Carta de Lectores

Mensaje dirigido a Cristina Fernández

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Usted no me conoce, soy sólo uno más entre los 41 millones de argentinos que, a diario, sufren sus atropellos y los de sus adláteres (la cifra se reduce un poco si exceptuamos a su corte de delincuentes que logran pingües beneficios con la impunidad avalada por el Poder Judicial y la Escribanía Mayor de Gobierno que constituye el Poder Legislativo).

Sin embargo, en varios escritos a través de internet, me he dirigido a usted. manifestándole desde hace varios años, el profundo desprecio que siento por su figura y la de su difunto marido y ex-presidente. Haciendo catarsis a través de mi sentimiento escrito, es como intento sobrellevar el pandemónium en el que ha convertido a nuestra patria el matrimonio más nefasto de toda nuestra historia (los he apodado como los Bonnie & Clyde del siglo XXI).

Nunca he pretendido que lleguen a su escritorio cargado de papeles infames en donde se cuecen los negociados más viles, mis pobres y honestas reflexiones (es más, pienso que se contaminarían frente a tanta corrupción seguida de muerte, porque como sabrá Sra., la corrupción mata; mata en los hospitales sin insumos, mata en los trenes sin mantenimiento, mata en rutas en estado deplorable y atestadas de camiones porque no reactivan las vías férreas y mata por la falta de educación que ha ido generando una multitud de jóvenes sin futuro y entregados a la marginalidad y a la droga, que lastima la sensibilidad de argentinos consientes que convivimos junto a tanta pobreza espiritual).

Cuando la escuchaba anoche por Cadena Nacional sentí, aparte del desprecio que siempre me provoca su presencia, una profunda lástima por las palabras con voz engolada que pronunciaba tratando de crear un clima de rebelión ante los capitales buitres, que resultan menos carroñeros que los buitres autóctonos que Ud. preside.

Sentí pena porque se le acabó el relato setentista que tantos “buenos resultados” les produjo en esta verdadera y real década infame.

En un país devastado como el nuestro, la realidad se los va a llevar puestos a Uds. mismos, ya que van a implosionar con la carga de desvergüenza que llevan activadas en sus almas.

Alberto Ercilio Valente
L.E. 5328905

 

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