Arte y Cultura, Cine

La infancia como un lugar complejo

Abulia. Los chicos se aburren y deciden dar una vuelta por el barrio.

Alejado de cierta mirada romántica sobre la infancia, el film La hora de la siesta pone a dos hermanitos frente a la crisis que les genera la reciente muerte de su padre. Pero no, no es una película que ahonda en el dolor, sino que utiliza este hecho fortuito y desgraciado a la vez, para reflexionar sobre el fin de la infancia y el paso a la adultez, entre otras “nimiedades”.

La hora de la siesta se verá este martes a las 18:30 y a las 20:30, en el ciclo de Nuevo Cine Argentino del Auditórium (Boulevard Marítimo 2280). Con dirección de Sofía Mora y las actuaciones de Belén Poviña, Elías Maidanik y Francisco Arena, el film vuelve a Mar del Plata luego de presentarse en el último Festival Internacional, donde obtuvo el premio a mejor película en la sección latinoamericana.

En este debut en el largometraje, Mora recurre al blanco y negro y a una duración acotada: 75 minutos. En ese lapso muestra el vínculo de dos hermanos, en un martes 13 agobiante, mientras tratan de incorporar el hecho de que su padre ha muerto. El fin de la infancia, el primer enfrentamiento con la muerte y el ingreso a la pubertad son algunos de los temas que van surgiendo sin subrayados.

La película es climática en un comienzo -la casa está llena de parientes- y luego se abre hacia el exterior -los chicos deciden a dar una vuelta por el barrio-: a partir de entonces, esta recorrida se convierte también en una exploración por cuestiones que exceden a los chicos como la religión, las supersticiones y otras cuestiones de perfil existencial. Sin embargo la directora sabe que se trata de niños y no los hace reflexionar falsamente desde el lugar de adultos. Eso le aporta a La hora de la siesta un toque particular.

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