Opinión

Diversificar la matriz productiva

Este nuevo aniversario del Día de la Industria Nacional constituye una oportunidad para realizar un breve balance de este proceso, que tiene como uno de sus ejes principales el énfasis en la necesidad de consolidar un genuino proceso de reindustrialización.

Desde 2003 vivimos en la Argentina un ciclo de recuperación de la economía local favorecida por el dólar alto y el crecimiento de las exportaciones, lo que a partir de la recuperación de las herramientas económicas estratégicas por parte del Estado permitió esbozar políticas encaminadas a la recuperación del aparato productivo nacional, con un notable crecimiento de sectores industriales.

A diferencia de etapas anteriores, ha sido reconocido y estimulado el peso específico del entramado Mipyme, que se ha visto favorecido con creación del Ministerio de la Producción y la promoción del organismo Pyme a Secretaría.

Asentado en una política de protección de la industria nacional y el empleo, el Gobierno logró sortear los peores embates de la crisis internacional, en coordinación estratégica  con los países de la Unasur.

Hoy, ante nuevas amenazas externas, es preciso hacer hincapié en algunos factores de riesgo que pueden poner en peligro el camino iniciado. Principalmente, debe señalarse que aún se está lejos de revertir la subsistencia  de una estructura productiva que hace al país dependiente en exceso de factores externos. 

El saldo del comercio exterior indica la persistencia de una economía superavitaria en el intercambio de productos primarios y sus procesados y deficitaria aun respecto de manufacturas de origen industrial, entre ellas insumos y bienes de capital requeridos por el propio sector productivo.

En este contexto, a pesar de la recuperación, es un fuerte factor condicionante la persistencia de una estructura económica altamente concentrada y extranjerizada, en que los grandes conglomerados conservan un alto poder de veto sobre las políticas regulatorias, con bajos índices de inversión y permanente remisión de utilidades a sus casas matrices, al tiempo que imponen condiciones de precios en los mercados afectando la rentabilidad de las Mipymes y disminuyendo la capacidad de consumo de la población.

Por eso señalamos que los cambios realizados sólo podrán consolidarse si se toman como base para transformaciones más profundas que apunten a diversificar la matriz productiva, sustituir importaciones y generar condiciones para una distribución más equitativa del ingreso.

En tal sentido es destacable la implementación del plan productivo 2020, que tendrá éxito en la medida en que permita reconstruir las cadenas productivas con participación directa de sus actores. Es preciso además incorporar a la discusión de mediano plazo las cuestiones vinculadas con la matriz energética y la preservación de los recursos naturales.

Desde nuestro sector venimos bregando por cambios estructurales como el reemplazo de la  nefasta Ley de Entidades Financieras pergeñada por Martínez de Hoz por una normativa que democratice el crédito y la reforma de la Carta Orgánica del BCRA a fin de que pueda acompañar las políticas económicas del gobierno. También es precisa una nueva ley de fomento a las Mipymes que permita establecer políticas diferenciadas y direccionadas para el sector. Otra materia pendiente es la reforma integral del sistema tributario, altamente regresivo.

Por supuesto, estos cambios han sido y serán resistidos por los centros del poder económico, sus voceros de los medios concentrados y las expresiones políticas que los avalan.

Por estos motivos, es preciso abrir y sosener un profundo debate en conjunto con las distintas fuerzas del empresariado nacional de la ciudad y del campo, las amplias mayorías de trabajadores, estudiantes, profesionales y todas las instancias legislativas y gubernamentales, a fin de coordinar esfuerzos e ideas para ahondar las políticas activas del Estado en complementación con las de otros países de Latinoamérica, con el objetivo común de plasmar el proyecto de país industrializado, independiente e inclusivo que se alumbró en el Bicentenario.

 Carlos Oviedo – Presidente APYME Regional Mar del Plata

 Jorge Delacroix – Tesorero APYME Nacional

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