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En Mar del Plata rezarán por Benedicto XVI y el nuevo Papa

El próximo 28 de febrero a las 20horas de Roma, – las 16 horas en Argentina- se hará efectiva la renuncia del Papa Benedicto XVI. Desde ese momento, la sede estará vacante y serán horas de expectativas hasta que el nuevo sucesor de los apóstoles sea elegido. En todo el mundo, como lo ha pedido Benedicto XVI, se han organizado cadenas de oración y se realizan misas con la intención de orar por el actual y por el nuevo Sumo Pontífice. En Mar del Plata, el Obispo diocesano presidirá una misa a las 19 en la Iglesia Catedral en la que participará todo el clero marplatense y se espera cientos de fieles se unan en esta iniciativa.

 

“Esta es una semana especial en la Iglesia dentro de este clima de expectativa, por la renuncia del Papa Benedicto XVI y por el tiempo que se abre hasta que sea elegido el nuevo papa. El jueves 28 a las 19 daremos gracias a Dios por la riqueza que este Papa nos ha dado con su magisterio, su sabiduría, sus orientaciones, su capacidad de discernimiento espiritual e intelectual de este tiempo y que quedará en el tesoro de la Iglesia. Damos gracias a Dios y pedimos por él como nos ha solicitado. Y junto a él nos uniremos en la oración por la elección del próximo Pontífice; sabemos que la Iglesia cuenta con la asistencia prometida por Cristo, del Espíritu Santo, pero eso requiere de una colaboración humana por eso rezamos, para que se de esa disponibilidad en los corazones”, expresó Monseñor Marino.

 

La misa que se realizará el jueves por la tarde en el templo mayor de la ciudad, tendrá un carácter particular, ya que durante la plegaria eucarística no se podrá nombrar a Benedicto XVI como Papa, dado que en ese momento ya se habrá hecho efectiva la renuncia del actual sucesor de Pedro.

 

“En las parroquias de la ciudad, he pedido que se haga la mayor convocatoria posible a los fieles para que participen en esta eucaristía, esto nos hace bien a todos, es sentir la comunión eclesial, la catolicidad. Juntos  y unidos para agradecer a Dios por este don que fue la presencia de Benedicto XVI y pidiendo por quien será el que lo suceda. Nosotros nos ubicamos con mentalidad de creyentes y por tanto para nosotros el Papa, es siempre el sucesor de Pedro y el vicario de Cristo, así lo miramos con ojos de fe” concluyó el Obispo de Mar del Plata.

 

La renuncia de Benedicto XVI

 

El pasado 11 de febrero, se dio a conocer a nivel mundial la renuncia de Su Santidad, Benedicto XVI. “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”, inició diciendo el Sumo Pontífice.

 

“Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”, explicó en su renuncia, sorprendiendo al mundo por la humildad de sus palabras, y reconocimiento de sus limitaciones.

 

Finalmente detalló, “por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria”.

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