Arte y Cultura, Música

Muchas buenas y ninguna mala

Canciones. Baladas de a montones con la presencia de Rosana.

Algo tendrá la ciudad con los cantautores españoles: en una cartelera con no demasiados artistas internacionales, las presencias reiteradas de Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina o Ismael Serrano dejan en claro que el público local conecta con este tipo de canciones. En la lista podemos sumar a Rosana, quien baja hasta estas playas cada vez que anda por el país.: la cantautora se presentará este jueves a las 21 en el Teatro Güemes (Güemes 2955).

La presencia de Rosana en la ciudad se da en medio de una gira titulada A las buenas y a las malas, como se llama su último disco: es el cierre de los conciertos presentación de este material, ya que la artista se encerrará un buen tiempo a terminar de grabar su próximo cd. Esta actuación, además, se da unos días antes de lo que será su presentación de Capital Federal y luego de una recorrida internacional con más de 160 shows.

Con más de 7 millones de copias de sus discos vendidas en todo el mundo y más de 600 conciertos en España, Europa, América y Asia, Rosana es hoy por hoy la más importante trovadora de la música española. Nadie ha alcanzado tal popularidad: su historia se inicia a mediados de los noventa con la edición de un disco clave como Lunas rotas, del cual El talismán es su mayor éxito.

Tal vez a la sombra de sus colegas varones, la cantautora ha estado siempre vinculada con la balada de amor, fusionada con algunos ritmos centroamericanos. Aunque el traje que mejor le queda es el de la canción de desamor, triste y melancólica: recordar Si tú no estás, y después morir. Obviamente todos estos hits estarán presentes mañana en el Güemes, donde la artista estará acompañada por su banda en un show electro-acústico.

El formato es muy interesante, ya que Rosana ha elegido algunas modificaciones para su último disco. Abandonando un poco las melodías que la hicieron famosa, hay una apuesta a la energía, la esperanza y a recuperar cierto concepto del rock de los 60 y 70, donde salvar el mundo a través de la música era posible. Un poco de eso habla la tapa del disco, con Rosana y el símbolo de la paz. Disco emergente de una época de crisis -económica- universal, A las buenas y a las malas marcará el ritmo de su presencia en la ciudad.

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