Ciudad, Información General

Las promesas de dragado se ahogan en arena

 

 

 

 

 

 

 

 

Matías Machinandiarena había prometido que en marzo el Consorcio Portuario volvería a llamar a licitación pública. Pocos interesados, con sed de dólares, obligan a pensar en nuevos parches. La emergencia no desaparece.

 

 

 

Consumado más de la mitad de su mandato -120 días hábiles como Interventor del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata- Matías Machinandiarena apenas si puede contabilizar entre sus logros la puesta en valor del Cristo de la Escollera Norte previo a la llegada de la Fragata Libertad y la placa recordatoria por los 100 años del puerto. Su misión principal cuando entró en funciones el año pasado, dragar el puerto, sigue ayuna de éxitos.

Miércoles 27, último día hábil de marzo y otra promesa de Machinandiarena que queda sepultada por los sedimentos que se acumulan en la boca y el interior de la estación marítima local.

Luego del fracaso de la primera convocatoria a la licitación pública, cuando el 4 de febrero ninguna de las cinco empresas que compraron los pliegos hicieron una oferta para participar de la obra a la cual se le habían destinado 90 millones de pesos de presupuesto, el Interventor, todavía conmocionado al advertir la estampida de las empresas dragadoras, aseguró que se volvería a llamar a licitación durante este mes que ahora termina sin anuncios.

Machinandiarena es novato en esto de la política y puede pecar de ingenuo. Al delfín de “Manino” Iriart en el puerto hace mucho que no se le conocen declaraciones públicas. Al diputado y presidente de la Comisión de Intereses Marítimos en la Cámara, tampoco.

De todas maneras el Interventor es el eslabón más débil en la cadena de responsabilidades por la situación que atraviesa el puerto local, con el canal principal tapado de compactos sedimentos y el secundario, apenas transitable.

Quienes deben dar explicaciones por la crítica situación por la que atraviesa el principal puerto pesquero del país deberían ser las autoridades portuarias provinciales y nacionales.

Por los despachos de Jorge Otharán, subsecretario de Actividades Portuarias de la Provincia de Buenos Aires y de Horacio Tettamanti, todavía en la subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, desfiló ayer Machinandiarena intentando desenredar el ovillo que impide volver a licitar el dragado.

El principal problema es que de las cuatro empresas que tienen equipos capaces de dragar de manera eficaz, solo aparece la holandesa Jan de Nul como la más viable para encarar el trabajo.

Pero la empresa dragadora tiene una demanda imposible de satisfacer por las autoridades. Solo aceptaría hacer el trabajo siempre y cuando pueda cobrar en dólares billete, según lo que cuentan fuentes del propio Consorcio.

Sin posibilidades de saltear este obstáculo, habría que olvidarse de un nuevo proceso de licitación, tal como prometió Machinandiarena, y proceder a una adjudicación directa y con importantes modificaciones en el plan original.

En este nuevo plano las autoridades portuarias le hicieron una contrapropuesta a Jan de Nul: los 90 millones de pesos solo para que drague el acceso al puerto, la cual fue rechazada.

“No quieren saber nada. Dicen que con esa plata, en el mercado negro no compran ni 11 millones de dólares”, reportó para REVISTA PUERTO un funcionario provincial que sigue al tanto de las negociaciones.

La provincia hasta les habría ofrecido el 30% de la inversión total de contado, antes de iniciar el dragado. “Para ellos los pesos son papelitos de colores”, graficó.

En el Consorcio no quieren patear el tablero. Al menos no por ahora. Piensan que Tettamanti podría presionar a los holandeses para que lleguen a Mar del Plata a quitar la soga que rodea el cuello de toda la actividad vinculada al puerto.

Cerca de Machinandiarena sostienen que Jan De Nul es una de las empresas que recibe obras de dragado adjudicadas con la firma del empresario naval y podría hacer el esfuerzo.

La draga de corte provista por los holandeses no es la única alternativa que se maneja en los despachos oficiales. También se analiza por estas horas superar la emergencia con una draga de succión que sea capaz de recuperar la operatividad total del canal secundario y dejar para fin de año el banco que hizo del principal un recuerdo.

Cualquiera de las dos alternativas tendrían similares propósitos: se constituirían en otro parche para que el puerto marplatense continúe en emergencia. Una solución que ya no sorprende, a la altura de un puerto olvidado.

Roberto Garrone

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