Política

¿De qué se habla en el consejo provincial de seguridad?

En los medios de prensa han trascendido algunos datos interesantes que se ventilaron en la reunión del Consejo Provincial de Seguridad, por ejemplo la cantidad de efectivos que cuenta la fuerza, los que cumplen tareas administrativas, la cantidad de personal con licencia médica y finalmente el número de efectivos disponibles para cumplir con las tareas operativas. Es decir los afectados realmente a la seguridad, que dicho sea de paso, no es lo mismo que decir “afectados a la prevención del delito”.

También se volvió sobre el asunto de la creación de policías municipales a como dé lugar. Como si la crisis de seguridad –o de inseguridad- fuera consecuencia del tipo de organización policial. No es serio ni acertado fundar los proyectos de policías municipales en la ineficacia de la policía provincial de los últimos 15 años, sin reconocer como diagnóstico que tal insuficiencia fue provocada por las nefastas y fracasadas reformas introducidas por el ex Ministro León Arslanián. Por lo tanto es un fundamento intencionalmente parcializado que persigue fines perversos.

Parece que entre los políticos existen algunas personas que creen que la delincuencia, la criminalidad, la violencia inusitada de los malvivientes, el tráfico de drogas, las violaciones, etc., se terminará como por arte de magia creando urgentemente policías municipales. Si ese es el pensamiento que predomina entre los miembros del Consejo para abordar tan sensible problemática de hoy, debemos pensar con justa razón que tendremos inseguridad para rato, además de un colosal gasto innecesario de dinero público. Con mucho menos inversión, con un poco más de sentido común y menos ideología, se podría devolver a la policía provincial, que ya cuenta con más de un siglo de experiencia, la eficiencia y prestigio que supo tener cuando muchas provincias y países hermanos mandaban a sus policías a capacitarse en las aulas policiales de nuestra provincia.

Como conocemos el sentir de la fuerza policial desde bien adentro, estamos minuciosamente informados de las vicisitudes negativas, penosas y hasta degradantes, que deben sortear nuestros camaradas en el intento por cumplir eficientemente la misión, y por supuesto tenemos conocimientos y experiencia en esta materia, es que en nuestra Asociación Profesional (APROPOBA) nos preguntamos, y preguntamos: ¿De qué más se habla en el Consejo Provincial de Seguridad?

¿Se habla con seriedad de la corrupción que existe en los distintos estamentos del estado, que incluye a la policía, y en progresivo aumento?

A diario leemos y escuchamos a distintos líderes político que centran a la corrupción como causa principal de la inseguridad. Son ingenuos o mal intencionados. La corrupción no es causa, la corrupción es efecto. La causa es la falta total de políticas serias de protección a la fuerza policial y fundamentalmente a sus integrantes; un blindaje jurídico y social que no permita grietas por donde se filtre la putrefacción de distintos orígenes, como ocurre en la actualidad. Ese blindaje no es más ni menos que buenos salarios, buen entrenamiento, equipamiento moderno, condiciones laborales dignas, respeto y reconocimiento al buen policía por su sacrificada labor.

A quienes esgrimen la corrupción policial como causa de inseguridad, les decimos que paren de guitarrear. Que no mientan más. Que digan de una vez si están dispuestos a erradicar la corrupción o si prefieren encubrirla. Si están realmente decididos a sanear la fuerza, sepan que a los malos policías, a los corruptos, acá y en todos los países del mundo, se los combate con los buenos policías y con la Justicia. Los uniformados esperan que se los considere y trate como tales. No que los metan en la misma bolsa. Cualquier otro camino será pura cháchara.

¿Se habló en la reunión del Consejo de los salarios de los policías?

Los policías hoy trabajan tiempo en exceso por hacer horas extras o adicionales para intentar llegar a fin de mes sin dudas. No están prácticamente en sus hogares, no descansan, están en los patrulleros estresados y permanentemente con sueño. Aún así no llegan a aportar las necesidades básicas a la familia.

Mientras que la policía Metropolitana, de la que nos separa una calle, por el mismo trabajo y menos horas de servicio mensual, percibe un haber que excede al doble (más del 100%) al de la policía de la provincia.

¿Se reflexiono acerca del valor de las horas extras de los policías, que con todo lo sacrificado y riesgoso de su labor, es mucho menor que la hora de trabajo doméstico?

¿Se habló del éxodo en cantidad alarmante y permanente de nuestros policías hacia la Policía Metropolitana, atraídos por el sueldo ($12.000 inicial), las óptimas condiciones laborales más el respeto y buen trato de las autoridades del gobierno de la CABA; y que en este mismo momento hay 6.000 solicitudes de baja de nuestra fuerza para pasarse a la Metropolitana?

¿Alguien expuso ante los asistentes a esa reunión que los policías bonaerenses están desarmados?

Si, desarmados. El gobierno retiró todas las pistolas ametralladoras de las dependencias policiales y en consecuencia de los patrulleros. Solamente cuentan con algunas escopetas que están obligados a utilizar con CARTUCHOS DE GOMA! Mientras los delincuentes a los que hay que reducir y arrestar portan armas sofisticadas como ametralladoras y hasta fusiles FAL. Los policías tienen vocación de servir (todavía) a riesgo de sus vidas, pero no son suicidas.

Y también están desarmados moralmente. Fue tan siniestra y letal la fenomenal campaña de desprestigio lanzada contra la fuerza policial y sus integrantes, con el fin de lograr consensos para la destrucción de la centenaria institución policial, nada más que por razones ideológicas, que hoy día el uniformado es maltratado por todos los sectores. Debe lidiar con lo peor de la sociedad y vivir en permanente riesgo sin obtener nunca el reconocimiento de nadie. El desaliento es generalizado.

¿Se trató el tema del entrenamiento policial?

Los policías bonaerenses, en el mejor de los casos, reciben como entrenamiento en el manejo del armamento provisto, una práctica de tiro ANUAL consistente en aproximadamente 15 a 20 disparos. Por lo tanto no están en aptitud de defenderse de los delincuentes sin riesgo inminente de perder la vida o de herir a personas ajenas al conflicto. El policía que pretenda más prácticas debe pagar las municiones que utilice. Si comete un error en el manejo de su arma, en el mejor de los casos va a la cárcel por “gatillo fácil”. Sino al cementerio.

¿Algunos de los concurrentes planteó el recorte de atribuciones que se aplicó a los policías para llevar a cabo la difícil misión de hacer cumplir la Ley?

Los policías bonaerenses fueron encorsetados por normas legales que los coloca en inferioridad de condiciones frente a los delincuentes. Los policías no pueden ya actuar por iniciativa propia en la aplicación de la ley. O les está vedado o son desalentados. Todo se encuentra reglado por una maraña de disposiciones que los paraliza, porque en la calle siempre están expuestos a trasgredir una norma.

¿Algunos de los consejeros expuso acerca del pésimo trato y hasta abandono que sufre el personal herido en servicio o de los familiares de los fallecidos?

Es pública la pésima asistencia que este personal y sus familiares reciben de la Aseguradora de Riesgo de Trabajo (ART). Es público el incumplimiento de Estado con los heridos y/o discapacitados por causa de actos de servicio. Los vemos periódicamente reclamando en la puerta del Ministerio.

¿Alguien explicó en esa mesa que de los 32.000 policías bonaerenses disponibles para tareas operativas, descontados los que revistan en dependencias descentralizadas y los licenciados por enfermedad, de las 19 departamentales, quedan aproximadamente nada más que 20.000 efectivos que, repartidos en algo más de 500 Comisarías de toda la provincia, da como cifra final y real unos 35 a 38 policías por Comisaría, que a su vez deben ser divididos en CUATRO CUARTOS (tres turnos de trabajo y uno más que comprende a enfermos, en uso de licencia, permisos, y demás)?

¿Alguien explicó en esa importante reunión que de los 8.000 mil policías con licencias médicas, la mayoría son psiquiátricas, justificadas por el estrés, frustración o depresión que sufren los efectivos por las causas apuntadas precedentemente?

¿Se enteraron los consejeros que al día de hoy existen 2.000 solicitudes de pase a Retiro frenadas por el Ministerio, que incluye personal que no alcanzó aún el tiempo máximo de servicio, acobardados por el panorama expuesto?

¿En el seno de ese Consejo, se plantearon el interrogante de porque la inmensa mayoría de los policías de la provincia, muertos por delincuentes, fue en ocasión de ser víctimas de un robo, o por una acción represiva ocasional para evitar un robo a terceros, o en cumplimiento de un operativo puntual como pude ser un allanamiento?

No existen policías caídos ni heridos en enfrentamientos por encuentro con delincuentes, producto de tareas de rutina como patrullajes, control de vehículos sospechosos y otras acciones propias de prevención, nacidas de la iniciativa de los uniformados. Ello nos demuestra que el personal policial, por alguna razón, no está desarrollando a pleno su actividad específica.

La Asociación Profesional de Policías de la Provincia de Buenos Aires (APROPOBA), ante la crisis de inseguridad que nos afecta a todos, reclamamos ser escuchados, llevar la voz y la preocupación de las mujeres y hombres pertenecientes a los estamentos medios e inferiores de la fuerza, los que más trabajan y a los que menos escuchan, por estar restringidos en su libertad de expresión. Por ello consideramos que sería sumamente constructivo que se nos invite a participar en las próximas reuniones del Consejo a efectos de tratar estos temas y otros de igual importancia, que por razones de seguridad no pueden ser públicos.

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