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Los distintos credos de la ciudad oraron por la paz

Monseñor Antonio Marino, obispo de la Iglesia Católica de Mar del Plata fue quien recibió a todos los que se acercaron a orar por la paz. Estuvieron la Sociedad Unión Israelita Marplatense, el Centro Islámico Marplatense, la Primera Iglesia Evangélica Bautista, la Iglesia Evangélica Reformada Argentina, la Iglesia Cristiana Bíblica, Movimiento Cristiano y Misionero, la Iglesia de Dios.

En el encuentro hubo momentos de reflexión de cada uno de los representantes de los credos, plegarias, cantos, y una representación de niños del Colegio San Agustín, que emocionó a todos los presentes. También un espacio para un acto solidario que tuvo como destinatarios a la organización filantrópica “Por amor a los niños”.

Monseñor Marino al tomar la palabra, recordó que hace veinticinco años, el Papa Juan Pablo II reunió en Asís a los líderes de las principales tradiciones religiosas del mundo, porque consideraba que este gesto concreto podía ser su contribución al año internacional de la paz proclamado por la ONU. “Deseaba el Papa mostrar la raíz esencialmente religiosa y espiritual de la paz, ante un mundo secularizado que tiende a ver en la religión más una fuente de discordia que un potencial de verdadera elevación humana” explicó el Obispo.

“En cuanto miembro de la Iglesia Católica y obispo de la diócesis de Mar del Plata, adhiero plenamente a las afirmaciones formuladas hace años en el Concilio ecuménico Vaticano II, ´la Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres´” señaló Marino.

“Nuestros encuentros deben ayudarnos a superar prejuicios, a conocernos en la autenticidad de nuestras doctrinas, superando el prisma deformante de las etiquetas estereotipadas. Toda actitud de agresividad entre nosotros debe ser erradicada. Todos podemos hacer algo. Comencemos con la humildad de los pequeños pasos y la grandeza de la mirada generosa hacia adelante”, manifestó el Obispo.

Asimismo Monseñor Marino aludió, “en nuestra patria, la presentación en el Congreso de proyectos de leyes abiertamente contrarias a la voluntad de Dios y al bien común de la sociedad, debería encontrarnos siempre unidos en la defensa de la vida desde su inicio hasta su término natural; en la defensa del matrimonio entendido como la unión estable entre un varón y una mujer, unión abierta a la transmisión de la vida según las leyes naturales y a la educación de los hijos; en la defensa del derecho a educar a los hijos según las convicciones morales y religiosas de los padres, rechazando, por tanto, toda indebida injerencia o invasión del Estado en este campo; y en la defensa y la promoción de la justicia social en todos sus aspectos. Ninguna paz verdadera podrá construirse cuando se niega el principal de los derechos humanos, que es el derecho a la vida”.

Por último concluyó, “porque sabemos que la paz es nuestro compromiso, estamos aquí reunidos. Porque sabemos que alcanzarla de manera estable y duradera es don que nos sobrepasa, cada uno de nosotros, según su tradición religiosa, eleva a Dios una sincera plegaria”.

Destacaron “la unidad en la diversidad”

 

Luego de las palabras del Obispo de la Iglesia Católica, tocó el turno al Jasán Seminarista Daniel Somerstein, representante de la Sociedad Unión Israelita Marplatense, quien destacó “este encuentro es un granito de arena que nosotros ponemos para la paz. Mar del Plata es ejemplo de que la convivencia en la diversidad es posible”.

El representante del Centro Islámico Marplatense, Anuar Gómez, luego de recitar el Coram, consideró “para llegar a la paz, debemos saber que todos somos argentinos, y que, como dice todo árabe, aquel que no tiene Patria no tiene religión; por eso hay que velar por nuestra Patria”.

Por su parte el Pastor Carlos Albornoz de la Primera Iglesia Evangélica Bautista pidió a Dios, “la paz viene porque tú vives en nuestra vidas y en nuestros corazones. Oro por la paz de este mundo tan lleno de conflictos y diferencias, también por nuestro país tan divido en este tiempo, que tú traigas paz, oro por los pobres que no tienen el alimento necesario ni ropa ni abrigo”.

“Cuánto tenemos nosotros como grandes tradiciones de fe para decir al poder. Que podamos responder siempre al odio con el amor, a la guerra con la paz. Escucha nuestra voz Señor y concédenos a todos la paz” manifestó Horacio Olthoff, representante de la Iglesia Evangélica Reformada Argentina.

El Pastor Daniel Simoes, de la Iglesia Cristiana Bíblica oró a Dios, “para que envíes tu espíritu y nos enseñes a ser compasivos con toda la humanidad. Que tu paz llene nuestro ser, nuestras familias, nuestra ciudad y el mundo que habitamos”.

“En nuestra ciudad hemos podido sentarnos juntos a rezar por la paz, no se da en muchas partes. Nosotros ponemos un granito de arena para lograr esto”, remarcó Edith Sorensen, del Movimiento Cristiano y Misionero.

Por último el Pastor Walter Llanos de la Iglesia de Dios, felicitó por “este signo de unirse para orar por la paz, que como dijo el Obispo es don de Dios, y más allá de las diferentes corrientes y maneras de ver y de tratar a Dios, sabemos que es uno, nos ama y nos da el privilegio de estar aquí”.

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