Jorge Elias Gomez, Opinión

De caras y caretas, subsidiadas

La falta de programación de Aerolíneas Argentina a una nueva estación aérea, en Aeroparque no harán las obras previstas para este mes. A Mar del Plata no se llega volando en aviones de línea. Las clases se iniciarán en febrero, golpeando muy fuerte a la actividad turística.

Impericia por un lado, decisiones políticas por el otro, impactan sobre Mar del Plata, sin embargo no alcanzan los títulos destacados de los medios gráficos oficialistas.

El surf es el mejor deporte para sortear una ola de malas noticias, que no son parte de una coyuntura, sino que dañan muy fuerte la estabilidad de una administración comunal, que se está desarticulando, por más que el maquillaje, intente volverla lozana o con brillo.

Hay un ritmo de endeudamiento que preocupa y desvela. Nombramientos políticos e ingresos de personal se suceden, y en algunos casos ya se habla de un festival en ese sentido. Y existe una razonabilidad: el aumento de infraestructura y mejora de servicios públicos vuelve más demandante a un presupuesto maltrecho.

Sin embargo, se desconoce si la nueva situación política del país, aguantará el galopante avance del déficit. Las demoras en la elevación del proyecto de presupuesto para el 2011, ya enciende un alerta de una inquietante mensura.

La alineación política del intendente Pulti, comenzará a desnudarse sin pudor. Este es el modelo, el plan y nuestra decisión, argumenta el S.I.M. embarcado como nunca en el proyecto kirchnerista, del cual se abastece de fondos nacionales. Económicamente hay respuestas, pero políticamente nunca se lo vio a Pulti por Santa Cruz ni a visitar El Calafate. En la fauna patagónica no se distingue un pingüino de un albatros.

Scioli es un mal necesario en el paladar pingüino, es un trasplante. Sin denominarlo traidor en el círculo más estrecho de la Casa Rosada, es considerado un desleal y no descartan que su modosidad termine en una candidatura, es una competencia para Cristina, y no se sabe cuándo puede pegar el salto. Este debería ser el hilo de conducción, que se debería transitar, para saber cuál es el destino político de nuestro intendente. El hipotético n° 2 de la fórmula a la gobernación, suena desopilante, casi utópico, si tenemos en cuenta con quiénes se tendría que medir, sin hacer una referencia a su talla.

Esa duda carcome, ya los timbres han cambiado y el itinerario no es el mismo. La toma de decisiones en el máximo nivel del país. El ex presidente Néstor Kirchner, se llevó consigo un espacio que construyó a discreción, pero que hoy se ha convertido en una turbulencia con pronóstico de tempestad, a la hora de los reacomodamientos políticos.

Daniel Scioli no está en el Olimpo de los halcones kirchneristas ni aún de sus operadores que nacieron de las circunstancias especiales. Había comenzado con menor disimulo a diferenciarse, hasta que llegó la muerte del ex presidente. No se tomó como un acto afortunado haber reunido a 92 intendentes bonaerenses, en esa demostración de poder, uno de los intendentes con voz fue Gustavo Pulti, quien precisamente no lo hizo bajo el clamor de Cristina 2011, sino que elevó a Néstor y le pidió fuerza a Cristina. No hubo un explícito apoyo a la reelección de la presidenta, como lo hicieron otros intendentes, ante un Scioli que escuchó, pidiendo el mayor esfuerzo para acompañar la gestión de CFK.¿Pero Scioli, mantiene el numen presidencial, en algún lugar de su cuerpo?

Desensillar hasta que amaine, es una regla de oro para el gobernador, que gira a diestra y siniestra, con particular habilidad. Lo hizo con el campo, con la iglesia, con Clarín, con la inflación, con la inseguridad. Scioli es dependiente de la marcha imprevisible que tome el rumbo de los acontecimientos. El escenario es distinto, los rivales acérrimos de Néstor Kirchner, se quedaron sin contendiente, ahora hasta los conspicuos peronistas federales se han visto fagocitados por la realidad. Un eje nuevo comienza a girar.

En esta complejidad mayúscula, debe desenvolverse el intendente municipal y su administración. ¿Por qué no se eleva el proyecto de presupuesto? ¿Cuál será la tasa de inflación que se calculará? ¿Cuál es el margen político que dispone para un inevitable aumento de tasas? ¿Cómo enjugará el creciente déficit? ¿Cuál será el aumento salarial para una masa que ha crecido considerablemente?

Pero además Pulti choca contra un grueso calibre de contratiempos. Por el momento ha llegado a la fiesta para romper la piñata, sin pagar los gastos. Pero qué piensa de Boudou y la inflación, de la inseguridad, de la violencia, del personal en negro que revista en su planta como trabajadores, de los subsidios, de la metodología de Moyano y los cuestionamientos que suma el camionero, cuando es su línea directa con el ministro Tomada, qué sabe de sus vínculos con la adulteración de los medicamentos que investiga Oyarbide, que se prolonga en Moyano ahora bajo la lupa como Zanola, cuando trastabilla otro intocable como Pedraza, por las tercerizaciones. De eso habla con frecuencia con Gilardi, otra expresión vitalicia de la burocracia sindical, hoy los dos están en el mismo barco y flota un acuerdo en el ambiente, no hacer olas es la consigna para evitar el naufragio.

Lo sucedido en el Congreso de la Nación, en el tratamiento de la ley de presupuesto 2011, puede provocar remezones en el plan económico. Surge con más fuerza la incertidumbre que los fondos educativos no están atados a una ley. Si en esos giros imprescindibles, el ajuste debería ser brutal, frente a un gasto que no repara en disponibilidades ciertas.

Otro tema es cómo será manejada la relación con las cooperativas de trabajo, los planes sociales y tercerizaciones, que han bajado como un bálsamo para contener reales necesidades de una ciudad golpeada por la indigencia, la pobreza y la desocupación. Los números de la macroeconomía no reducen la necesidad del día a día (ver caso Sadowa) por ejemplo. Hay un antecedente sobre la incorporación a la planta permanente de Vialidad (cuando Ledesma reemplazó a Calamante en ATE), durante el gobierno de Daniel Katz. Y otro en el mismo orden con un matiz distinto, el ingreso de los destajistas del estacionamiento medido.

Esto no es un ensayo, sino que en el abanico de un contexto político impredecible debe estar contemplado. Pulti ha sabido militar esta realidad de manera admirable, ha entrado y salido en el momento oportuno, pero los márgenes se le están achicando. Se ha evadido de problemas generales, que golpean a toda la población. Tapar baches, arreglar luces, asirse a la obra pública con financiamiento blando o en estado de gracia permanente, no es eterno. Los ciclos vividos por los argentinos así lo indican. En ese sentido no hubo previsiones. El patrón del mercado de los ´90 terminó en crisis. Estos últimos siete años, han comenzado a ofrecer un horizonte de prudencia, que en el ámbito municipal no se ha podido observar, está falseando la realidad.

Jorge Elías Gómez
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Un comentario

  1. El Partido de General Pueyrredon siempre fue deficitario. Sin repetir y sin soplar ¿qué Gestión de las últimas dos o tres décadas arrojó superabit?