Ciudad, Información General

Monederas en el Concejo

El sistema dual de boleto magnético y tarjeta de aproximación, son insuficientes para la demanda que provoca la llegada de turistas, que solicitan el pago con monedas en muchos de los casos, dado que no cuentan con tarjeta de aproximación o boleto magnético.

Esta situación era muy previsible, y hasta razonable por otra parte. Obstinado en una negativa que no puede fundamentar, ahora el Departamento Ejecutivo y el bloque oficialista deben actuar contrarreloj y bajo presión. Es que los choferes han denunciado situaciones complejas, que agregan riesgos a la conducción de las unidades en un tránsito caótico, ante el desconcierto de los usuarios que además exigen viajar, muchos de ellos pretendiendo pagar con monedas.

La UTA clavó un pedido de utilización de las monederas, que están instaladas pero ociosas, ya que se ha negado su habilitación, pese a que se aprobó su instalación. Es muy difícil de entender, para quienes no conocen las peleas políticas de la ciudad y llegan para pasar unos días de descanso, viendo limitada su capacidad de desplazamiento en el transporte público de pasajeros.

Una vez más la Secretaría de Gobierno, se vio desbordada por un problema de su órbita, pero una vez más tampoco tiene respuestas ni soluciones. Tarifa de taxis aumentada apenas se inició la temporada alta, guardavidas en pié de guerra que abandonaron el servicio en las playas, la UTA que toma la iniciativa como gremio, postergando las decisiones políticas, son señales evidentes de desatención ya que ocurren en el mes de enero, causando innecesarios problemas a los contribuyentes marplatenses y miles de turistas.

Son problemas objetivos, que recogen los periodistas y que los medios de difusión los toman para su tratamiento. No es la culpa de Clarín, de La Nación o de Crónica TV que suban los taxis, se vayan los guardavidas o que ahora la UTA termine de imponer las monederas, con los métodos que se conocen cuando tienen un objetivo. Ahora el pedido es del gremio, bien concreto, todavía no han lanzado una amenaza de paro pero si un estado de alerta.

¿Quién paga esta imprevisión? Los temidos costos políticos, en esta ocasión deberán ser sorteadas por la mayoría propia. Ser terco y desafiar las leyes de gravedad, tiene sus consecuencias, hoy el problema es mucho mayor.

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