Ciudad, Policiales

Le dieron 50 años de cárcel por violar a sus cuatro hijas

Suponía que sólo ella era víctima de los abusos y que sólo ella había sido obligada a mantener relaciones sexuales con hombres que traía su padre a la casa. Dos familiares le hicieron ver que no era así y le probaron que tres de sus hermanas menores vivían el mismo infierno. Su padre, un vendedor de pochoclos de 54 años, las violaba “reiterada y simultáneamente” a todas. También las había obligado a prostituirse.

“Creía que sólo me pasaba a mí”, le dijo a los jueces la chica, abusada entre los 9 y los 17 años por su padre. Lo denunció y a los pocos días fue detenido. Ahora la Justicia lo condenó a 50 años de cárcel.
A los jueces del Tribunal Oral N°1 de Mar del Plata les tocó oír durísimos testimonios. “En este caso se da lo que yo siempre digo: que la realidad supera a la ficción”, comentó la fiscal del caso, Andrea Gómez. Las mayores de las jóvenes contaron personalmente lo que les ocurrió durante años; las voces de las más chicas se oyeron a través de los diálogos con la psicóloga en cámara Gesell, en videos.

“Contaron en detalle el terror que les hizo vivir este hombre, fueron testimonios muy densos, muy duros”.

Luis María Rivero, de 54 años, fue denunciado por su hija mayor el enero de 2010. La chica ahora tiene 30 años y la menor de sus hermanas 13. A partir de entonces comenzó el trabajo de la Comisaría de la Mujer y de los peritos forenses, quienes dieron testimonios contundentes. En la primera revisación médica a las dos nenas más chicas, de 9 y 11 años, “se constató que había desfloración de larga data”, dijeron. Un mes después de la denuncia, Rivero fue detenido en la casa que usurpaba en el barrio La Perla.

Hubo, además de los relatos de las propias jóvenes, los de otros 15 testigos que incriminaron a Rivero. Se pudo determinar que la mayor de sus hijas fue abusada desde los 9 a los 17 años; su hermana, la que la sigue en edad, desde los 15 a los 17; la tercera, desde los 8 a los 12 años; y la cuarta a los 11 años. Todos los casos ocurrieron entre 2000 y 2009.
La pena de 50 años, la mayor para este tipo de delitos, es por abuso sexual agravado con acceso carnal, y vínculo y convivencia preexistente.

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