Ciudad, Política

La municipalidad evade su responsabilidad

La decisión política es remendar y desviar la atención de la problemática en su totalidad. Ahora traslada a las empresas la responsabilidad de las bocas de carga y recarga de tarjetas, sin aceptar como comitente que ha fracasado durante años, en la instalación de atención al usuario.

Se buscó como aliada a la UCIP, pero con resultados negativos. Nadie quiere asumir la responsabilidad en el manejo del dinero, a cambio del 1 %. Es como los quiosqueros con los cigarrillos y las tarjetas telefónicas, no hay rentabilidad porque la demagogia del boleto a $ 2,10 va a trabar toda negociación. Además la tarjeta de aproximación es un elemento que debería ser accesible a todos los turistas que llegan a la ciudad, como servicio, mientras tanto sufren los usuarios y los empresarios pierden recaudación que afecta frecuencias y recorridos. Todo en definitiva recaerá en un servicio que se irá deteriorando día a día.

Mientras tanto, Guillermo Iglesias confirmó  que la municipalidad intimó a la UTE El Libertador a dar cumplimiento a lo establecido en el artículo 6 de la Ordenanza 19403, que impone un número de 300 puestos de venta y carga de tarjetas por aproximación.

En ese sentido, la Cédula de Notificación sostiene en un párrafo que hay que “dar cumplimiento a lo dispuesto por la legislación en vigencia. El no cumplimiento de la presente en un plazo inmediato dará lugar a la aplicación de multas de acuerdo a las ordenanzas en vigencia y al pliego de Bases y Condiciones.”

El funcionario agregó también que “por otro lado, estamos trabajando para que haya más puntos de venta y recarga. Tras gestiones que veníamos realizando, las Ferias Comunitarias se convertirán en lugares de comercialización de los plásticos de aproximación”.

“A su vez estamos en permanente dialogo con la UCIP para que colabore con el objetivo de que más comerciantes de la ciudad presten este servicio. El fin de semana habrá en la ciudad 250 puntos de venta y recarga”, dijo.

En referencia a la implementación del sistema de tarjetas por aproximación, Iglesias la evaluó favorablemente. “A partir de octubre del año pasado contamos con un sistema fácil de usar, confiable y sin errores. Tuvimos una etapa de transición entre dos sistemas que terminó este fin de semana, con muy pocos reclamos por parte de los usuarios con respecto a su funcionamiento. Actualmente, tenemos más puntos de venta y recarga que los que hubo históricamente con las tarjetas magnéticas. Habitualmente se contaba con 190: hoy tenemos 225 y llegaremos a los 250 la semana que viene”, aseguró.

“Ambos sistemas convivieron 8 meses, lo que permitió una migración gradual de un sistema a otro. Estos dos meses de preaviso que hubo para que se descargaran las tarjetas magnéticas antes del 15 de julio sirvió para que los usuarios se fueran preparando. Obviamente, que estamos en la semana más fuerte de la transición: es lógico que haya complicaciones y que la gente tenga que enterarse dónde se recarga, porque no siempre donde se cargaba el sistema viejo ahora sigue con el nuevo.”

Por otro lado, respecto de la posibilidad de pasar el saldo de una tarjeta a otra, Iglesias afirmó que “estamos muy encima del trámite para que se haga de forma correcta. Lo que tiene que hacer la empresa es verificar que las tarjetas no hayan sido denunciadas como robadas, perdidas o que no se haya vencido el saldo. En ese sentido, hay que recordar que el saldo vencía a los 180 días de ser cargado”, aclaró.

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