Jorge Elias Gomez, Opinión

Mar del Plata sufre los quioscos peronistas

Ha comenzado una recomposición muy pesada, como la herencia recibida. La lenta pero constante involución que sufrió la ciudad, en sus aspectos centrales, registros esenciales y mediciones estadísticas, tienen una directa relación con el manejo que tuvo Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, desde 1987 hasta  el 2015.

Con Atila y los hunos. Desde Antonio Cafiero hasta Daniel Scioli, pasaron  Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf y Felipe Solá. Sin embargo la intendencia desde la recuperación de la democracia, resultaron inútiles todos los esfuerzos para lograr instalar el desembarco de un hombre del P.J. en el máximo sillón de Yrigoyen 1627. Radicales, como  Roig, Aprile y  Daniel Katz y vecinalistas como Russak, Pulti y Arroyo dejaron postergadas las aspiraciones del P.J. durante ocho elecciones de mandato comunal, 32 años.

La gobernación desde La Plata, siempre conservó las áreas de jurisdicción bonaerense en el Partido de General Pueyrredon. Los legisladores marplatenses, como Juan Garivoto, Pablo Vacante y Susana Salerno, entre otros,  se “destacaron” como negociadores y el puente entre los intendentes y el gobernador. Definían todos los negocios que había en danza, de acuerdo a sus conveniencias personales, políticas y económicas.

Sin embargo, en 1995, el actual presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Eduardo Julio César Pettigiani,  estuvo a punto de lograr el objetivo que quedó en poder del profesor Blas Aurelio Primo Aprile. La interna entre  Eduardo Duhalde y Carlos Menem, le jugó en contra a Pettigiani, ya que el doctor Mario Roberto Russak (de la causa riojana) se quedó con un puñado de votos (15.598) que permitió a la UCR recuperar la intendencia, luego de los dos mandatos de Don Ángel Roig entre 1983 y 1989.

Puerto, pesca, turismo, votos para designaciones clave en el Poder Judicial de la Provincia, administración de Punta Mogotes, permisos y habilitaciones fueron un festival del botín político que nunca pudo articular con la intendencia de turno, según los casos. Así creció en una ciudad elegida por todos. Desordenada sin planificación, más dependiente de los humores de los amigos de turno que de las propias razones de Estado, que tanta demanda provocan en una población que está en el orden del 1.000.000 de habitantes.

Así han avanzado la pobreza, desocupación e inseguridad. Hoy no existe tampoco el mejor talante entre la gobernación y la intendencia. Conspira en ida y vuelta, no se terminan de acomodar las piezas. El idioma político suma desentendimientos, aún cuando María Eugenia Vidal se quedó con la voluntad de los bonaerenses, cortando el récord de 0 de 7, toda una hazaña electoral que elaboró CAMBIEMOS.

Ya se abrieron las gateras para el 2019. La partida que sabía de un favorito, ha modificado  la estrategia de carrera, cuando parecía que venía todo de orejitas paradas y la fusta bajo el brazo. Parece que no es tan así y aún muy lejos del disco final, ha entrado a perder por varios cuerpos antes de la recta final.

¿Quién es Montenegro?, preguntó el intendente Arroyo.

– “El pollo de Aldrey”. Ahora entiendo, dijeron a su lado, ya vienen de auspiciar a Scioli para la presidencia en 2015 y a Unidad Ciudadana en el 2017, clarificaron. Todo entendido.

Alguien se percató a tiempo en el oficialismo, de lo que era claramente un craso error cuando se trata de sumar en las otras boletas, en las más importantes, las que llevan a Balcarce 50 y al sillón de Dardo Rocha. Para acceder el conjunto de CAMBIEMOS, no debe haber fisuras y menos perder un potencial candidato que no dejó de mandar señales cómplices al justicialismo. A Arroyo, curiosamente, lo han entrado a cuidar hasta del frío.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

Un comentario

  1. Resultado cantado si ERA el pollo de ladrey, x suerte se sabe a tiempo y capaz se tome a mdp en serio ,de una vez. Sería ideal q tampoco se expulse candidato de la licuadora deliberante. Sino q tanto a cargos ejecutivos como legislativos, se propongan verdaderos Marplatenses de foja honesta (un hallazgo) y que no sólo entiendan de la cosa pública (no hay tiempos para aprender) sino q representen claramente a sectores sociales.