Carta de Lectores

Los valores de alquileres comerciales

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Días pasados leí en una entrevista al responsable de ARBA, su asombro por la disparidad entre los alquileres que se pactan en un contrato y los supuestos valores de mercado, repartiendo amenazas y acusaciones a evasores impositivos que no contribuyen a la caja de la provincia para mantener policías, escuelas, hospitales, etc.
No soy experto en el tema impositivo y es probable que haya evasores (que sí, los hay) pero me permito mencionar un caso que conozco y supongo que habrá muchos similares. El tema es que una persona mayor- Llamémosla Don José – jubilado, hoy más cerca de los 80 que de los 70, en el año 2001 tenía ahorros en dólares en una entidad bancaria y el Señor Cavallo con uno de sus inventos montó un corral para impedir la fuga de divisas (Cuanta similitud, todo vuelve en este dichoso ¡¡país!!) y en un principio estableció que solamente se podían utilizar los fondos para comprar propiedades de todo tipo. Un amigo le aconsejó a Don José que podía ser una buena alternativa para saltar el “corral”. No era mucho dinero, apenas para un departamento chico, que no lo atrajo por el tema de las expensas, los gastos, los consorcios, etc. Alguien le dijo – ¿Por qué no un local comercial? Güemes está creciendo mucho. Si, pero los precios en esa calle ya no daban y se conformó con un pequeño local en una transversal, lo alquiló (En el orden de $1000), reforzó su jubilación y conservó (Incrementó) su capital. Responsable, pagador de sus impuestos, Don José no quería problemas y sí disfrutar su renta extra.
La inflación hizo que los sucesivos contratos fueran en aumento, pero el inquilino era pagador y al no haber ambiciones desmedidas por parte de Don José, siempre se buscó el entendimiento, hasta que un contador, amigo del hijo, le hizo notar que estaba en infracción (El alquiler ya superaba los $ 1.500, hoy está en el orden de los $ 4.000). Parece ser que hay una disposición de AFIP (Nunca actualizada, como todo lo que se establece en montos fijos ignorando al apetito de la Sra. Inflación ) que establece que cuando los alquileres de locales superen los $1.500, el propietario debe facturar el IVA, ello significa inscribirse, imprimir facturas, presentar declaraciones juradas mensuales y anuales, verificar si corresponde pagar ganancias, bienes personales, Ingresos Brutos,  etc. Vale decir que Don José necesita contratar un contador, ya que ahora pasó a ser un “Empresario que maneja mucho dinero” y que está estafando al Fisco. Calculen que entre jubilación y alquiler gana casi lo mismo que un recolector de residuos!!! (Con todo el respeto que esa actividad me merece) y Don José, que quiere vivir tranquilo y disfrutar lo que le queda de vida, con mate, bizcochitos y no mucho más, hizo un arreglo verbal con su inquilino y mantiene el contrato al borde de lo dispuesto por AFIP, el excedente es “de palabra”.

En conclusión Don José nunca pudo disponer sana y legalmente de sus ahorros, acumulados en 50 años de trabajo, siempre tuvo que adaptarse a los funcionarios de turno que saben “lo que está bien y lo que está mal”, pisoteando la propiedad privada  y buscando contribuciones para  los subsidios y los “planes” de los que nunca trabajaron o que poco han hecho por mejorar su situación. Trabajo, sacrificio, ahorro ¡Ni hablar! Cubrir impensados “faltantes de caja”. También hay que pagar los estratosféricos sueldos de los funcionarios y políticos (Diputados a $50.000/mes!!!) y  los negocios (Obras públicas) que generan ganancias desmedidas de los más altos dirigentes y sus amigos (En operaciones no muy claras), el fútbol para todos, los espectáculos musicales gratuitos, etc. Es todo dinero que sale del mismo lugar: Los contribuyentes. La carga fiscal es de las más altas de América y comparable a los países muy desarrollados con un estándar de vida muy superior al nuestro.

Señores Directores de AFIP y ARBA: ¿La falta de fondos pasa por “Los Don Josés”, que se dedican a escamotear sus ganancias y habría que procesarlos aprovechando que los jubilados no tienen fueros ni abogados famosos como los altos Políticos y/o Funcionarios? ¿Es lícito meterlos a todos en la misma bolsa? ¿Nunca se pensó en adecuar la carga y obligaciones fiscales a la realidad? ¿Nunca se pensó en el respeto a la mano callosa y los ahorros genuinos?  O tal vez existe temor en detectar a los verdaderos y grandes evasores de guante blanco, que por supuesto nunca pagaron ni pagarán.

J.G

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