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En Corpus Christi, el obispo pidió a los fieles una activa caridad y el compromiso de la misión permanente

Corpus Christi_2014_monseñor Marino

Esta tarde, el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino presidió la celebración de Corpus Christi que se desarrolló en la Iglesia Catedral y luego, como es tradición, la procesión por las calles del centro. El templo estuvo colmado de fieles, decenas de sacerdotes concelebraron la misa, se hicieron presentes autoridades civiles, de las fuerzas armadas de la ciudad y abanderados de colegios católicos.

“La solemnidad del Corpus Christi nos reúne como Iglesia diocesana en torno al sacramento de nuestra unidad. La eucaristía es, en efecto, el sacramento admirable de nuestra comunión con Cristo y entre nosotros. Si no queremos sucumbir ante las tentaciones del camino, debemos alimentarnos con frecuencia con este pan. Con él se nos abrirán los ojos para descubrir otras formas de presencia del Señor en la vida cotidiana. Con él recibimos en mayor abundancia la gracia del Espíritu Santo que nos renueva y nos purifica la vista para interpretar las circunstancias de la vida y de la historia de los hombres como caminos de la providencia que todo lo conduce para nuestro bien. Así nos volveremos capaces de sobrellevar pruebas y de evitar engaños” inició diciendo en su homilía, monseñor Marino.

Más adelante, el prelado manifestó que la eucaristía es también impulso para el testimonio misionero e hizo un fuerte llamado a la caridad concreta con los más pobres. “Es mi deseo como obispo que nuestra diócesis de Mar del Plata muestre más y más su fidelidad al Señor mediante el testimonio de una activa caridad y el compromiso de la misión permanente. Quiero agradecer a las diversas instituciones dedicadas a la acción caritativa de la Iglesia por su valioso testimonio, y al mismo tiempo deseo alentar a sus miembros a no dejar enfriar el entusiasmo por servir a Cristo en los más humildes de nuestros hermanos. La eucaristía es el sacramento del amor extremo de Cristo, que nos ha obligado a cambiar los criterios de dominio que suelen regir nuestras relaciones humanas, por el servicio a los demás. Él nos dio el ejemplo en la última cena, abajándose para lavar los pies a sus discípulos”, consideró Marino.

“Se trate de la ‘noche de la caridad’ o de la asistencia a la mujer en riesgo de abortar; del trabajo en la cárcel o de los programas de promoción social; de la ayuda a los que padecen adicciones o a los que carecen de todo, en esta sociedad de contrastes entre el confort y la indigencia; bajo el nombre de Cáritas o de otras instituciones cuya lista sería extensa. El amor traducido en obras hacia el hermano necesitado da a conocer que somos discípulos del Maestro y es el criterio para medir la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas. A todos recuerdo estas palabras del Papa Francisco: De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad. Una Iglesia que vive a fondo de la Eucaristía, necesariamente se vuelve misionera”, destacó el obispo.

Luego de la distribución de la comunión, todos los fieles, se encolumnaron detrás del Santísimo Sacramento que fue llevado en andas por sacerdotes. Lo escoltaban los pequeños “niños adoradores de Jesús”, y los monaguillos de las distintas comunidades de la ciudad. “Realizaremos la procesión como testimonio de nuestra fe en la eucaristía”, manifestó el presbítero Gabriel Mestre, explicando a los presentes. Las parroquias y movimientos llevaron pancartas identificatorias y la animación estuvo a cargo de un coro formado por jóvenes. La procesión se realizó por las calles Mitre, siguiendo por Rivadavia hasta Catamarca y retomó por San Martín hasta llegar a la explanada de la Catedral.

El obispo de Mar del Plata, en las puertas del templo realizó la bendición con el Santísimo Sacramento. Al finalizar agradeció a las autoridades presentes, a los abanderados, a los monaguillos y a los niños adoradores. “A la Virgen le encomendamos nuestras intenciones, y las de toda nuestra diócesis”, concluyó.

Oficina de Prensa Obispado de Mar del Plata

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