Arte y Cultura, Música

El Teatro Colón se llenará de conejos

El próximo jueves pasará algo singular en el Teatro Colón: no sólo porque Luzparís estará presentando su disco Tierra de conejos, sino además porque significará la apertura de un espacio que últimamente no le da mucho lugar al rock. Así las cosas, esta presentación marca un quiebre que, esperemos, sea el inicio de un ciclo que se repita y le haga lugar a otras expresiones.

Editado de forma independiente bajo su propio sello Desde el mar, Tierra de conejos es un disco especial en la carrera del grupo: tras muchos años de trabajar su sonido, llegan aquí a un estadio en el que parecen hallar su propia identidad musical. Alejados de las canciones, se la juegan por lo instrumental. Y les salió bien.

El disco fue realizado entre octubre de 2008 y mayo de 2009, con la producción artística de Adrián Valenzuela -de Altocamet-, y de los propios integrantes de Luzparís. Fue grabado en diferentes estudios de la ciudad y la costa atlántica y fue masterizado en la ciudad de Buenos Aires por Eduardo Bergallo.

Diego Montoya (guitarra, samplers, teclados), Hernán Légora (guitarra), Rubén Montoya (guitarra, violín), Franco Niella (bajo) y Matías González (batería) se estarán presentando entonces el jueves a las 21:30 en el Teatro Colón (Yrigoyen 1665). Allí darán lugar a las composiciones del último material, señalado por la crítica especializada como uno de los mejores del año. Y no sólo del rock local.

La apertura del Colón no deja de ser simbólica: el rock estaba necesitando que este espacio oficial le hiciera un lugar. Presentar un disco allí, ofrece además la posibilidad de contar con un escenario inmejorable, donde el trabajo obsesivo sobre el sonido de una banda como Luzparis encuentra condiciones inmejorables.

Por eso, este recital es mucho más que la presentación de un muy buen material a cargo de una muy buena banda, sino que además significa una posibilidad que hasta ahora el rock local no había barajado. Porque está bueno que haya tango, sinfónica y zarzuela. Y la música joven necesitaba su espacio: un show que no deja de tener un costado político.

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