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Más de 7000 fileteros se encuentran sin trabajo por un conflicto intersindical

 

Desde hace 40 días más de siete mil trabajadores que se desempeñan en la industria del fileteado en el puerto de Mar del Plata se encuentran sin trabajo por un conflicto intersindical entre dos gremios que agrupan a los trabajadores embarcados. Los fileteros que figuran como asociados de cooperativas pero que son en realidad empleados en negro, ante la virtual parálisis del puerto se encuentran desde hace más de dos meses sin ingreso alguno para su sustento y el de sus familias.

 

Pedro Wasiejko, secretario adjunto de la CTA y titular de la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines (FETIA) reclamó al Ministerio de Trabajo de la Nación que intervenga en el conflicto para encontrar una solución para los trabajadores que, según indicó, “se encuentran en una situación desesperante”.

 

Roberto Villaola, dirigente de la Unión de Trabajadores de la Pesca y Afines (UTPYA) y que también integra la FETIA reclamó medidas urgentes para resolver la situación de “más de siete mil fileteros de pescado que se encuentran en condiciones de extrema precarización laboral”.

 

“En muchos casos los propios trabajadores son obligados a sacar el monotributo para que las empresas los hagan figurar como parte de supuestas cooperativas en las que lo único que comparten son las pérdidas. Sin aportes sociales, ni siquiera pueden cobrar la Asignación Universal por Hijo porque aparecen como socios cuando en realidad cobran alrededor de 1,20 pesos por kilo de pescado fileteado, cuando hay trabajo. En las épocas de veda o en las que escasea la pesca, quedan a la buena de dios”, explicó Villaola.

 

Desde hace más de 40 días no hay trabajo, pero según el dirigente sindical, “desde hace cerca de tres o cuatro meses que apenas convocan a los trabajadores dos o tres horas y no más de dos veces por semana. Con 70 pesos que cobran con suerte por cada uno de esos dos días no les alcanza para sobrevivir todo el mes. La gente está en una situación desesperante”, aseguró.

 

Aunque son supuestamente socios de las “pseudo cooperativas” como ellos las llaman, no tienen derecho a nada. Ni a enfermarse, ni a cobrar una jubilación, ni a recibir la Asignación Universal por Hijo. Herramientas de trabajo que ellos mismos se deben comprar, extensas jornadas cuando hay trabajo y a la deriva cuando no lo hay deben asistir también cuando tienen problemas de salud.

 

La situación de irregularidad de las cooperativas es tal que hasta el juez del Tribunal de Trabajo 2, doctor Humberto Noel, reconoció en un medio local que “si la gran mayoría de las cooperativas de trabajo del puerto funcionaran de acuerdo con lo que establece la ley respectiva, el nivel de litigiosidad en los tribunales laborales disminuiría tranquilamente en un 90 por ciento”.

 

Según Villaola, es muy fácil comprobar el fraude laboral ya que las empresas no pueden procesar la materia prima que declaran con la cantidad de empleados que dicen tener. “Hay empresas que pescan 300 toneladas por día y tienen 20 trabajadores registrados en los frigoríficos cuando deberían tener 300 para procesar esa cantidad de materia prima. Por ley, el que pesca debe tener la capacidad de procesar lo que captura. Si el SENASA siguiera el recorrido, la trazabilidad de la mercadería, sería muy fácil de comprobar dónde se procesa el pescado, que es en sucuchos y no en los frigoríficos”, indicó.

Agencia Nova.

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