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El Obispo rezó en la Gruta con los trabajadores del Puerto

En un clima de oración, cientos de trabajadores de la pesca se congregaron en la Gruta de Lourdes para rezar por el conflicto que ayer culminó pero que durante cuatro meses dejó a muchas familias en una situación muy complicada. El Obispo de Mar del Plata recibió en la gruta a los trabajadores que marcharon desde la zona de los silos frente a la manzana de los circos, allí rezaron todos juntos, los bendijo y escuchó personalmente a todos los que luego del acto religioso se acercaron a contarle como vivieron este angustioso tiempo.

“Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, los miembros de la gran familia portuaria vienen hoy en peregrinación hasta este lugar entrañable: la Gruta de Lourdes. Lugar querido y emblemático de nuestra ciudad, vinculado al puerto y a su gente. Aquí recibes, Madre, a cuantos se acercan con un corazón sencillo para pedir por sus necesidades espirituales y materiales, con el alma llena de fe en el poder de tu intercesión misericordiosa ante tu Hijo Jesús” inició su oración el Obispo.

“Hoy queremos dar gracias por este inicio de solución a la grave crisis de la actividad pesquera. Necesitamos que haya paz y concordia, trabajo que ennoblece y nos perfecciona, pan ganado con honestidad y alegría legítima de una vida sana y laboriosa. Hoy venimos a implorar la gracia de soluciones estables para los problemas del puerto. Todos, sin distinción, necesitamos vivir en concordia y armonía: el trabajo nos dignifica y el pan no debe faltar en la mesa de nadie” enfatizó el pastor de la Iglesia Católica.

Y en su oración, también pidió a la Virgen María, por el bien común, el diálogo fraterno, la paz; pilares que Monseñor Marino ha remarcado en cada intervención que le han solicitado durante estos meses de conflicto. “Enséñanos la sabiduría del diálogo y la voluntad de buscar soluciones justas, sin cansarnos. Ayúdanos a tener una mirada amplia y generosa del problema en su conjunto. Danos a entender que si somos hijos de un mismo Padre debemos ser hermanos entre nosotros. Que los legítimos intereses de unos tengan en cuenta el bien común de todos. Que los justos reclamos no se conviertan en ofensa ni agresión. Reina de la paz y auxilio de los cristianos, Madre de misericordia y esperanza nuestra, gracias por escucharnos, gracias por tu corazón de Madre. Amén”.

Muchos de los presentes estaban vestidos con una remera que decía “Trabajo y Paz” esa fue la consigna de esta marcha, y el espíritu reinante. A pesar del reciente levantamiento del paro en el Puerto, todavía persiste el sufrimiento vivido durante estos cuatro meses. Ese fue el motivo por el que se desarrolló esta actividad religiosa. Monseñor Antonio Marino, como pastor de toda la ciudad, rezó con ellos, y luego al finalizar pudo saludar a todos los que se acercaron, y asimismo escucharlos, y brindar una palabra de aliento.

 

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