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El futbol argentino, de hecho, está intervenido políticamente

Abal Medina, Sergio Berni, Ricardo Echegaray, jefe de gabinete de ministros, secretario de Seguridad y titular ejecutivo de la AFIP, respectivamente tienen la llave y manejan la caja. Esta conclusión es absoluta. La AFA eligió ser socia del Estado a partir de Futbol Para todos. La sociedad se fue ampliando, por ejemplo, cuando River Plate le dio prestigio a la B. El monopolio estatal a merced de la propaganda de gobierno.

San_Lorenzo_08_Tribuna_VisitanteEsos hombres de gobierno, no toman medidas sin que haya un rédito político oficial, a siete días de las PASO. Es uno de los peores momentos históricos de la AFA, aunque sus dirigentes lo disimulan. Sin recursos, atada a los clubes exhaustos, que sin dinero, no tienen oportunidad de recuperarse. Se han metido en la caja, en los borderaux, con los socios, con la asistencia, con los horarios, con los operativos de seguridad, con las divisas y con el tipo de cambio, con las declaraciones juradas, con las nacionalizaciones, etc.

Esto es una continuidad lisa y llana del Vamos por Todo, que no excluye a la Asociación del Futbol Argentino. Es una maniobra de estrangulamiento, en la que hay que atar cabos para comprenderla. Ningún dirigente saldrá a decirlo o denunciarlo, preferirán el ostracismo, a riesgo de proteger su bien, en muchos casos el de su propio club. Como no hubo escrúpulos para usar a Francisco, hay que pensar también que lo harán con Don Julio. A alguien habrá que echarle la culpa, porque la cual el futbol se pare. Será otra cuestión de oportunidad. La violencia en los estadios con o sin público visitante, es la misma violencia que está instalada en la sociedad, que nos ha llevado a la naturalización de la muerte pero en ocasión de homicidios, como nunca se han vivido.

Metieron mano en el INDEC y se llevaron puesta la inflación. No les fue mejor con el trigo y sus derivados que llevó el pan a $ 20.00. En el mercado cambiario, el bleu llegó a los $ 10.- Gestionan los servicios ferroviarios, con los resultados conocidos. En la cuestión ganadera, Argentina perdió el liderazgo en exportación de carne vacuna. El asado, como otros alimentos, se ha convertido en artículo de lujo. La desocupación, los índices de pobreza e indigencia, crecen todos los meses. Cada punto de inflación que se esconde, equivale a 100.000 nuevos pobres en el país. Internacionalmente, hay una desconfianza generalizada de muchos países, destacándose entre ellos, Brasil, Chile y Uruguay. Las reservas en el Banco Central a este ritmo, llegarán a diciembre de 2015 (cuando termine este mandato presidencial) a U$S 7.000.000.000.-, cantidad similar a la que la dictadura militar dejó en 1983 al ex presidente Raúl Alfonsín. La intervención en el manejo de la energía nos convirtió en importadores, consumimos miles de millones de dólares por año. Hay récords de salida de argentinos del país, a pesar del cepo cambiario, la balanza de turismo ha pasado a ser negativa. Esta es sólo una somera síntesis que refleja indicadores, con los cuales coinciden un enorme porcentaje de especialistas económicos.

¿A quién le interesa tener un socio así? Por supuesto, que estamos hablando del gobierno nacional, que ha confundido el rol de Estado en beneficio político propio.

La AFA eligió adherir a este socio poderoso, incómodo y autoritario. No duda en echarle los galgos a quienes piensen distinto, a magistrados identificados con la justicia independiente, a medios de comunicación, a adversarios políticos. La AFIP es un instrumento que juega en este partido. Las organizaciones de seguridad deportiva también. Sergio Berni, aparece en la sede de la AFA en calle Viamonte, bajando línea para modificar escenarios, horarios y fechas de partidos.

Parece demasiado, pero es así. Sólo un mínimo de contacto entre hinchadas que se cruzan, aún cuando sus equipos no se enfrenten entre sí, es motivo para jugar un viernes, sábado, domingo o lunes. Con hinchas visitantes, sin ellos. Con socios únicamente en tribunas locales. De horario nocturno a diurno, según sea el riesgo que se mide a través de inteligencia de organismos de seguridad. A este grado de extrema complejidad se ha llegado con el futbol.

Pero no es todo. Así como el gobierno se mete en el bolsillo de todos los argentinos, de una u otra manera, lo está haciendo con los clubes de futbol. La población en general se está empobreciendo. Hay sectores que llegan a la pauperización. Los clubes no escaparán a esta naturalización de sus estados económicos y financieros. Nadie va a zafar, no escaparán a una mala praxis, que tiene idéntico origen, ya no es casualidad sino causalidad. Cuanto  más se tarde en admitir, en aceptar, que son muchos millones de argentinos que somos arrastrados, las consecuencias se volverán más imprevisibles. Se trata de un acto doloso, sólo sostenido desde una razonabilidad política equivocada, que no repara en los daños que causa.

Las transferencias de jugadores merecen el tratamiento de una ingeniería financiera y de una arquitectura judicial. El uso del poder no reconoce reglas, el abuso es discrecional. La palabra inversión es un término prohibido en la Argentina. ¿Cómo hacen los clubes para concretar transferencias y operaciones? Es un dilema inédito en la conducción de las instituciones. Cuando más alta sea la vara de la categoría del jugador, más serios serán los riesgos.

No es justo que se tomen medidas que perjudican económicamente a los clubes. Los desfinancian, los obligan a endeudarse. La AFIP se convierte en una especie de tótem. ¿Pero alguien mensura cuál es la dimensión del perjuicio? Es insoportable la presión. Pero la AFA está cautiva. El Futbol para Todos es el instrumento. El dinero que el futbol genera a través de la televisación, tiene un parásito que le chupa la sangre. Esta es la verdadera cuestión de fondo.

¿Cuál es la capacidad de maniobra de Don Julio? Ninguna, porque el régimen es el sometimiento, no tiene margen. La cintura política del jefe de la AFA y subjefe de la FIFA, distará del peor Garrincha. El “vamos por todo” incluye al futbol y el que no lo entienda, lamentablemente, se quedará en el camino.

Ya ponen el precio, lo programan, lo hacen competir con espacios en canales abiertos, aumentan la deuda, condicionan el producto y condenan a la mayor pasión de los argentinos, su mayor sentimiento popular. El modelo no cierra. No vale la pena correr, por un dólar, un euro, cerrar un préstamo y/o cobrar un derecho de formación deportiva. Hay un gobierno que dispuso cambiar las reglas del juego, sin que esto signifique justificar una evasión. Pero tampoco es posible justificar un Boudou, un Echegaray, un Schoklender, un Jaime, a Lázaro Baez y sentenciar a los demás, a la ruina de los caprichos políticos a cualquier precio. A tal punto que puso en peligro al futbol, algo imprevisible.

Jorge Elías Gómez

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