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Escasa adhesión a la propuesta #ChauCarcel: apenas el 2,6% de los marplatenses han adherido con su firma

8-6-2014 11.6.29 1

El 22 de abril pasado, Emiliano Giri, quien encabezó las pasadas elecciones la lista de candidatos a concejales por el partido Unidos por la Libertad y el Trabajo, obteniendo el 6to lugar entre las 7 listas que participaron, lanzó la propuesta #ChauCarcel, la que tiene por objetivo erradicar la cárcel de Batán.

A pesar de haber obtenido la iniciativa amplia difusión en los medios locales, los que le han dedicado generosos centimetrajes los diarios locales, presencia las páginas web y haber logrado reportajes televisivos y radiales explicando sus fundamentos, más una amplia movida en redes sociales,  días pasado realizó un acto en el cual informó que el resultado hasta el momento de la junta de firmas que lleva adelante logró recolectar 14.000 (menos firmas que votos que obtuvo en 2013: 24.000).

Si bien muchas veces los números de varios dígitos se presentan como conquistas, es pertinente analizar el grado de representatividad que implican, en especial en un tema tan sensible como el que #ChauCarcel aborda.

Analizando el anuncio en cuestión, y tomando como parámetro el padrón electoral de la última elección, tan adversa para el dirigente Giri, que fue de 536.578 electores, las mencionadas 14.000 firmas representan el 2,6% de la población habilitada para votar de Mar del Plata, es decir, el 97,4% de los marplatenses no ha adherido a la propuesta.

Giri sostiene que “La cárcel lamentablemente nos ha generado una problemática de inseguridad, desarrollo urbano y desigualdad muy importante. Está enclavada en el corazón productivo de General Pueyrredon”, pero, si bien en algunas declaraciones propone “la instalación de un centro de formación profesional en reemplazo de la unidad penitenciaria” en ninguna dice qué hacer con quienes purgan allí su pena, o los que, un alto porcentaje, aún siquiera tienen condena.

La propuesta no debe tomarse como una iniciativa más. La estigmatización que contiene, intenta, prejuiciosamente, enfrentar a la sociedad de Mar del Plata con sus pares que hayan errado el camino. Hoy es la población carcelaria la que “ensucia” la ciudad, ¿Mañana que?. ¿Sabe Giri que quienes están ahí son también seres humanos? Esas personas, aisladas hasta tanto puedan reinsertarse en la sociedad, también tiene familia. ¿También hay que castigar a sus allegados llevándose lejos a su ser querido?. Emiliano tiene recursos suficientes si algún miembro de su familia se tuerce en la senda y termina recluido, para ir a visitarlo a otra ciudad. ¿O puede asegurar que nunca le podría pasar?.

La semana pasada el Papa Francisco envió una carta al Juez de la Corte Eugenio Zaffaroni y al Coordinador de la Comisión para la Reforma del Código Penal, Roberto Carlés.

Comparto para finalizar un pasaje de la misiva del Papa:

“El perdón, en efecto, no elimina ni disminuye la exigencia de la rectificación, propia de la justicia, ni prescinde de la necesidad de conversión personal, sino que va más allá, buscando restaurar las relaciones y reintegrar a las personas en la sociedad. Aquí me parece que se halla el gran reto, que entre todos debemos afrontar, para que las medidas que se adopten contra el mal no se contenten con reprimir, disuadir y aislar los que lo causaron, sino que les ayuden a recapacitar, a transitar por las sendas del bien, a ser personas auténticas que lejos de sus miserias se vuelvan ellas mismas misericordiosas. Por eso, la lglesia plantea una justicia que sea humanizadora,genuinamente reconciliadora, una justicia que lleve al delincuente, a través de un camino educativo y de esforzada penitencia, a su rehabilitación y total reinserción en la comunidad”.

“Qué importante y hermoso seria acoger este desafío, para que no cayera en el olvido. Qué bueno que se dieran los pasos necesarios para que el perdón no se quedará únicamente en la esfera privada, sino que alcanzara una verdadera dimensión política e institucional y así crear unas relaciones de convivencia armoniosa. Cuánto bien se obtendría si hubiera un cambio de mentalidad para evitar sufrimientos inútiles, sobre todo entre los más indefensos”.

“Queridos amigos, vayan adelante en este sentido, pues entiendo que aquí radica la diferencia entre una sociedad incluyente y otra excluyente, que no pone en el centro a la persona humana y prescinde de los restos que ya no Ie sirven”.

Rosana Tortosa

 

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