la recibió el secretario de Cultura, Luis Reales, quien agradeció el reconocimiento.

Luego de los primeros aplausos comenzó el repertorio propio de la Gala, ejecutado magistralmente y sin fisuras por una Orquesta Sinfónica Municipal que, otra vez bajo la batuta del Maestro Guillermo Becerra, ahora como Director Invitado, demostró que es uno de los organismos artísticos más sobresalientes del país.

La música le dio pie a los solistas, que este año tuvo la característica que dos de ellos, María José Dulín, una soprano con una voz tan sólida como cálida, y Ernesto Bauer, el barítono que revalidó todos sus pergaminos, son nacidos en Mar del Plata. Como para que los vínculos entre la ciudad y Zurich Gala del Mar se estrechen aún más.

Adriana Mastrángelo (Mezzo Soprano), Homero Pérez Miranda (Bajo) y Juan Carlos Vassallo (Tenor), también cautivaron a la platea que desde temprano había formado cola para ocupar uno de los asientos gratuitos cerca del escenario. Cuando esas localidades se completaron, las escalinatas no fueron suficientes y los faldones de la barranca lucieron repletos; lo mismo que la vereda en el paseo costero.

El variado repertorio incluyó arias de Rigoletto, Attila y La Traviata de Giuseppe Verdi, Carmen de Georges Bizet, El Barbero de Sevilla de Gioachino Rossini, entre otras, y luego del final con El Murciélago de Johann Strauss Junior, el público aplaudió de pie y sumó su voz con gran emoción cuando llegó el momento de los bises. El cielo enmarcó esta fiesta con los fuegos artificiales con los que culminó el espectáculo.

 

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