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¿El “Affaire” del área de licencias de conducir inducirá a investigar otras áreas municipales?

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La primera sesión ordinaria del Concejo Deliberante estuvo condicionada por la repercusión mediática del desbaratamiento de uno de los non santos micro emprendimientos municipales, en este caso especializado en el otorgamiento de licencias de conducir truchas,  que dio lugar a la detención de 17 agentes, incluyendo al Jefe del área, Juan Carlos Belmonte, quien había sido exonerado por la última administración radical, y reincorporado a mediados de 2008 por el intendente Pulti, para que, según las lenguas viperinas, este avezado “zorro” si hiciese cargo, nuevamente, del cuidado del “gallinero”.
El presidente de la bancada radical, Nicolás Maiorano, arrellanado en su banca,  se restregaba las manos mientras repasaba mentalmente la cuestión previa que sobre este asunto plantearía no bien iniciada la sesión, sin embargo, le ganaría de mano la edil oficialista Claudia Rodríguez, quien se adelantó planteando una cuestión de privilegio para “embarrar la cancha”.
“El bloque de Acción Marplatense quiere plantear una cuestión de privilegio por una situación de funcionamiento del Concejo Deliberante, porque creemos que hay una irregularidad”, comenzó a gatillar la ex campeona mundial de Patín.
“A futuro puede ser de una gravedad institucional, que ponga en riesgo la legitimidad de las decisiones que pueda tomar este Concejo, por una cuestión que hemos advertido en el devenir del funcionamiento. Aclaramos que no estamos cuestionando a ninguna persona sino al cargo de Subsecretario Administrativo, que cabe recordar que es una figura que estaba vigente hace unos años atrás, que siempre fue ocupada por personal de planta, después con otras presidencias quedó vacante, y que fue excluida en virtud de la última modificación del Reglamento Interno del Cuerpo, que estuvo en debate durante más de un año, y fue aprobada por unanimidad, de modo que como ya no figura ese cargo de Subsecretario no tiene misión ni funciones, y eso creemos que pone en riesgo el normal funcionamiento del Concejo Deliberante”.
Maiorano, con el ánimo caldeado y la morada torva, esperaba su turno, mientras la concejal Rodríguez seguía al pie de la letra el guion, con el que el oficialismo intentaba desdibujar el asunto de la banda de los 17 agentes municipales, liderada por el funcionario que habían reincorporado.
Echando más leña al fuego, la edil de Acción Marplatense, citó el considerando de un pedido de informes en el que la Presidenta del Cuerpo, Vilma Baragiola,  decía, en el año 2010,  que “la planta de funcionarios políticos no puede ser tomada en ningún caso como mecanismo de premios por pertenencia partidarias o amiguismos en el poder de turno. Por el contrario, la responsabilidad de la gestión de la cosa pública nos impone la obligación de administrar una ciudad, imponiendo misiones y funciones claras y concretas” que es lo que no vemos en este cargo. Entiendo que estamos ante un hecho institucional que nos puede acarrear cuestiones de anomalía”.
Al hacer uso de la palabra, el presidente del bloque de concejales de la UCR, dijo, con grandilocuencia, que no dejaba de “asombrarme la facilidad que tiene un ser humano para determinar la voluntad de otro. Rompe los límites del libre albedrio, de la lucha de la Humanidad, del deber ser, y de un montón de cuestiones. Lo recuerdo al Intendente Municipal, en la playasesca sesión preparatoria, cuando entra a la Presidencia del Concejo Deliberante y le da tres abrazos al Subsecretario de este Concejo (en alusión a Norberto Pérez, que, además, de haber sido concejal, también fue Subsecretario de Medio Ambiente, durante la gestión radical de Aprile) y le dice cuántas veces yo hubiese querido tenerte en mi gestión, ese mismo abrazo, seguramente, es el artífice de determinadas cuestiones que  ahora explaya la concejal preopinante.
“Pero no quiero hablar de esa cuestión de privilegio, yo iba a pedir un cuarto intermedio porque este Concejo Deliberante no puede estar ajeno a lo que paso ayer (es decir la detención de la banda de los 17 ), porque este Concejo tiene que tomar cartas en el asunto, por eso propongo que pasemos a un cuarto intermedio para que los presidentes de bloque, en la Comisión de Labor Deliberativa resuelvan esto, y hoy mismo se apruebe la conformación de una Comisión de Seguimiento de lo que está sucediendo en esta Municipalidad para enviar un mensaje claro a la sociedad de que nosotros queremos llegar hasta las últimas consecuencias”.
Formulada la moción, le devolvió las atenciones a la concejal Rodríguez, diciéndole que “su referente político la tiene como enchastradora, para mandarse y ensuciar gente, si queremos empezar a hablar de moral miremos para adentro, y empecemos a ver la cantidad de nombramientos y familiares que hay en esta planta municipal, y empecemos a ver en qué fecha arrancaron”, advirtiendo  que “hasta ahora, muchas veces hablan porque del otro lado se respeta, pero un día ese respeto se va a terminar. Yo pensé que cuando dijo que iba a hablar de nombramiento, iba a hablar del nombramiento de Belmonte, de la mano de este intendente municipal, en el decreto registrado bajo el número 1403, yo pensé que iba a hablar de esa asociación ilícita, que es lo que hoy les interesa a los marplatenses, porque no me cruce con ningún marplatense  preocupado por el cargo de Subsecretario de Concejo Deliberante.
“Están hablando de un Subsecretario cuando pusieron seis directores en la Secretaria de Seguridad, que me encantaría que me vengan a tapar la boca los seis; los conozco, sé que son buenas personas,  pero me gustaría ver el curriculum  de cada uno de ellos, para ver que son, licenciados en seguridad  o en qué son  , o sí son licenciados en la coherencia con su jefe político y nada más , y con eso basta para ocupar un cargo. Entonces, los que vienen a hablar tanto de moral ¡que antes se coman un kilo de jabón!”.
Con la pista enjabonada, Claudia Rodríguez intentó mantener el equilibrio y aclarar que “me parece  que nunca puse en tela de juicio la moral ni la ética de nadie” y que “la cuestión de privilegio tenía que ver con el funcionamiento del Concejo Deliberante, y como estamos en la apertura, hoy tenemos las primera  sesión ordinaria,  me parecía que era el momento que lo tenía que hacer. No me tengo que lavar la boca con jabón ni nada de eso; estaba planteando una situación que a mi criterio, y del bloque de Acción Marplatense, hoy se está ocupando un cargo que no existe”, y añadió la frutilla del postre: “recibo de algunos miembros del Bloque Radical hostigamiento permanente hacia mi persona y amenazas”.
Sus pares masculinos de bancada, Ariel Ciano y Héctor Rosso intervinieron, sucesiva y vanamente, como caballeros que intentan socorrer a una dama, que parecía hundirse en arenas movedizas, cada vez que pronunciaba palabra.
El jefe de la bancada oficialista la justificó diciendo que “lo que está planteando la concejal Rodríguez es una cuestión reglamentaria, que puede generar algún inconveniente en una circunstancia no prevista”; en tanto Rosso, desempolvando un libro de Derecho Constitucional, adujó que “jamás salió la concejal Rodríguez a hacer una referencia personal de quien ocupa la Subsecretaría sino que mostró una situación que puede darse de que alguien, por determinado legítimo derecho que tenga o por cualquier interés colectivo que haya, plantee la nulidad de algún tipo de ordenanza o resolución que sacó ese Concejo Deliberante, porque ha habido alguna intervención de alguna figura inexistente, que ha desaparecido de su estructura, y eso sí podría ser un problema que tiene una seriedad institucional que no se puede soslayar . No me parece que sea un dato menor”.
Sin embargo, al bloque de la UCR lo que no le había parecido un dato menor, fue que la edil oficialista los haya acusado de haberla amenazado.
“Si ha sido amenazada por alguien del bloque radical, la conmino a hacer la denuncia, a que aclare quién la ha amenazado del bloque radical, de ninguna manera vamos a dejar pasar este tipo de  cuestiones que se dicen para enlodarnos”, apremió el concejal radical Mario Rodríguez.
Por su parte, su par Cristina Coria sostuvo que “el camino que está eligiendo el bloque oficialista es un camino de alto nivel de confrontación. Permanentemente,  están tirando palabras rimbombantes como si fueran palabras mínimas”, sugiriendo que se estaba tendiendo una cortina de humo, a raíz de que  quien había sido sindicado como el cabecilla de la banda de los 17 “fue alguien nombrado, específicamente, por esta gestión para que se hiciese cargo de esa dependencia, a sabiendas de su paso anterior por la misma; hay que ir al fondo de esta cuestión”.
Finalmente, los jefes de las  otras bancadas decidieron intervenir, coincidiendo en que se cerrase la lista de oradores y se pasase a un cuarto intermedio, dando lugar a la reunión de la Comisión de Labor Deliberativa, donde los presidentes de bloque acordaron un proyecto de decreto, que luego el Plenario aprobaría, sobre tablas, zanjándose el asunto de la banda de los 17 con  la creación, por unanimidad, de una Comisión de Seguimiento de la Causa Judicial Investigación Penal Preparatoria 4865-11.
A todo esto, las lenguas viperinas de los pasillos del Palacio Municipal refieren que la olla del “affaire” de la banda de los 17, se destapó porque habría habido una ruptura entre quien  es sindicado como el “Jefe” y otro Pez Más Gordo todavía, que, en vendetta, habría facilitado el desbaratamiento de este nicho de corrupción estructural, que no sería más que la punta de iceberg, que atraviesa transversalmente otras áreas de la administración municipal.
Roberto Latino Rodríguez

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