Ciudad, Información General

“El Municipio debe controlar a las distribuidoras”

Frente a las bajas temperaturas, los reclamos de los vecinos de los barrios más periféricos de la ciudad se multiplicaron. Allí el gas natural no llega o directamente no pueden afrontar el costo de la instalación. Cientas de familias marplatenses cocinan, se calefaccionan y se asean con garrafas. El gobierno nacional acordó el precio en 16 pesos, pero los vecinos aseguran que escasean y las que pueden conseguir llegan a triplicar su costo.

Al respecto, Viviana Roca, ex concejal del Frente Nacional y Popular y referente de la Agrupación Construcción Colectiva por la Justicia Social, planteó que “una vez más, los sectores más desprotegidos de la ciudad se ven perjudicados. Se torna imprescindible que el Municipio actúe y controle a las empresas distribuidoras. Hace poco salió a la luz –a partir de un conflicto gremial- que una firma que concentra más del 40 por ciento del mercado apaña la reventa de garrafas y fomenta el trabajo en negro”. Es que según denunciaron los trabajadores, se estarían vendiendo garrafas a personas que, con su camión particular, sin habilitación alguna, las cargan y las revenden en los barrios a 25, 30 o hasta 45 pesos.

Este viernes un grupo de vecinos del sur de la ciudad se movilizó pidiendo que se cumpla la ley de abastecimiento y reclamando controles al Municipio. La realidad marca que los altos costos, si es que se consiguen las garrafas, se tornan insostenibles para la economía familiar. Se dijo que cada cinco días se utilizan dos garrafas: una de ellas en la cocina y la otra para calefaccionar las habitaciones.

Desde la Agrupación Construcción Colectiva manifestaron su adhesión al pronunciamiento de distintas organizaciones peronistas (MPR, JP Descamisados, Instituto de Planificación Federal, Agrupación John William Cooke entre otras), que remarcaron: “Esta realidad renueva  nuestra convicción acerca de la necesidad de profundizar la recuperación de los recursos energéticos y de la imperiosa necesidad de regular el mercado para que los recursos naturales estén al servicio de todos y todas”.

El faltante de garrafas –marcado por un aumento de consumo y una merma o estancamiento en el abastecimiento- lo sufren los sectores más desprotegidos. Las denuncias por los altos costos se suman a las quejas por no tener gas ni para cocinar, por el impedimento de que los chicos tomen una leche caliente antes de salir a la escuela o por las gripes que se multiplican con las bajas temperaturas. “Es necesario que el intendente Gustavo Pulti tome contacto con esta realidad y actúe”, exigió Roca.

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