Arte y Cultura, Teatro

El humorista que los parió

El Perro. Desde la gráfica, Posca coloca a El Perro como eje del espectáculo.
El Perro. Desde la gráfica, Posca coloca a El Perro como eje del espectáculo.

Alguna vez tituló uno de sus espectáculos como El Perro que los parió, en homenaje a su personaje más representativo: El Perro. Pero lo mismo se podría decir del propio Favio Posca: una máquina de crear personajes o, mejor dicho, de parirlos. Al igual que una madre, conoce cada recoveco de ese ser que tiene ahí enfrente, pero además sabe dónde pegar, dónde le duele. Personajes entre hedonistas y torturados, Posca estrena espectáculo.

Al bad taim gud feis es el nombre del espectáculo que traerá esta temporada y que debutará este viernes a las 23:30 en el Radio City (San Luis 1750), luego se podrá ver todos los viernes y sábados. Ese inglés por fonética, con algo castellano no reconocido es más que un mero nombre distintivo, es una forma de, claro que sí, jugar con las formas, como le gusta al humorista.

Posca no sólo construye la escena a partir de su cuerpo, porque lo que se ve sobre el escenario es su magnética calidad para cambiar de criatura, sino además porque sus personajes son puro físico. Tanto compacto de carne y huesos, como físico al expresarse desde un lenguaje: la forma de hablar, tanto el registro como los modismos que utilizan, conforman a las criaturas de Posca.

Su arte puede prestarse para la confusión: muchos irán a verlo sólo porque dice malas palabras. Dice muchas, de esas consideradas feas y poco agradables. Ahora ¿son malas palabras cuando el actor las utiliza de manera tan correcta? Porque sus espectáculos no son meras maratones de puteadas, sino imaginativas formas del lenguaje que no sólo son creativas, sino que además conocen de mundos, de guetos, de estéticas. La lengua es concepto.

Entonces Al bad taim gud feis es la nueva propuesta del humorista marplatense, pero de reconocimiento nacional. Una nueva idea que buceará por territorios que parecen pornografía, excesos, apologías, perversiones sexuales, pero no son más que postales de un mundo que está ahí, en la sombra, y se revela sobre el escenario, trastocado en arte.

Un comentario

  1. Este tipo es un invento, sólo sabe putear y hablar de la cocaína y así se piensan que es un “transgresor”.

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