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En Plaza Mitre se roban hasta los perros

El intendente Gustavo Pulti ha decidido meter como cuña en la población al doctor César Ventimiglia, un burócrata de raíces en el Partido Comunista. Lo cual no tiene nada de malo y es una decisión que Pulti medirá a la hora de medir su gestión. Ventimiglia ha hilvanado una serie de desaciertos, acumulando fracaso tras fracaso, no ha cumplido ningún objetivo, salvo filtrar la atención directa de Ariel Ciano antes, y ahora de Marcelo Artime, ambos con más penas que gloria en la Secretaría de Gobierno, dicho sea de paso.

Ventimiglia se estima percibe alrededor de $ 20.000.- mensuales por “su tarea”, sin que nadie le pida seriamente una rendición de cuentas, así a Pulti le sirve. “Anota todo en un cuaderno, pero no resuelve nada”, afirman quienes siguen muy de cerca su papel coordinador del Plan Integral de Seguridad Ciudadana.

Dijo Ventimiglia si no arreglo esto en tres meses renuncio. Ya lleva dos años en el cargo, y ahora se acostumbró a los que toman al Estado como a Luperca, la loba que amamantó a Rómulo y Remo. No es en vano recordar que quien banca a Ventimiglia son los contribuyentes marplatenses, que todos los días deben hacer una manifestación pública reclamando seguridad. Seguramente tampoco habrá sido suficiente que más de 10.000 personas se hayan manifestado públicamente, llevando como estandarte (entre otros reclamos) el de mayor seguridad.

A nuestra redacción llegó el siguiente relato, que viene a la cuestión porque Ventimiglia se ha reunido en infinidad de ocasiones, con vecinos de la Plaza Mitre.

“Les cuento lo que me ocurrió hace media hora, MdP, esquina S. Luis y Brown, y para que tomen precauciones, recaudos, si es que existen: caminaba con Anita (mi perra), siempre con pretal y correa. Dos muchachos se acercan, uno de ellos la alza, elogiándola…. Yo solo sostenía la correa, pero Ani en otros brazos. El segundo pibe me dice: ” largame plata, celular, lo que tengás, o te bato al perro”.

” No me dejó meter la mano en mi bolsillo, le indiqué, y llorando, que en el izquierdo había dinero. Y se llevó $120. A Ani la bajó bruscamente, y los dos dispararon por plaza Mitre. En la confiteria “El Cóndor”, frente al lugar en que ocurrió, hay seguridad privada: no vio nada, nadie vio. Poco movimiento es cierto. Pero me pregunto, será habitual con los perritos “carne de cañón”, que llevan a las plazas? En mi caso no la cruzo porque no es espacio para animales, como tampoco las playas.

Solo caminábamos circunstancialmente por la zona. Muchos son mis interrogantes ahora: será un modus operandi? Es casualidad? No sé, gran desconcierto, gran angustia, miro a mi Ani y no creo que esté conmigo en casa.

Cuidado, por favor, con nuestros animalitos, que no sean también rehenes. Solo eso recomiendo; cuidado, si es que se puede: al menos que nadie “alce” a nuestros perritos por más “hermosos” que sean….”

 

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