Jorge Elias Gomez, Opinión

El Papa enseña a la FIFA

 

El máximo ente del Futbol y el Papa Francisco
El máximo ente del Futbol y el Papa Francisco

Francisco en 6 meses provocó transformaciones que la Iglesia Católica no produjo en 6 siglos por lo menos. Celibato, divorciados, gays, se metieron en la agenda hermética de la religión católica. La FIFA no se deja penetrar y atrasa. El sumo pontífice se ha animado a tirar del mantel, aunque caiga lo que está sobre la mesa.

El futbol, además de la pasión, el sentimiento, el desborde, las descargas emocionales, los barras brava, ¿cuánto pueden durar? Ya existe una decepción, defraudación y descontento indisimulable. Es producto de los arbitrajes y la falta de aggiornamiento de la FIFA, de no permitir la introducción de la tecnología. Ya se hizo en el automovilismo, en el básquet y en el tenis. Ya lo del referee bombero debe quedar para la historia.

La conservadora actitud de la FIFA, hace que atrase el futbol,  rompe las equivalencias y se invade la aplicación de la justicia. No se puede medir más a ojo, con discrecionalidad. El hombre ha sido superado por la máquina  a lo largo de la historia, y este no es un caso más, ya que se trata del deporte que concita el interés de más aficionados en todo el mundo. Hay que ser concreto, no se puede extrae jugo de un ladrillo.

Décadas atrás había que esperar al día siguiente para ver en un diario impreso un gol, un foul dentro o fuera del área, una mano, la superación de la pelota en la línea del gol. La foto en blanco y negro, en color después, no despejaban las dudas al contrario, contribuían a la discusión, algunas sostenidas a través de los años. Había que esperar horas y en algunos casos días,  los diarios y las revistas,  eran un elemento más en las acaloradas discusiones.

Ahora la televisión deja al desnudo que los árbitros cobran mal. Además de dirigir mal, cobran mal y son horribles a la hora de tener criterios comunes, tienen discrecionalidad para pitar en casos puntuales. Pero si no tienen criterio, como pueden medir con discreción casos puntuales. Siempre fueron malos los árbitros, pero ahora son escrachados por la televisión y van a quedar cada vez más expuestos, por una lógica consecuencia, el razonable paso del tiempo. El ojo humano, la reacción en fracción de segundos, la duda, el cuarto hombre, los intercomunicadores, ya fueron.

En el caso de las manos se debe acabar la discusión. Estos hombres de negro, lo que no brindan es justamente ecuanimidad. Lo de Guillermo Marconi defendiendo a sus pares es patético, impresentable, es poco serio, es Pierri defendiendo a Mangeri.

Si no existe una apertura tecnológica urgente, la propia FIFA seguirá matando el futbol. Porque no son confiables, no son seguros, no generan confianza, y lamentablemente, lo que es peor se meten en el bolsillo de la gente, de los jugadores, de los técnicos, de los dirigentes de todos, porque con sus fallos dejan en evidencia la injusticia, ya que son sorprendidos de manera flagrante.

Si el Papa enseña a la FIFA. La FIFA tiene que aprender.

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